Noruega es un país espectacular, no cabe duda, y aunque está lejos y no somos Roald Amundsen seguro que algún día visitaremos juntos el fiordo de la Luz, el glaciar de Jostedalsbreen, la cascada de Tvindefossen, la carretera de Lysebotn, la ascensión a Preikestolen, la playa de Bleik, el pueblo de Gudvangen o la iglesia de madera de Kaupanger. Sin embargo, ahora nos ocuparemos de un asunto más prosaico y coyuntural: sus tediosas elecciones.
Las últimas elecciones al Parlamento de Noruega (Storting) dejaron una nueva victoria del Partido Laborista (Arbeiderpartiet) que obtuvo 55 escaños (aunque desciende 9 diputados) frente al Partido Conservador (Høyre) que consiguió 48 (y aumenta 18 diputados). De este modo, el Partido Laborista de Noruega ha ganado todas y cada una de las 22 elecciones generales desde 1927. Sin embargo, la coalición de derechas ha alcanzado 96 de los 169 asientos del Storting, frente a los 72 diputados de la coalición coli-verde que ostentaba el poder desde 2005 con el fallido pseudo-taxista Jens Stoltenberg a la cabeza. No hay que ser Niels Abel para ver que la conservadora Erna Solberg será la nueva presidenta de Noruega apoyada por los 29 diputados del derechista y xenófobo Partido del Progreso (Fremskrittspartiet) para así poder ensayar algunas de las recetas neoliberales que tanto gustan ahora a sus homónimos finlandeses (con el ultraderechista partido Perussuomalaiset, más conocido por su vanidoso sobrenombre  “Los verdaderos finlandeses”, aunque no sé que pensarán de un pueblo transnacional como el Sami, si son verdaderos o falsos finlandeses) y suecos (en Suecia la plutocracia lleva años financiando think tanks neoliberales, como Timbro, para minimizar el modelo escandinavo del estado de bienestar, obteniendo “éxitos” como los violentos disturbios en los nuevos barrios depauperados de Estocolmo el pasado mes de mayo).
Noruega Norge Norway KittelsenEstas son las primeras elecciones generales desde los atentados de julio de 2011 en Oslo y en la Isla de Utøya que ejecutó el fanatizado ultraderechista y antiguo militante del Fremskrittspartiet Anders Breivik con un macabro saldo de 77 muertos, la gran mayoría adolescentes, y por los que fue finalmente condenado a 21 años de cárcel. Los resultados saltan a la vista: sea cual sea la orientación del atentado, el populacho tenderá a la derecha y más en un país donde su policía no lleva (todavía) pistola (el falso dilema entre seguridad y libertad). El impacto de este atentado dejó a los noruegos descolocados, la mayoría culpó en un primer momento sin dudar a los islamistas y cuando descubrieron que fue un inmaculado y ligeramente afeminado joven producto de su sociedad trataron de engañarse afirmando que se trataba de un loco solitario. Sin embargo, este escapismo fue minimizado en la campaña electoral, más centrada precisamente en la obsesión de Breivik: la inmigración.
Y es que la crisis económica en Europa ha llevado a muchos europeos a buscar el Shangri-La económico en Noruega, facilitado por pertenecer éste al área de Schengen (el primer intento de crear un “mercado laboral” europeo junto a la nefasta Directiva Bolkestein) lo que ha estimulado el carácter xenófobo del noruego tradicional y profundo, el genuino heredero de Vidkun Quisling o el Nobel Knut Hamsun (ambos también escudriñados para encontrar deterioros en sus facultades mentales) y los miles de colaboracionistas anónimos en la ocupación de Noruega por la Alemania Nazi (1940-45). El miedo por la inmigración (pobre y económica) y el carácter xenófobo de las sociedades de tradición campesina y luterana han contribuido a decantar otro giro a la derecha.

La cara menos amable y más oscura de Noruega (y, todo hay que decirlo, las consecuencias morfinómanas del exceso de estatalismo) han sido detectadas regularmente por algunos de sus compatriotas. Y es que ya no se abren las ventanas y nos ameniza siempre Morgenstemning de Edvard Grieg (y no nos referimos precisamente al ruido de las motocicletas en la infame “Gran guerra de los bikers escandinavos”). Especialmente, recordamos a dos de ellos nacidos en la década de los años 20. Ambos son escritores en bokmål, que es el estándar noruego, y en su día fueron acusados de inmorales, obscenos y blasfemos: Bjørneboe y Askildsen.

Noruega Norge Norway BjørneboeEl primero es Jens Bjørneboe, nacido en Kristiansand, la quinta ciudad más poblada de Noruega tras Oslo, Bergen, Trondheim y Stavanger, en 1920. Tras anunciarlo públicamente en un programa de televisión, se suicidó por ahorcamiento el mismo día que hallaron colgada en su celda a Ulrike Meinhof (el 9 de mayo de 1976); el autor padecía largas temporadas de dipsomanía, soledad y depresión. Profesor de colegio en Oslo, fue ensayista, novelista, poeta y, aunque no es obviamente Henrik Ibsen,  también dramaturgo.

