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Advertencia a náufragos: Este artículo puede causar moderado plumbismo.

En la era de la nueva racionalidad ya no hay respuestas racionales, muchas personas tienen la sensación de vivir por debajo de sus posibilidades… La interesada confusión de la propaganda ha alcanzado límites de broma en España, hemos asistido a una verdadera ciclogénesis delirante de declaraciones: la desigualdad social no aumenta (Rajoy), la pobreza no crece (Mato), el poder adquisitivo de las pensiones no desciende (Báñez), los salarios no disminuyen (Montoro), los informes sobre la pobreza no se corresponden con la realidad o la crisis se ha acabado (VV.AA. del Ibex 35, etc). En un principio podríamos pensar que nos toman por estúpidos, pero una aproximación más detenida señalaría que las teorías económicas hegemónicas parecen justificar cualquier cosa. Antaño dichas teorías se ocupaban de las correcciones de los llamados “fallos del mercado” (participación del sector público), hoy se centran en las “bondades del mercado” (fundamentalmente de capitales), esto es, la financiarización de la economía, las desregulaciones y las privatizaciones. Pero el problema de las teorías económicas no reside tanto en el análisis que se haga de ellas (aproximado o equivocado) sino en sus posibles aplicaciones prácticas sin haberlas sometido a  suficiente discusión crítica.

Las teorías económicas neoliberales presentan unas características propias, entre las que destacarían:

— Son establecidas como un dogma de fe ajenas a toda evidencia empírica a pesar de sus desastrosas consecuencias para el conjunto de la sociedad. Un ejemplo serían las propuestas de los seguidores de F. Hayek (1899-1992), auténticos geómetras euclidianos en un mundo no euclidiano, y la ultraliberal “escuela económica austriaca”, un mero relato ideológico ajeno al método científico que ha acabado por sustituir la “episteme” (el conocimiento económico) por la simple “doxa” (la opinión económica). Así, influyentes economistas se han apropiado de la administración del alma del ser humano, minimizando la experiencia vital, comunal, estética, espiritual, idealista, afectiva, pasional o sexual ante la verdadera y grandiosa “experiencia económica”.

FraudeIntelectual1Lpedeuda— Son promovidas por las élites extractivas del núcleo duro y hermético de las grandes entidades financieras y corporaciones multinacionales para favorecer sus propios intereses, amplificándolas a través los think-tanks, medios académicos y de comunicación afines donde son justificadas por una legión de “expertos” que, previo pago, les dicen a los plutócratas lo que éstos quieren escuchar para acabar siendo aplicadas por unos políticos dóciles y vendepatrias. Galbraith J. (1952) dice que las figuras dominantes en la economía “predicen el desastre cuando no se avecina ninguno, rechazan la posibilidad de acontecimientos posteriores, se oponen a reformas básicas y convenientes ofreciendo en su lugar placebo, fingen sorpresa cuando sucede algo adverso, y cuando finalmente se dan cuenta de que su posición es insostenible, cambian de tema en lugar de cuestionar sus ideas“. El psiquiatra suizo Paul Bleuler (1857-1939) decía que el pensamiento autista es la propia fantasía que no se modifica ni aunque la confrontación con la realidad la desmienta continuamente.

— Están hechizadas por el poder de la inducción y la (falsa) neutralidad metodológica. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: tres botánicos encuentran una nueva planta y tratan de saber si es o no comestible; los dos primeros la prueban y no notan nada, por tanto concluyen: la nueva planta es comestible. Pero este razonamiento tiene un problema: si el tercero prueba la planta y se envenena habría que revisar la conclusión. El razonamiento inductivo es posible pero no se pueden atribuir alegremente probabilidades a hipótesis construidas por inducción. Muchos “expertos” consideran que lo que ha funcionado en Letonia funcionará de manera idéntica en cualquier parte del mundo.

— Están hechizadas por el poder de los números macroeconómicos con los que contaminan todas las ciencias sociales. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: Juan acude a una fiesta donde hay un grupo de personas. Una dice: “65”, y todos ríen. A continuación otra dice: “47”, y todos se parten la caja. Juan pregunta qué está pasando y un participante se lo explica: “lo que pasa es que conocemos muchos chistes y los hemos contado tantas veces que los hemos numerado y para ahorrar tiempo ahora sólo decimos su número”. Juan piensa que también él lo podría participar y exclama: “¡83!” Pero nadie ríe. Juan decepcionado protesta: “¿qué pasa, acaso no es un chiste?”. “Sí, sí lo es y además es uno de los buenos, lo que pasa es que usted no lo ha contado bien”. Y es que detrás de los números hay personas y no sólo vale que sólo sean contadas. Es dudoso establecer lazos directos entre los números y la propia identidad ciudadana; como dice Susan George (1934): “el fundamento económico de la austeridad es una patraña económica y matemática, todo esto está basado en la ideología”.

Aunque hay muchos fraudes económicos o pseudoeconómicos; repasemos a continuación algunos de los más bochornosos:

En 2015, varios medios publicaron parte de la “Lista Falciani“ con nombres de 130.000 evasores fiscales en la filial en el paraíso fiscal suizo del banco británico HSBC. Suiza vive básicamente de la evasión fiscal y lidera el llamado “Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial” por la “innovación y sofisticación de sus negocios”. En España se ha identificado a 659 personas físicas con cuentas más que sospechosas, aunque el gobierno está estudiando todavía si emprende acciones legales contra dicho banco como ya han hecho otros países. Estos adalides de la cultura del esfuerzo y la evasión fiscal tuvieron muchas más facilidades para regularizar su situación fiscal que el común de los contribuyentes mediante la presentación de declaraciones complementarias de IRPF o por el Impuesto de Patrimonio (2010, gobierno del PSOE) o acogiéndose directamente a la amnistía fiscal (2012, gobierno del PP). Sin embargo, el 72% del fraude fiscal en España pertenece a grandes empresas y fortunas (estimándose en unos 42.000 millones de euros), mientras que autónomos, profesionales liberales y trabajadores con nómina tan sólo representan el 8% del total del fraude fiscal pese a que se les dedica el 80 % de los recursos de Hacienda. El informe de Oxfam (nº 35, mayo de 2014) señala que “mientras las personas físicas aportaron el 92% de la recaudación total del Estado en 2011 (…) las grandes empresas aportaron un 2% de la recaudación total; es decir, las familias aportaron 46 veces más que las grandes empresas”.

FraudeIntelectual2LpedeudaEn 2013, se destaparon los errores de dos economistas de Harvard, Carmen Reinhart (1955) y Kenneth Rogoff (1953), que en su trabajo “Growth in a time of debt” (Crecimiento en una época de endeudamiento), establecieron un umbral crítico para la deuda pública (del 90% sobre el PIB en adelante) tras el cual se produce el estancamiento económico. Para Reinhart y Rogoff el endeudamiento ralentizaría la economía en cualquier coyuntura, por lo que las políticas de austeridad estimularían el crecimiento económico. Sin embargo, esta fallida teoría, desmentida por los datos, fue tomada como dogma de fe por gran parte de las élites económicas, políticas y mediáticas a pesar de que, tras revisar la hoja de cálculo original, se detectaron numerosos fallos (fue destapado por un estudiante de doctorado de la universidad de Massachusetts, Thomas Herndon y sus profesores Robert Pollin y Michael Ash). Uno de los dogmas más extendidos es que los males económicos provienen de pecados desafortunados (gasto excesivo); se trata de un moralismo economicista: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo tenemos que pagar”.

En 2012, el economista y propagandista de la desigualdad social, Arthur Laffer (1940), dejó algunas perlas en el curso de Economía del neoliberal del Campus FAES: “si una economía es buena funciona igual en un mundo de dos personas que en uno de trescientos mil (…) Tenemos una recesión no a pesar del gasto público, sino por el gasto público (…) No hay nada malo en ser rico, pero hay algo intrínsecamente erróneo en ser pobre (…) Cuando dejas de pagar el paro a un desempleado es porque estás dejando de quitarle lo suyo al que trabaja; cuando das, quitas. (…) La austeridad es aumentar la libertad”. En 1980, este economista propuso la llamada “curva de Laffer”, mito y lugar común del neoliberalismo, que relaciona determinista y unívocamente ingresos fiscales y tipos impositivos, con la idea según la cual disminuyendo los impuestos después de un determinado umbral o punto de inflexión el Estado puede aumentar la recaudación. Sin embargo, dicho umbral concreto no ha podido determinarse aún en ningún país, lo que no impidió que fuese aceptada como dogma económico, fundamentalmente por las políticas económicas de oferta de los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que la utilizó como coartada “científica” para bajar impuestos a los ricos junto con otra idea mágica denominada “trickle down” (“goteo hacia abajo”), que presupone que las reducciones de impuestos a los ricos acaban llegando a los más desfavorecidos. Sin embargo, está política fue desenmascarada por el economista y diplomático J. K. Galbraith (1908–2006) y ya en el año 2003, la crítica llegó del director del Congressional Budget Office, economista y consejero republicano Douglas J. Holtz-Eakin (1958), que no pudo encontrar evidencias empíricas de las supuestas bondades sociales del “trickle down”. Estas políticas han supuesto muchos desajustes sociales derivados de la desigualdad de rentas pero aún se consideran molonas.

En 2012, Reid Hoffman (1967), cofundador de LinkedIn e “inversor de riesgo”, coescribió un libro con un chanante título: “El mejor negocio eres tú”. En él afirma que “uno no es sino lo que hace, y solamente hace aquello para lo que existe un mercado, y solo hay un mercado para aquello por lo que se paga a uno” y “las personas deben pensar que ellas mismas son los únicos directores ejecutivos de su propia trayectoria profesional”. Es decir, es el mercado lo que mide lo que somos, más allá no hay vida. El libro se inspiró en el artículo titulado “La marca llamada Usted (Yo, S.A.)” y “50 claves para hacer de usted una marca“ de Tom Peters (1948), y en Marc Andreessen (1971), otro gurú de Internet, “inversor de riesgo” y cofundador de Netscape, que nos iluminó: “a los mercados que no existen no les importa lo inteligente que eres, por tanto da exactamente lo mismo con cuanta dedicación has trabajado o con que pasión atiendes a tus intereses: si nadie te paga por tus servicios en el mercado laboral lo tendrás crudo. No tienes derecho a nada”.

En 2012, pese a los evidentes fallos del mercado, la cancillera alemana y europea Angela Merkel defendió la llamada “Marktkonforme Demokratie”, esto es la “democracia acorde con el mercado”, porque se supone que los mercados son más sabios (y mandan más) y las mercancías son artilugios de producir verdades. Ese año, el porcentaje del PIB correspondiente a los banqueros, corredores de Bolsa y demás financieros duplicó el del año 1980 y el valor mundial de los mercados de derivados negociados ya era 20 veces más que el PIB mundial. Pero, ¿quién es el mercado? ¿Quizá especuladores como John Paulson (Paulson & Co.), Warren Buffett (Berkshire Hathaway),‎ George Soros (Soros Fund Management), Kenneth Grifin (Citaldel Investment Group), Philip Falcone (Harbringer Capital), James Simons (Renaissance Technologies), Bill Gross (PIMCO), etc?

En 2011, Stephanie Bon, empleada de Colchester de 37 años del Lloyd”s Banking Group, fue despedida por preguntarse en su Facebook si era justo que ella cobrase siete libras la hora, mientras que el nuevo CEO, António Mota de Sousa Horta Osório, cobraba 4.000 libras la hora en salario, bonos, pensiones y otros beneficios, es decir 571 veces más,  según informó el Daily Mail.

En 2010, se puso de moda la llamada “Expansionary austerity” (“austeridad expansiva”) en la que se defendía que la bajada del gasto público no contrae el crecimiento económico en una economía que funciona por debajo del potencial de sus factores productivos (según proposición de tipo keynesiano) sino que ésta, por el contrario, puede ser expansiva ya que la austeridad crea “confianza” en los mercados financieros y en el sector privado. La idea fue difundida por los trabajos de Alberto Alesina (1957) y Silvia Ardagna (1969) en “Large Changes in Fiscal Policy: Taxes Versus Spending”, aunque finalmente tuvo que ser corregida (y posteriormente cuestionada) incluso en los estudios del propio Fondo Monetario Internacional (FMI), que primeramente lo había bendecido. Sin embargo, ni este desmentido académico ni los desastrosos efectos de las políticas de austeridad en Grecia, Portugal, Irlanda, España o Italia (recesión, paro, pobreza, emigración, etc.) no cohibieron a Olli Rehn, el máximo funcionario económico de la Comisión Europea, ni a los pseudoburócratas del BCE (Banco Central Europeo) con el ex-Goldman Sachs Mario Draghi a la cabeza, ni a gran parte de los políticos europeos que siguen creyendo en la falacia de la “austeridad expansiva”.

FraudeIntelectual3LpedeudaEn 2010 (6 de mayo) se produjo el llamado “Flash Crash”, durante el cual, en cinco minutos, el índice Dow Jones de Nueva York perdió cerca de mil puntos, recuperándose rápidamente en los siguientes veinte minutos. Aunque se desconoce la semilla del mal, el desplome lo provocaron los endiablados algoritmos de los ordenadores, programados por los quants y los corredores de Bolsa de alta frecuencia, que son los que negocian por nosotros. Ya en 1996, la American Physical Society, segunda mayor organización de físicos del mundo, detrás de la Deutsche Physikalische Gesellschaft, recomendó vivamente a sus asociados acudir a trabajar al gran casino de Wall Street. En EE.UU. el periodo medio de tenencia de acciones bursátiles ha pasado de cuatro años por término medio en la década de los años cincuenta a apenas 22 segundos actualmente. Por ello, no es raro ver que los agentes financieros instalen sus ordenadores en Nueva York para ganar unos valiosos milisegundos, ya que la velocidad de trasmisión de los datos desde Londres por fibra óptica es de unos 740 nanosegundos, una pérdida de tiempo demasiado grande para la hipermoderna especulación financiera.

En 2008, probablemente basándose en las pseudoprofecías del antiguo presidente de Citibank, Walter Wriston (1919-2005), que aseguraba que el Estado capitularía finalmente ante el sabio conocimiento de los mercados y la racionalidad omnipotente del homo œconomicus, Philippe Bobbitt (1948) defendió en el libro “Terror and Consent: the Wars for the Twenty-first Century” la implantación de los llamados “Estados de mercado de la información”, una variante del Estado mínimo al que se llega (no podía ser de otro modo) de manera natural y evolutiva. Su idea cayó de pié y Bobbitt se animó: “el Estado de mercado de la información no tiene clases sociales, no le interesan la raza, el origen, el sexo, también le son indiferentes valores como el respeto el sacrificio personal, la lealtad y la familia”. De nuevo, las trampas de la distopía neoliberal se camuflan como leyes naturales.