Autor de la trilogía “Bestialitetens historie” (“Historia del bestialismo”) fue muy crítico con la sociedad occidental y, en especial, con la noruega, cada vez desde un punto de vista más radical, quizá más nihilista que anarquista. Hoy sigue siendo un autor controvertido en Noruega y prácticamente desconocido fuera de ella.

Jens Bjørneboe escribió el poema “Dødssangen” (La canción de la muerte): Når dagen er kommet, og timen er kommet  /  Og du skal bli stilt-opp mot muren og blø  /  Og de som holdt av deg  /  For lengst er gått fra deg  /  Da skal du få se: Det er ensomt å dø.  /  For dagen den kommer, og timen den kommer  /  Og sanden du står på, den farver du rød.  /  Og når de skal ta deg,  /  Da husk hva jeg sa deg:  /  Å bror, det er merkelig ensomt å dø.

Cuando llegue el día y llegue la hora  /  Y te pongan contra el muro para sangrar  /  Y aquellos que te querían  /  Te hayan abandonado hace mucho  /  Entonces verás que solitaria es la muerte.  /  Pues el día llegará y la hora llegará  /  Y la arena que estás pisando enrojecerá  /  Y cuando te alcancen,  /  Recuerda entonces lo que te dije:  /  Oh, hermano, que extrañamente solitaria es la muerte.

Noruega Norge Norway AskildsenEl segundo es Kjell Askildsen, nacido a 40 kilómetros de Kristiansand, en el pueblo de Mandal, en 1929, y es más conocido que el anterior quizá porque es uno de los mejores escritores de relatos (cortos). El autor de la inquietante “Últimas notas de Thomas F. para la humanidad” vive en las afueras de Oslo y es vecino de los Jostein Gaarder. Traductor de inglés y ocasional de alemán (“Esch o la anarquía” de Hermann Broch), sus personajes parece como si salieran directamente de los cuadros de Edvard Munch (o mejor de otro Edward, Hopper) ya que son, o están, aburridos, anómicos, antifamiliares, apáticos, aturdidos, cansados, decepcionados, derrotados, desamparados, desasosegados, desencantados, doloridos, dubitativos, existenciales, fatalistas, fríos, frustrados, indecisos, insociables, lacónicos, marchitados, misántropos, náufragos, pequeñoburgueses, perdidos, recluidos, silenciosos, solitarios, sombríos, taciturnos, viejos, etc.

Kjell Askildsen escribió estas líneas en su relato “La aglomeración”: “Hace tres o cuatro años vi algo extraño, y fue lo último asombroso que he visto, aunque, como ya he dicho, no soy indiferente a las actividades más cotidianas, por ejemplo, personas que se pelean, se pegan y golpean, o personas que se desploman sobre la acera y permanecen allí porque están demasiado borrachas o enfermas para llegar a su casa, si es que la tienen; muchos de ellos no la tienen, supongo, no hay casas suficientes en este mundo. (…/…) El mundo está lleno de insensatez y confusión, la falta de libertad tiene profundas raíces, la esperanza de igualdad está disminuyendo, la fuerza superior es demasiado grande, eso parece. Tenemos que estar contentos con lo bien que vivimos, dice la gente, y la mayoría vive peor. Y luego toman pastillas contra el insomnio. O contra la depresión. O contra la vida. ¿Cuándo llegará una nueva estirpe que entienda el significado de la palabra igualdad, una estirpe de jardineros e ingenieros forestales que talen los grandes árboles que dan sombra a todos los pequeños, y que quiten los bordes del árbol de la ciencia?”.

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comentarios
  1. Noruego dice:

    Artículo de Jon Magnus sobre los efectos del reportaje de Hege Moe Eriksen para la Norsk Rikskringkasting en España:
    https://lpedeuda.wordpress.com/2013/10/08/la-marca-espana-una-unidad-de-destino-en-lo-comercial/comment-page-1/#comment-249

  2. Ajedrez dice:

    Askildsen, en su relato titulado “Ajedrez” escribe: “El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por qué vivir tampoco tiene nada por qué morir. Tal vez sea ese el motivo”.

    Pero no todo es mundo viejuno, falta de luz y fatalidad en Noruega. En apenas una semana cumple 23 años el joven noruego Sven Magnus Carlsen, nacido en una ciudad dormitorio de Oslo llamada Bærum, que es conocida por ser la ciudad más rica de Noruega y porque en 1895 el prolífico pintor impresionista Claude Monet viviera allí una etapa de invernal sequía artística.

    Magnus Carlsen, antiguo niño prodigio que podía recitar de memoria por orden de tamaño los 430 municipios noruegos, se ha proclamado hace dos días nuevo Campeón del Mundo de Ajedrez al derrotar al veterano indio y residente ocasional en Collado Mediano (Madrid) Viswanathan Anand, siendo el primer jugador occidental en conseguirlo desde que el mítico ajedrecista estadounidense-islandés Bobby Fischer rompiese el abrumador dominio de los jugadores de la URSS en 1972. Es verdad que el ajedrez ya no es lo que era desde que, en 1997, la supercomputadora Deep Blue ganase al campeón del mundo Gary Kasparov (hoy en día cualquier sencillo programa de ajedrez disponible en tiendas no especializadas es imbatible en su máximo nivel para más del 99,99% de los jugadores del mundo); ya no habrá ningún jugador con la desbordante imaginación del soviético y antiguo campeón del mundo Mijaíl Tal (1960) sino maestros hábiles con las computadoras, hasta el mismo Magnus Carlsen está patrocinado por Microsoft.

    Como a los premios Nobel de física que recurrentemente se les pregunta si Dios existe (que es lo que importa), a los campeones del mundo de muchas disciplinas deportivas siempre se les pregunta de qué equipo de fútbol son aficionados (que es el deporte que importa); resuelta la duda, el noruego Magnus Carlsen, el mejor ajedrecista del momento, es hincha del Real Madrid porque con 13 años fichó por el Club Magic Extremadura de Ajedrez y residió un tiempo en Mérida (Badajoz). Comprobamos que ya hay otro noruego ilustre en las tierras profundas de España desde que Cristina Håkonsdatter de Noruega, infanta de Castilla, falleciese por anhedonia en Sevilla en el año 1262.

  3. Noruego dice:

    La soledad, la incomunicación, la frialdad y la desesperación se pueden apreciar sin recurrir a demasiadas especulaciones o análisis sociológicos en el siguiente extracto del relato de KJELL ASKILDSEN titulado “En el café” incluido en su “Thomas F’s siste nedtegnelser til almenheten”:

    “Me senté a una mesa en medio del local, a mi alrededor había mucha gente tomando canapés y bollos, pero casi todas las mesas estaban ocupadas por una sola persona. Daba una gran impresión de soledad, y como llevaba mucho tiempo sin hablar con nadie, no me habría importado intercambiar unas cuantas palabras con alguien. Estuve meditando un buen rato sobre cómo hacerlo, pero cuanto más estudiaba las caras a mi alrededor, más difícil me parecía, era como si nadie tuviera mirada, desde luego el mundo se ha vuelto muy deprimente. Pero ya había tenido la idea de que sería agradable que alguien me dirigiera un par de palabras, de modo que seguí pensando, pues es lo único que sirve. Al cabo de un rato supe lo que haría. Dejé caer mi cartera al suelo fingiendo que no me daba cuenta. Quedó tirada junto a mi silla, completamente visible a la gente que estaba sentada cerca, y vi que muchos la miraban de reojo. Yo había pensado que tal vez una o dos personas se levantarían a recogerla y me la darían, pues soy un anciano, o al menos me gritarían, por ejemplo: “se le ha caído la cartera”. Si uno dejara de albergar esperanzas, se ahorraría un montón de decepciones. Estuve unos cuantos minutos mirando de reojo y esperando, y al final hice como si de repente me hubiera dado cuenta de que se me había caído. No me atreví a esperar más, pues me entró miedo de que alguno de aquellos mirones se abalanzara de pronto sobre la cartera y desapareciera con ella.”

  4. Sociata dice:

    La desaparición de los partidos socialdemócratas, “socialistas” o “laboristas” europeos se está convirtiendo en una necesidad ya que representan un lastre y un tapón por su bochornosa sumisión a las políticas neoliberales. Probablemente a partir de Olof Palme sus dirigentes se han ido vendiendo barato a la plutocracia, cada vez más poderosa, y a los intereses estadounidenses, cada vez más declinantes. Y qué decir de la orientación “socialista” de algunos representantes del llamado “Partido Socialista Europeo” pertenecientes a la Comisión Europea como Joaquín Almunia (Comisario de Competencia), László Andor (Empleo, Asuntos sociales y Cohesión) o Catherine Ashton (Asuntos Exteriores y Política de Seguridad). Estos partidos ya no sirven de referencia a gran parte de sus millones de crédulos y cándidos votantes, algunos también bienintencionados, a los que han dejado políticamente huérfanos, aunque muchos de ellos todavía ni siquiera lo sepan. Si en su origen estaba presentar un rostro humano del capitalismo (muy desprestigiado en su forma liberal en los años treinta por las terribles secuelas del laissez faire) mediante una intervención en la política económica y fiscal con alguna intención, más o menos, redistribuidora y más orientada al empleo que al pago de la deuda, ahora son víctimas de las políticas neoliberales que tan disciplinadamente defienden (al menos los partidos socialdemócratas de España, Italia, Grecia, Portugal, Irlanda, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Alemania, Austria, Letonia, Lituania, Estonia, Finlandia o Suecia). La progresiva desaparición de los Estado-Nación en favor de las grandes corporaciones, multinacionales y el capital financiero así como la paulatina individualización de todas las esferas de la vida han dejado sin objeto histórico a los partidos socialdemócratas europeos; ya es hora de que la gente piense en la posible conveniencia de dejar paso a otras experiencias colectivas que den mayor respuesta y soluciones ante las nuevas amenazas de esta sociedad feroz, neoliberal y globalizada.

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