En 2008, el dogma de la autorregulación de los mercados financieros puso en un aprieto al organismo regulador del sistema financiero de EE.UU Securities and Exchange Commission (SEC), que acabó por destapar el mayor fraude financiero cometido por una sola persona: Bernie Madoff (1938). Madoff, ex-vigilante playero reconvertido en glorificado “experto financiero” en los ochenta y admirado pilar de la comunidad del East Hampton, estafó 50.000 millones de dólares a inversores institucionales y, sobre todo, grandes fortunas (entre ellos muchos clientes del BBVA y el Santander) proponiéndoles retornos del 12% a través de un poco sofisticado pero gigantesco esquema piramidal (Ponzi), por lo que fue finalmente condenado a 150 años de prisión, convirtiéndose en el único financiero que ha pagado sus desmanes con la cárcel debido que tuvo el detalle de especializarse en estafar a los ricos y no a los pobres. (Aunque visto de otro modo, al desplumar a los millonarios contribuyese a mitigar la escandalosa desigualdad de rentas de la que nos advierten, entre otros, Thomas Piketty en “El capital en el siglo XXI”.) Madoff fue investigado por la SEC cuando ya estafaba, al menos ocho veces entre 1992 y 1996, lo que no importó para ser agraciado con la presidencia de la bolsa de valores Nasdaq (lo que supone una gran visión para dicha institución financiera).

En 2007, el profesor de Finanzas de la Universidad de Chicago Eugene Fama (1937), dijo: “los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas; se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con mucho cuidado y comparan precios; me irrita que se hable de la palabra burbuja“. Fama había propuesto en 1970 la llamada algo así como “hipótesis de eficiencia de los mercados”, asumiendo que los mercados financieros siempre se autorregulan ya que un mercado de capitales en que los activos contienen la información disponible es necesariamente un mercado eficiente y, por ello, todas las burbujas que se producen tiene un origen político y no financiero. Pese a que hoy sabemos que los mercados financieros no se autorregulan y hemos asistido al último gran estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera (sólo en el año 2009 quebraron 52 bancos estadounidenses), el dogma de “la eficiencia de los mercados financieros” sigue teniendo grandes e influyentes seguidores entre nuestros gobernantes. El propio Fama recibió el premio Nobel de Economía en el año 2013, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cómo explicar los fallos y estragos de los mercados financieros y justificar su eficiencia y bondad infinita?

En 2007, el director ejecutivo de Lehman Brothers (multinacional financiera fundada en 1850) Richard S. Fuld (apodado Dick) y su mano derecha, Joseph M. Gregory (apodado Darth Vader), fueron advertidos de la mala praxis bancaria por dos de sus subordinados, el director global de bonos de alto rendimiento y préstamos apalancados (Alex Kirk) y el director global de ingreso fijo (Mike Gelband), que les avisaron de esta manera: “nuestro mercado de viviendas está corroído” y “tenemos que replantear nuestro modelo de negocio”. La respuesta no se hizo esperar: ese mismo año ambos fueron fulminantemente despedidos. En septiembre de 2008, Lehman Brothers anunció la quiebra; el resultado fue de 13.800 millones de dólares en pérdidas y 7.890 empleados despedidos. Sin embargo, Fuld obtuvo 40 millones de finiquito, cobró su último año 53 millones de salario y autorizó pagos de 20 millones de dólares a Gregory cuatro días antes de que Lehman se declarara en bancarrota. El presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, Luis De Guindos dijo que “la crisis no es un fallo de mercado, sino de Estado” (2008); después fue nombrado ministro de Economía de España para solicitar a la feroz Troika que activara un rescate financiero de España “ante la irracionalidad de los mercados” (2012).

En 2007, las cinco mayores firmas financieras de Wall Street (Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns, JP Morgan y Citigroup) pagaron más de 3.000 millones de dólares a sus máximos ejecutivos (en los últimos cinco años) mientras contribuían a una de las mayores crisis financieras de la historia. Por ejemplo, Stanley O’Neall, el ideólogo de las hipotecas subprime, se llevó a casa 161 millones de dólares cuando dejó Merrill Lynch (52.200 millones en pérdidas y 5.200 despidos); James Cayne, se llevó 38 millones de dólares y vendió sus acciones por 60 millones más cuando Bear Stearns (9.159 despidos), el mayor banco de inversión de EEUU, pasó de valer 21.000 millones de dólares a solo 200 millones; James Simons de JPMorgan (14.300 millones en pérdidas y 4.100 despidos) cobró en 28 millones de dólares entre salarios e indemnizaciones y Charles Prince obtuvo 40 millones al dejar Citigroup (11.000 millones de dólares en pérdidas, 17.000 despidos) y cobró en su último año 65 millones más de salario.

En 2006, Frederic Mishkin (1951), economista ligado al BM (Banco Mundial) y al FMI (Fondo Monetario Internacional), cofirmó un caro informe (124.000 $) titulado “Financial Stability in Iceland” (Estabilidad financiera en Islandia) resaltando las bondades del sistema financiero islandés, muy desregulado y sobredimensionado desde 2001, y recomendando su implantación en otros países. En el mismo se decía: “la fragilidad financiera no es alta y las probabilidades de una crisis financiera son muy bajas”. Apenas un año después del colapso financiero de Islandia Mishkin modificó chapuceramente en su CV el título del informe por “Financial Instability in Iceland” (Inestabilidad financiera en Islandia) tal y como muestra el documental “Inside Job” de Charles Ferguson). Sin embargo, ni esto ni la falta de previsión de la crisis han supuesto una catarsis para ejercer la necesaria autocrítica por parte de muchos académicos, paniaguados y “expertos en finanzas” que, visto lo visto, vendieron su alma al diablo.

FraudeIntelectual4LpedeudaEn 2006, Jeffrey K. Skilling (1953) fue condenado a 24 años y cuatro meses por el caso Enron. Como presidente de Enron Skilling implementó en su compañía un sistema de “gestión de recursos humanos” y promoción profesional llamado “rank and yank”, un modelo de competencia despiadada entre sus empleados con la permanente amenaza de despidos. Este esquema profundamente darwinista social corrompió a la empresa desde dentro. Lo más inquietante es que, según la revista Time, en el momento del colapso de Enron, una de cada cinco empresas estadounidenses estaban siguiendo el mismo disparate.

En 2003, el Premio Nobel de Economía de 1995, Robert Lucas (1937) dijo en la sede la de la American Economic Association (de la que era presidente) que “a efectos prácticos la desregulación de los mercados financieros es la solución a la depresión (…) El problema central de la prevención de la depresión ya está resuelto”. Ese mismo año nos dejó otra perla sobre las consecuencias del proceso de acumulación de capital: “el estudio de los temas de distribución es una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico, en realidad, es venenosa para tal conocimiento”. Las aportaciones de Robert Lucas sobre las expectativas racionales y su visión economía de corte neoliberal adolece, como todas las ciencias sociales, de un exceso de inductivismo, al dar por buenas recetas económicas generales a partir de escasas observaciones particulares.

En 2003, una veterana y cualificada representante del grupúsculo del Tea Party de Texas (EE.UU.) llamada Debbie Riddle (1949) manifestó lo siguiente en “El Paso Times”: “¿de dónde vino la idea de que todo el mundo merece una educación gratuita, una atención médica gratuita y cualquier otra cosa gratuita? Viene de Moscú, de Rusia. Viene directamente de la boca del infierno. Y esta idea se disfraza hábilmente como propia de gente de buen corazón. Pero nada de buen corazón. Es la idea que rasga el corazón de este país“. Hans-Hermann Hoppe (1949) hiló más fino: “la democracia no tiene nada que ver con la libertad, es una variante suave del comunismo, y rara vez en la historia de las ideas ha sido tomada por otra cosa”. Se ve que no todos los neoliberales lo son por inspiración de la visión rebelde adolescente del mundo viejuno de “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand pero casi.

En 2002 (c.) cuentan, entre otros Frank Schirrmacher (1959-2014), que justo después de los atentados del 11S, en un informe promovido por unos plutócratas alucinados de Wall Street se valoró hacer un mercado de futuros sobre posibles atentados terroristas, opción que finalmente fue sensatamente rechazada por descabellada, al considerar que los especuladores ganarían dinero con la realización de atentados tal y como ya lo hacen con las hambrunas y crisis alimentarias (aunque esto último no importe demasiado).

En 2001, el analista de JP Morgan David Li (1960) se inventó una fórmula matemática (de tipo alquímico) que cuantificaba los riesgos de las “obligaciones de deuda colaterales” (es decir, hipotecas basura) por lo que la banca utilizó la fórmula de coartada “matemática” multiplicando esas toxicidades financieras que se vieron favorecidas por las triples A con la que las premiaron las agencias de (des)calificación. Hoy la fórmula milagrosa está más desprestigiada que los pagarés de Nueva Rumasa (sus modelos probabilísticos se mueven con probabilidades de 1 vez cada 20.000 años), lo que no ha sido un problema para seguir aceptando irresponsablemente la falsa asepsia metodológica de la cháchara económico-financiera neoliberal y las justificaciones matemáticas de las  toxicidades que circulan a diario por los mercados de futuros y derivados financieros.

En 2001, el treintañero Henry Blodget (no confundir con Belfort, “el lobo de Wall Street” de  Scorsese) era el analista de mercados (de la camada de la todavía impoluta Merrill Lynch) más famoso en el venenoso mundillo de la banca de inversión de Wall Street debido a sus predicciones visionarias sobre las cotizaciones de las empresas tecnológicas. Ese año ganó doce millones de dólares netos anuales; sin embargo, el advenedizo Blodget recomendaba comprar a sus clientes acciones de empresas ruinosas que costaron pérdidas cienmilmillonarias después del estallido de la “burbuja puntocom”. Blodget fue acusado en el año 2003 por el supervisor bursátil estadounidense (SEC) por malas prácticas y pagó una multa de cuatro millones de dólares retirándose del psicopático casino financiero.

En 2000, cerró por ruina la “empresa” (en realidad un fondo de inversión libre de carácter especulativo) Long-Term Capital Management dirigida por los economistas Myron Scholes (1941) y Robert Merton (1944) que aplicaban su “nuevo método” para determinar el valor de los derivados financieros con los que, además, fueron reconocidos con el premio Nobel de Economía en 1997 (supongo que por introducir el cálculo estocástico en las finanzas, lo que puede ser un fallo parecido a conceder el premio Príncipe de Asturias del Deporte a un dopado Lance Armstrong). El resultado fue que la empresa perdió 5.000 millones de dólares en sólo cien días (muchos especulando contra la moneda y la economía de Rusia), lo que no fue un problema para seguir venerando la opinión de los “expertos financieros” y para que variantes de este modelo se incluyeran en las calculadoras de los analistas financieros, que los consideraban poco riesgosos al presuponer que las crisis financieras ya eran historia.

FraudeIntelectual5LpedeudaEn 1999, en las postrimerías del gobierno de Clinton, en EE.UU. se anuló la llamada Ley Glass-Steagall vigente desde 1933 para proteger la banca de depósito comercial (ahorros) de la banca de inversión (especulación). Esta descabellada idea ideológica prestó su coartada fundamentalmente en los trabajos del economista Eugene Fama que propuso la hipótesis de eficiencia de los mercados y la autorregulación de los mismos. Poco importó que esta revocación facilitase el descontrol y caos financiero, o comprender que los mercados financieros no se autorregulan, o que la crisis financiera quedese mejor explicada por las contribuciones teóricas alternativas (por ejemplo, las de Hyman Minsky) o promulgar la tímida Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y de protección del consumidor. (Esta Ley, de 2010, pretendía poner algo de orden en el desaguisado financiero pero apenas se pudo desarrollar completamente debido a que las asociaciones de consumidores contaban con 20 lobbistas frente a los 400 lobbistas y los mil millones de dólares del sector financiero para influenciar a los congresistas y entorpecer el desarrollo de la Ley.)

En 1997, el economista austroliberal Thomas Siems (1957) escribió un influyente panfleto titulado “10 Myths about financial derivatives” (10 mitos sobre los derivados financieros) donde se afirmaba que el creciente y enorme tamaño del mercado de derivados financieros no suponían una práctica bancaria insegura sino que, por el contrario, era muy sólida y prometedora. El origen de la crisis financiera (y las que vengan) han desmentido esto, pero no supone ningún problema para seguir aceptando el dogma de las bondades de la gran financiarización. Ya no se trata de hacer que los mercados financieros sean útiles y eficaces para el conjunto de la sociedad sino de pura auri sacra fames.

En 1994, Charles Murray (1943) escribió “The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life” junto a Richard J. Herrnstein en el que defendía que la situación de pobreza, desigualdad y exclusión social de la “infraclase” (las personas pobres) en EE.UU no dependía de su nivel socioeconómico o educativo sino de su propia respuesta a la condición de pobres. Debido al fuerte aumento de la desigualdad derivada de la política económica del Reaganomics se trataba de justificar las razones de la pobreza en las equivocaciones de los propios pobres como su falta de inteligencia, el embarazo adolescente y fuera del matrimonio, los actos criminales o la falta de voluntad para aceptar los trabajos disponibles para ellos. Las visiones de la pobreza basadas exclusivamente en el comportamiento y responsabilidad individual han gozado de gran predicamento entre las élites económicas y académicas de EE.UU. aunque hoy ya estén desprestigiadas como elemento explicativo único del aumento de la desigualdad que viene sucediendo desde los años ochenta en el mundillo anglosajón.

En 1992, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama (1952), reinterpretando a su modo al filósofo ruso Alexander Kojève, publicó “El fin de la Historia y el último hombre” donde defiende que el triunfo del bondadoso capitalismo de libre mercado posreal ha puesto fin a las utopías de emancipación y al ser humano como sujeto histórico y conformador de la realidad a cambio de proporcionarnos un paraíso terrenal de libre mercado. “¡La sociedad no existe!” clamaban Margaret Thatcher y sus adláteres. Cada época se juzga por su filosofía dominante, el neoliberalismo se retrataba: posmodernidad y darwinismo social.

En 1991, George Kenneth Binmore (1940), experto en teoría de juegos no colaborativos, considerada la nueva escolástica, escribió “Designing Economic Agents that Behave Like Human Agents”, a fin de crear agentes económicos artificiales indistinguibles de los propios seres humanos. El Homo (homunculus) œconomicus, construido como un auténtico sociópata egomaníaco pasó de ser una simulación de laboratorio a la misma realidad, ya que nos convencieron de que somos seres codificados y sintéticos que si actuamos de acuerdo con las fórmulas matemáticas de las leyes aceptadas por los economistas prosistema y perseguimos únicamente nuestro propio interés, llegaremos mágicamente al mejor de los mundos posibles. El hombre moral abandona la sala cuando irrumpe el hombre económico.

En 1990, el artículo “CEO Incentives: It’s not how much you pay, but how” de Michael Jensen (1939) y Kevin Murphy (1958) sugería que, debido a que los mercados financieros siempre reflejan adecuadamente los precios (aunque esto sea una premisa falsa), las retribuciones de los ejecutivos deberían relacionarse, no ya con los sueldos de los burócratas, sino con los cambios en las cotizaciones bursátiles de sus empresas (pero sólo al alza, evidentemente). Esta idea cayó en gracia y al poco tiempo la mayoría de los ejecutivos financieros cobraban “opciones sobre acciones”, lo que incentivó la manipulación de la contabilidad de la economía de casino en su beneficio por lo que no es de extrañar que los resultados fuesen demoledores: salarios multimillonarios, extensión de la información privilegiada, falseamiento de cuentas, culto a la personalidad, obscena desigualdad, precios de las cotizaciones inflados por encima de su valor real, escándalos como el de Enron, crack financiero de 2008, etc. A mediados de los años setenta un alto ejecutivo ganaba unas 35 veces más que el sueldo medio de un trabajador de la empresa, actualmente esta distancia casi se ha multiplicado por diez. En el año 2007, Rick Wagoner, de General Motors, cobró algo más de 12 millones de dólares netos en salario, bonus y opciones sobre acciones al mismo tiempo que anunciaba bajadas de sueldos y despidos para 74.000 empleados.

FraudeIntelectual6LpedeudaEn 1983, Milton Friedman (1912-2006), premio Nobel de Economía en 1976, manipuló datos en las series históricas del Reino Unido sobre la masa de dinero y el gasto total a fin de avalar empíricamente su teoría monetarista en su publicación “Monetary Trends in the United States and United Kingdom” en colaboración con Anna Schwartz (1915-2012). Los econometristas de Oxford David Hendry (1944) y Neil Ericsson (1944) detectaron numerosos errores, pero no denunciaron la equivocación de la teoría monetarista, sino su falta de apoyo en los datos reales (ya en 1953, Milton Friedman publicó un artículo, “The Methodology of Positive Economics”, en donde defendía que no importaba que las premisas de una teoría fueran realistas o no sino lo que importaba eran si sus predicciones eran certeras). Aunque, en el fondo, la polémica ya no estaba en la incorrección o las limitaciones de la formalización matemática de determinados axiomas o teorías económicas, sino en la batalla ideológica por el control de la política económica, monetaria y fiscal, de la que Friedman fue un pionero, aunque hoy en día pueda ser considerado un moderado matemático comparado con sus posteriores y desatados herederos ideológicos.

Martín Abascania

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Nuestro régimen electoral de bipartido único, amigos míos, hasta el momento tan eficiente, empieza a dar muestras de debilidad, y esto no es que quite el sueño a nuestros sabios dirigentes que velan por nuestro bienestar, pero algo preocupa.

No podrán negar los acólitos de la Escuela de Chicago que miran con cierta envidia a los chinos o a los pérfidos norcoreanos funcionar sin pamplinas electorales,  por aquello del gasto superfluo y eliminar duplicidades, aunque de momento El Tinglado ve oportuno, con la razón y prudencia que le definen, mantener el teatrillo electoral. Además, no faltarán voces, las más keynesianas, que piensen en las contiendas electorales como un motor económico en estos tiempos difíciles.

El momento de suprimir las elecciones no ha llegado todavía, todo dependerá de a quién se le ocurra votar a los ciudadanos.

La Unión Soviética no comprendió las ventajas de dicho régimen. Quizá hubiesen sobrevivido si hubieran creado un sistema parecido, con dos partidos, por ejemplo el Partido Socialista de los Trabajadores y el Partido Popular Obrero. Con esto, alguna que otra gala del prorruso Raphael y una pizca de sociedad de consumo idiota hubieran tirado algunos años más, pero entonces se habrían convertido en nosotros y todo mi argumentario se desenmascararía como lo que realmente es: una gilipollez. Aun así, los ciudadanos hubieran dividido sus odios, en vez de enfocarlo hacia un sólo partido. Ahora, Putin parece comprenderlo.

Socio-liberal y liberal-conservador

Abundan opiniones en los medios, en las altas esferas económicas, en la política y demás vendepatrias, que imploran por un pacto entre los dos grandes partidos, supuestamente antagónicos, por el bien de España. El otrora siniestro Señor X, somnoliento consejero de Gas Natural y hoy flamante Hombre de Estado Felipe González acaba de manifestarse a favor, entre otros muchos, “si el país lo necesita”. Viniendo de él parece una amenaza. Con todo este ruido ponen la pelota en la cancha.

Dicho pacto, no nos engañemos, ha existido siempre. En el Parlamento Europeo votan lo mismo tres de cada cuatro veces y aquí cada día nos cuelan alguna teniendo como broche de oro la reforma del artículo 135 de la Constitución, la madre de todos los recortes. El único escollo que pueden tener los dos grandes partidos para alcanzar un acuerdo, no lo menospreciemos, es el siempre complicado reparto de sofás.

Mientras Cayo Lara sufre un ataque de cuernos, los simpatizantes y/o militantes de base del PP y del PSOE, por el momento no dan crédito a estos rumores, ven dicho pacto tan antinatura como trabajarle un anilingus a una zarigüeya. Demasiado tiempo educado en el odio al otro, forofeando en tertulias de política de taberna, para que de la noche a la mañana sean socios y compañeros.

Estado de las negociaciones

 

De verlo como algo “necesario” se encargará la maquinaría mediática que esparcirá el miedo correspondiente,  y la mayoría de simpatizantes del bipartido único acatarán. A los diez minutos les parecerá que esto ha sido así siempre. Habrá desertores por el camino, muchos negarán tres veces haber votado a alguno de estos partidos, en especial los del partido socialista, que es el partido absorbido en este caso, y el condenado a la desaparición.

 

Cuando se consolide el pacto mandaré una carta al director de El País, otro entusiasta del PPOE. “No vivo hasta que llega el domingo para deleitarme con la columna de Antonio Muñoz Molina…” comenzaré, si pretendo ser publicado. Pero el verdadero y noble motivo de la misiva será proponer la rehabilitación política de aquellos visionarios que fueron Tamayo y Sáez, que se negaron a pactar con los comunistas ya bastante tiempo atrás, por lo que sufrieron a todas luces un injusto linchamiento público.

Este pacto no es más que el siguiente paso en el guión del saqueo, que responde al cambio de régimen que estamos viviendo. De hecho ya existe en 10 países de la Unión Europea, y subiendo. Realmente no es malo que esto ocurra, pues a muchos se les caerá el palo del sombrajo. Por contra, las políticas que puedan ejercer estos años impunemente, sin pantomimas en el congreso y con barra libre, pueden destrozar la vida de millones de personas.

 

 

 

DE PEPEROSOCIATAS

Parece que en las próximas elecciones al “Parlamento Europeo” del 25 de mayo no va a votar ni el Tato aunque los partidos de extrema izquierda y de extrema derecha probablemente van a ampliar sus votos y escaños; sin embargo, los partidos de extremo centro no tienen nada que temer ya que la coalición pro-austericidio (recomendada por nueve de cada diez plutócratas europeos austerófilos) que, como sabemos, está conformada por el Partido Popular Europeo (PPE) y el Partido Socialista Europeo (PSE) se hará nuevamente con el control mayoritario de la Eurocámara. Éstos podrán legitimar la Presidencia de nuestra querida Institución neoliberal llamada “Comisión Europea” eligiendo entre dos candidatos previamente perfilados: el neoliberal-derechista luxemburgués del PPE Jean-Claude Juncker (1954) o el neoliberal-sociata alemán del PSE Martin Schulz (1955).

BLOGJunckerSchulzPeperosociatasRecientemente la pareja Juncker y Schulz han escenificado una farsa de debate televisado en France24 previo a las elecciones europeas. Ésta resultó bastante esclarecedora para los cuatro gatos que lo siguieron en directo: prioridad absoluta a la economía y las finanzas y coincidencia en casi todo. Por ejemplo, Juncker y Schulz se oponen a los “eurobonos” y a las “euroletras”, Juncker y Schulz consideran que la disciplina fiscal es “necesaria e inevitable”, Juncker y Schulz no aceptan una relajación en la “consolidación fiscal”, Juncker y Schulz condenan el crecimiento basado en el “déficit” y las “deudas cada vez más altas”, Juncker y Schulz proponen combinar el “ajuste fiscal” con “inversiones selectivas”, Juncker y Schulz consideran que si Francia implementa reformas estructurales “valientes y ambiciosas” obtendrá el apoyo de la Comisión, Juncker y Schulz coinciden en que la salida del euro no sería ninguna solución “para crear empleo”, etc. “Agradezco que Martin se adhiera ampliamente a mis ideas” dijo un sonriente Juncker, “si Jean Claude me copia y me da la razón me parece excelente” apostilló Schulz. Euro-pantomima.

DE SOCIATAS

El nuevo primer ministro francés, Manuel Valls del Partido Socialista (PS), ha asumido pronto el guante de las reformas estructurales “valientes y ambiciosas”. Sin embargo, al mismo tiempo que Valls anunciaba la reducción del gasto público y la congelación de los sueldos de funcionarios, las pensiones y las prestaciones sociales con la misma justificación moralista que ya escuchamos antes en Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España (esto es: “no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades“), la penosa cabeza de lista española al Parlamento Europeo del Partido Socialista (PSOE), Elena Valenciano, dijo en París que los electores europeos tendrán que elegir en estas cruciales elecciones entre dos modelos distintos: el del “neoliberalismo” del Partido Popular Europeo (PPE) y el de “las políticas de progreso” del Partido Socialista Europeo (PSE) ya que los sociatistas representan una Europa “más unida y fuerte, más social, atenta con los desfavorecidos, que defiende el modelo social y el interés de las personas por encima de los mercados, con el empleo como prioridad y que rompa la tiranía de la austeridad”). Demoledor.

Una semana antes, el también valor en alza de “las políticas de progreso”, Juan Moscoso del Prado, profesor universitario y consultor financiero, hijo del exministro y ex fiscal del Tribunal Supremo de España (Javier Moscoso), diputado por Navarra en el Congreso de los Diputados desde hace diez años, secretario para la Unión Europea de la ejecutiva de Pérez Rubalcaba (el sociata favorito de las élites económicas y financieras), ponente del lamentable Tratado de Lisboa y futurible cargo en un gobierno PPOE, presentó su apasionante libro titulado “Ser hoy de izquierdas. Por una izquierda moderna y ejemplar” coescrito con el tonyblairista Matt Browne (el mismo que dijo aquello de “en los países desarrollados los progresistas nos enfrentamos a un reto de coalición”). Moscoso del Prado es un socialista ejemplar tal y como se refleja en sus declaraciones, de la que se ofrece una selección de extractos: “Las clases sociales han desaparecido y los ciudadanos ya no se definen por su situación en el mundo del trabajo, se definen por muchos otros factores, sobre todo por su capacidad de consumo, que se ha convertido en elemento identificador e igualador; la izquierda debe olvidar el discurso de clases y potenciar el discurso de la ideología para, a partir de ahí, buscar grandes alianzas con otros sectores y captar apoyos en función de intereses y particularidades ideológicas; hay que hacer más micro-política”. Prosigue el moderno izquierdista del Prado: “La izquierda se vio desbordada por la crisis económica, nadie alertó de los riesgos, fue un tremendo error colectivo. De este modo, el 15-M se podía haber convertido en un partido antisistema o algo peor. Por suerte, la ciudadanía ha optado por defender sus ideas desde los partidos y las instituciones”. Para cerrar: música de violín.

DE PEPEROS

La derecha española (PP) es menos cínica que sus colegas sociatas con los recortes y las políticas austericidas (de los y las austerófilas que van a calzón quitado: que si ajustes, que si sacrificios, que si competitividad, que si sostenibilidad, que si desindexación, que si movilidad exterior, que si reformas estructurales, etc.), las aplica con disciplina y se limita posteriormente a falsear la realidad tratando de ocultar los efectos deletéreos y los estragos sociales que producen dichas políticas (que si la desigualdad no aumenta, que si el poder adquisitivo de las pensiones no desciende, que si los salarios no disminuyen, que si la crisis se ha acabado, etc.). No obstante, entre tantas mentiras, se cuenta en los propios mentideros parlamentarios que una vez, y sin que sirviera de precedente, el Ministro de Hacienda y Administraciones públicas, Cristobal Montoro, el estilete de las añagazas, dijo la verdad: fue a finales de diciembre de 2012 cuando, tras servirle un camarero del Congreso un café con leche algo cortado, dijo: “esta leche no esta buena” (a lo que Dolores de Cospedal respondió: “y mañana es Navidad”).

Sin embargo, Montoro hace unos días nos ha regalado la mentira más indecente y dolorosa de la temporada. El último informe de Cáritas Europa sobre la pobreza (con estadísticas oficiales de Eurostat y datos propios de atenciones directas) señalaba que España es el segundo país de la Unión Europea con más pobreza infantil detrás de Rumanía, datos que fueron contestados con prontitud por el ministro de Hacienda negando que se correspondieran con la realidad española porque Cáritas mezclaba conceptos pérfidamente y se basaba en “mediciones estadísticas” (Montoro es catedrático de Hacienda Pública y sabe que los informes de este tipo sin estadísticas no son más que panfletos ideológicos), por lo que recomendaba a Cáritas que no provocase debates en ese sentido. Poco después vino otro revés para el ministro: Save the Children señalaba que España es el segundo país europeo que menos reduce su pobreza infantil a través de las ayudas sociales públicas.

BLOGNegacionPobrezaEsta última mentira de Montoro, al ser tan burda, apenas ha podido ser amplificada y justificada en los medios de comunicación más afines al gobierno y a los recortes; salvando el incombustible director del periódico “Larazon”, Francisco Marhuenda, que nos aclaró que el informe de Cáritas Europa, en el fondo, es una “parida” y que “en todos sitios hay pobres, lo que es inevitable”, y algunos otros colaboradores reunidos en la web neoliberal libremercado.com. Así, según se puede ver en la imagen, junto con las apasionantes noticias “Letizia repite conjunto para dar la bienvenida al buen tiempo” y una foto poco agraciada de Mickey Rooney, aparece el artículo del neoliberal Diego Sánchez de la CruzLas trampas del informe de Cáritas sobre la pobreza”, del ultraderechista-liberal Manuel LlamasHay pobreza y pobreza” (ambos negando la legitimidad del indicador de “pobreza relativa”, para ellos pobreza debe de ser vivir en cualquier país con menos de dos dólares diarios) y el clásico comentario adanista del economista distópico Carlos Rodríguez Braun sobre el artículo de El Mundo titulado “Las ayudas no consiguen atajar la pobreza infantil” en el que nos ofrecía la clave del asunto: “los pobres, y todos, no necesitan más ayudas, sino menos obstáculos” (es decir, en la realidad mental delirante de los neoliberales, todas las personas parten mágicamente con las mismas oportunidades y los efectos de la pobreza se deben exclusivamente a carencias en la iniciativa personal).

Jean Claude Martin

Noruega es un país espectacular, no cabe duda, y aunque está lejos y no somos Roald Amundsen seguro que algún día visitaremos juntos el fiordo de la Luz, el glaciar de Jostedalsbreen, la cascada de Tvindefossen, la carretera de Lysebotn, la ascensión a Preikestolen, la playa de Bleik, el pueblo de Gudvangen o la iglesia de madera de Kaupanger. Sin embargo, ahora nos ocuparemos de un asunto más prosaico y coyuntural: sus tediosas elecciones.
Las últimas elecciones al Parlamento de Noruega (Storting) dejaron una nueva victoria del Partido Laborista (Arbeiderpartiet) que obtuvo 55 escaños (aunque desciende 9 diputados) frente al Partido Conservador (Høyre) que consiguió 48 (y aumenta 18 diputados). De este modo, el Partido Laborista de Noruega ha ganado todas y cada una de las 22 elecciones generales desde 1927. Sin embargo, la coalición de derechas ha alcanzado 96 de los 169 asientos del Storting, frente a los 72 diputados de la coalición coli-verde que ostentaba el poder desde 2005 con el fallido pseudo-taxista Jens Stoltenberg a la cabeza. No hay que ser Niels Abel para ver que la conservadora Erna Solberg será la nueva presidenta de Noruega apoyada por los 29 diputados del derechista y xenófobo Partido del Progreso (Fremskrittspartiet) para así poder ensayar algunas de las recetas neoliberales que tanto gustan ahora a sus homónimos finlandeses (con el ultraderechista partido Perussuomalaiset, más conocido por su vanidoso sobrenombre  “Los verdaderos finlandeses”, aunque no sé que pensarán de un pueblo transnacional como el Sami, si son verdaderos o falsos finlandeses) y suecos (en Suecia la plutocracia lleva años financiando think tanks neoliberales, como Timbro, para minimizar el modelo escandinavo del estado de bienestar, obteniendo “éxitos” como los violentos disturbios en los nuevos barrios depauperados de Estocolmo el pasado mes de mayo).
Noruega Norge Norway KittelsenEstas son las primeras elecciones generales desde los atentados de julio de 2011 en Oslo y en la Isla de Utøya que ejecutó el fanatizado ultraderechista y antiguo militante del Fremskrittspartiet Anders Breivik con un macabro saldo de 77 muertos, la gran mayoría adolescentes, y por los que fue finalmente condenado a 21 años de cárcel. Los resultados saltan a la vista: sea cual sea la orientación del atentado, el populacho tenderá a la derecha y más en un país donde su policía no lleva (todavía) pistola (el falso dilema entre seguridad y libertad). El impacto de este atentado dejó a los noruegos descolocados, la mayoría culpó en un primer momento sin dudar a los islamistas y cuando descubrieron que fue un inmaculado y ligeramente afeminado joven producto de su sociedad trataron de engañarse afirmando que se trataba de un loco solitario. Sin embargo, este escapismo fue minimizado en la campaña electoral, más centrada precisamente en la obsesión de Breivik: la inmigración.
Y es que la crisis económica en Europa ha llevado a muchos europeos a buscar el Shangri-La económico en Noruega, facilitado por pertenecer éste al área de Schengen (el primer intento de crear un “mercado laboral” europeo junto a la nefasta Directiva Bolkestein) lo que ha estimulado el carácter xenófobo del noruego tradicional y profundo, el genuino heredero de Vidkun Quisling o el Nobel Knut Hamsun (ambos también escudriñados para encontrar deterioros en sus facultades mentales) y los miles de colaboracionistas anónimos en la ocupación de Noruega por la Alemania Nazi (1940-45). El miedo por la inmigración (pobre y económica) y el carácter xenófobo de las sociedades de tradición campesina y luterana han contribuido a decantar otro giro a la derecha.

La cara menos amable y más oscura de Noruega (y, todo hay que decirlo, las consecuencias morfinómanas del exceso de estatalismo) han sido detectadas regularmente por algunos de sus compatriotas. Y es que ya no se abren las ventanas y nos ameniza siempre Morgenstemning de Edvard Grieg (y no nos referimos precisamente al ruido de las motocicletas en la infame “Gran guerra de los bikers escandinavos”). Especialmente, recordamos a dos de ellos nacidos en la década de los años 20. Ambos son escritores en bokmål, que es el estándar noruego, y en su día fueron acusados de inmorales, obscenos y blasfemos: Bjørneboe y Askildsen.

Noruega Norge Norway BjørneboeEl primero es Jens Bjørneboe, nacido en Kristiansand, la quinta ciudad más poblada de Noruega tras Oslo, Bergen, Trondheim y Stavanger, en 1920. Tras anunciarlo públicamente en un programa de televisión, se suicidó por ahorcamiento el mismo día que hallaron colgada en su celda a Ulrike Meinhof (el 9 de mayo de 1976); el autor padecía largas temporadas de dipsomanía, soledad y depresión. Profesor de colegio en Oslo, fue ensayista, novelista, poeta y, aunque no es obviamente Henrik Ibsen,  también dramaturgo.

Autor de la trilogía “Bestialitetens historie” (“Historia del bestialismo”) fue muy crítico con la sociedad occidental y, en especial, con la noruega, cada vez desde un punto de vista más radical, quizá más nihilista que anarquista. Hoy sigue siendo un autor controvertido en Noruega y prácticamente desconocido fuera de ella.

Jens Bjørneboe escribió el poema “Dødssangen” (La canción de la muerte): Når dagen er kommet, og timen er kommet  /  Og du skal bli stilt-opp mot muren og blø  /  Og de som holdt av deg  /  For lengst er gått fra deg  /  Da skal du få se: Det er ensomt å dø.  /  For dagen den kommer, og timen den kommer  /  Og sanden du står på, den farver du rød.  /  Og når de skal ta deg,  /  Da husk hva jeg sa deg:  /  Å bror, det er merkelig ensomt å dø.

Cuando llegue el día y llegue la hora  /  Y te pongan contra el muro para sangrar  /  Y aquellos que te querían  /  Te hayan abandonado hace mucho  /  Entonces verás que solitaria es la muerte.  /  Pues el día llegará y la hora llegará  /  Y la arena que estás pisando enrojecerá  /  Y cuando te alcancen,  /  Recuerda entonces lo que te dije:  /  Oh, hermano, que extrañamente solitaria es la muerte.

Noruega Norge Norway AskildsenEl segundo es Kjell Askildsen, nacido a 40 kilómetros de Kristiansand, en el pueblo de Mandal, en 1929, y es más conocido que el anterior quizá porque es uno de los mejores escritores de relatos (cortos). El autor de la inquietante “Últimas notas de Thomas F. para la humanidad” vive en las afueras de Oslo y es vecino de los Jostein Gaarder. Traductor de inglés y ocasional de alemán (“Esch o la anarquía” de Hermann Broch), sus personajes parece como si salieran directamente de los cuadros de Edvard Munch (o mejor de otro Edward, Hopper) ya que son, o están, aburridos, anómicos, antifamiliares, apáticos, aturdidos, cansados, decepcionados, derrotados, desamparados, desasosegados, desencantados, doloridos, dubitativos, existenciales, fatalistas, fríos, frustrados, indecisos, insociables, lacónicos, marchitados, misántropos, náufragos, pequeñoburgueses, perdidos, recluidos, silenciosos, solitarios, sombríos, taciturnos, viejos, etc.

Kjell Askildsen escribió estas líneas en su relato “La aglomeración”: “Hace tres o cuatro años vi algo extraño, y fue lo último asombroso que he visto, aunque, como ya he dicho, no soy indiferente a las actividades más cotidianas, por ejemplo, personas que se pelean, se pegan y golpean, o personas que se desploman sobre la acera y permanecen allí porque están demasiado borrachas o enfermas para llegar a su casa, si es que la tienen; muchos de ellos no la tienen, supongo, no hay casas suficientes en este mundo. (…/…) El mundo está lleno de insensatez y confusión, la falta de libertad tiene profundas raíces, la esperanza de igualdad está disminuyendo, la fuerza superior es demasiado grande, eso parece. Tenemos que estar contentos con lo bien que vivimos, dice la gente, y la mayoría vive peor. Y luego toman pastillas contra el insomnio. O contra la depresión. O contra la vida. ¿Cuándo llegará una nueva estirpe que entienda el significado de la palabra igualdad, una estirpe de jardineros e ingenieros forestales que talen los grandes árboles que dan sombra a todos los pequeños, y que quiten los bordes del árbol de la ciencia?”.

Todo se ve oscuro

Publicado: 9 agosto, 2013 de Tristramshander en Profecías cumplidas (o no)
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Nos comenta una atenta lectora que “es tanta la crisis que hasta lo prometido es deuda”. Efectivamente; parece que todo ha salido mal, que la crisis no tiene fin, que todo se ve oscuro y que en esta sociedad, cuando todo tiene un precio, las personas acaban por difuminarse. Pero para fortalecernos de la ferocidad del mundo, tal vez podríamos reconciliarnos con Nietzsche con eso de que “negra es la experiencia de todos los pozos profundos”, con Kierkegaard con eso otro de que “la subjetividad es la verdad”, etc. Quedémonos con las reflexiones de los ídolos del pueblo (ver https://lpedeuda.wordpress.com/2013/06/17/mercadicea/) y con unas interesantes palabras rilkenianas protoexistencialistas de su Malte Laurids Brigge:

“La existencia de lo terrible en cada partícula de aire. Lo respiras con su transparencia; y se condensa en ti, se endurece, toma formas puntiagudas y geométricas entre sus órganos; pues todas las torturas y todos los tormentos llevadas a cabo en las plazas de ejecución, en las cámaras de tortura, en los manicomios, en las salas de operaciones, bajo los arcos de los puentes en el otoño tardío; todo eso es una obstinada permanencia, todo subsiste y se aferra, celoso de cuanto existe, a su espantosa realidad. Los hombres querrían poder olvidar mucho…

RilkeBriggeBladeRunnerYoungRepulsionDeneuve

…su sueño lima suavemente esos surcos del cerebro, pero los sueños lo rechazan y vuelven a trazar el dibujo. Y se despiertan, anhelantes, y dejan fundirse en la oscuridad el resplandor de una luz, y beben como agua azucarada esta media luz apenas calmante. Pues ¿en qué arista se sostiene esta seguridad? El menor movimiento, y la mirada se hunde mas allá de las cosas conocidas y amigas, y el contorno, consolador un instante antes, se precisa como un reborde de terror. Guárdate de la luz que cava todavía más el espacio; no te vuelvas para ver si alguna sombra se levanta, por casualidad, detrás de ti, como dueño tuyo. Más valía haber permanecido en la oscuridad, y tu corazón ilimitado habría tratado de convertirse en el corazón pesado de todo lo indistinto”.

 

Comentábamos en el capítulo anterior que donde estén los milagros curativos de la Virgen del Pilar que se quiten los de Juan Pablo II. Sin embargo, la Virgen más milagrosa se encuentra un poco más al Norte, es francesa y no aragonesa, ya que no es otra que la Virgen de Lourdes, que cuenta a día de hoy con 36.663 amig@s activ@s en su versión en castellano de facebook (y subiendo).

Por ejemplo, vemos que la gente pide a la mismísima Virgen que interceda milagrosamente por el tumor ganglear de Luisito, por el tumor del sistema digestivo de C. Cepeda, por la afección pulmonar de Q. Valenzuela, por la bronquiolitis con respirador de P. Pereyra, por la cadera dañada y la doble afección pulmonar de la tía de A. Adaj, por el lupus y la complicación de riñones de H. Muller, por la lesión en la cervical de la joven mendocina de 16 años B. Alaniz, por la recuperación de la sietemesina chaqueña Milagros, por el debilitado corazón de I. Renzo e incluso para que se haga justicia en el caso de la adolescente Rawson o para que E. Roman solucione un problema con la Universidad, etc. No puedo criticar más de lo necesario las esperanzas supersticiosas de la gente ya que cada uno puede creer lo que considere oportuno (generalmente creemos en lo mismo que cree nuestra familia o comunidad de origen), pero muchos considerarán que esto es entre penoso y triste.

CuracionesMilagrosasVirgendeLourdesII

No obstante, analizando detenidamente las estadísticas de las curaciones de la Virgen de Lourdes se observa a bote pronto que éstas presentan más lagunas que los indicadores de coyuntura de la economía española y son menos fiables que los pagarés de Nueva Rumasa.

Básicamente las cuentas son: Lourdes recibe hoy cinco millones de bípedos gregarios al año aproximadamente, cifra que ha crecido con la crisis; desde que la dolorosa francesa se especializó formalmente en curaciones milagrosas (año 1881) habrá recibido unos 270 millones de desesperados crédulos (una media de dos millones cada año). Supongamos que el 25% estaba algo o realmente enfermo (cálculo conservador), lo que nos deja unos 68 millones de enfermos verdaderos.

La Iglesia sólo reconoce oficialmente 68 milagros por la intercesión de la Virgen, por tanto 68 curaciones entre 68 millones de solicitantes deja la “tasa de curaciones milagrosas” en uno por millón. Pero suponiendo que en el registro médico internacional existe una remisión natural de enfermedades diagnosticadas, dependiendo de cuál sea la gravedad de la misma, de entre un caso entre diez a cien mil, se obtiene, en el peor de los casos, diez por millón de remisiones espontáneas sin intercesión milagrosa documentada. La penosa conclusión es que, para un enfermo desahuciado, se multiplican por diez las probabilidades de curación espontánea en un triste Hospital, en tu propia cama o peregrinando al Pachá de Ibiza que acudiendo al propio Santuario de Lourdes.

En fin, misterios y cálculos católicos. Salud herman@s.

P.D. No fue como cuando la mártir Santa Perpetua soñó con las descripciones del tormento por boca del obispo antidonatista Optato de Numidia pero la noche consiguiente a la procesión de las velas (incluida en el paquete turístico Transeuropeo con Santuario de Lourdes Niños Gratis) acabé soñando con la hiperhidrosis de un conductor de ómnibus conocido del matancero de adopción S. Sosa, con el irritante Edema-Reinke del niño cantor piedecuestano J. Rodríguez, con la pseudocamptobraquipolisindactilia postaxial sobrevenida del segundo mellizo de la vicentelopense D. Ferrari, con la disminución del carcinoma metaplásico (con probables células megaosteoclásticas) de la concuñada del bilbilitano J.D. Expósito y con la petición de W. Ascázubi por el buen hacer del concejo cantonal de Guayaquil Sur.