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Lo que sorprende no es que nuestros enemigos sean malos sino que nuestros amigos son peores. Y es que no hacen falta muchos enemigos con estos amigos: los neonazis en Ucrania y los terroristas islámicos en Siria.

AMIGOS PARA SIEMPRE BEING YOUR ALWAYS BE MY FRIEND

UCRANIA. Las noticias de los medios de comunicación nos iluminaron desde principios de año: “cientos de miles de indignados proeuropeos reactivan las esperanzas de libertad de la revolución naranja y se manifiestan en Kiev para pedir al gobierno pro-ruso de Yanukóvich que deje de arrodillarse ante el Kremlin” o “la revolución ucraniana es otro florecimiento de la democracia, un golpe al autoritarismo y la cleptocracia en el antiguo espacio soviético”.

LpedeudaAmigosNazisUcraniaY es que nosotros, los occidentales, que hemos redescubierto recientemente en Egipto el término “golpe de estado democrático”, hemos apoyado financiera y mediáticamente el Golpe de Estado neonazi, antisemita y rusófobo en Ucrania y hemos ensalzado al Svoboda o Unión Panucraniana “Libertad” (partido político de extrema derecha antisemita), al Pravy Sektor (organización paramilitar neonazi), al Batallón Azov (curiosamente patrocinado por el multimillonario ucraniano Ígor Kolomóiski de origen judío) o al Spilna Sprava a través del llamado “Euromaidán” o “EuroMaidan”, al que incluso concedimos el (semi)prestigioso premio Lech Walesa dedicado a “todos aquellos que luchan por el entendimiento, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos, en el nombre de la libertad“; sí, aunque parezca una broma pesada, el premio fue concedido al EuroMaidan y no al mítico grupo británico Iron Maiden.

Esta situación parece ser el reflejo del descontrol de la planificación de las llamadas “revoluciones de colores” que son operaciones de desestabilización mediante “acciones no violentas” para “democratizar” a los antiguos países del bloque soviético (en una mezcla de ideas de los filósofos Gene Sharp y Leo Strauss); de este modo, al igual que en “Reservoir Dogs” (Quentin Tarantino, 1992) se repartieron los colores: a Ucrania le tocó el naranja en el año 2004, el amarillo a Kirgizistán en 2005, el rosa fue a parar a Georgia en 2003, el color blanco está esperando a los “activistas” de Bielorrusia, etc.

La “primavera nazi” en Ucrania ha contado con entusiastas apoyos en occidente como el del senador de EE.UU. John McCain o el hijo del actual vicepresidente de EE.UU. Hunter Biden, ambos ejerciendo de comerciales de los multimillonarios ucranianos y las multinacionales anglosajonas con intereses en la zona. Otras claves de este conflicto parecen ser el acercamiento del sistema de defensa antimisiles de la OTAN hacia la frontera de Rusia, el control de los recursos naturales y nucleares, la privatización y el negocio para los contratistas militares privados mediante la proliferación de los conflictos armados y el recelo del poder de un país supuestamente aliado como Rusia pero que todavía es percibido como si de la Unión Soviética se tratase.

SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ

SIRIA. Todo comienza con una de las manipulaciones mediáticas más chusqueras que se recuerdan. Nuestros amigos en este conflicto eran (son) los islamistas que luchaban (luchan) generosamente en Siria contra el tirano Al-Asad, un tipo que quería juntarse más con China y Rusia (el refuerzo de la base naval rusa de Tartus o el proyecto de gaseoducto que no pasaría por Israel) que con nosotros y, por tanto, queríamos darle una lección como a Saddam Hussein cuando amenazó con dejarse querer más por el euro que por el dólar.

Gran parte de los medios de comunicación denominaron a los fanatizados yihadistas como “opositores sirios”, “activistas”, “rebeldes”, “insurgentes”, “combatientes por la libertad”, “luchadores por la democracia”, etc. incluyéndoles en el pack de los buenos mientras los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Israel, Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos o Catar les apoyaban directa o indirectamente. Por ejemplo, en España el think tank neocon Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), organización de “expertos” que defiende desde Europa los intereses de EE.UU. e Israel, decía no hace mucho sobre Siria:

  • LpedeudaAmigosSiriaNeuralgiaEl carácter despótico y criminal del régimen de Assad, su carácter de dinamizador del terrorismo y de desestabilizador de Líbano, o su dependencia de Irán, lo hacen digno de ser combatido.” “Sería conveniente detener las masacres fomentando el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos. Habría que estar dispuestos a intervenir y permanecer implicados hasta que las transiciones estén consagradas.” “Armamento ligero y su correspondiente munición, a todas luces insuficiente para frenar la potente ofensiva del Ejército sirio, los asesores militares iraníes y los luchadores de Hezbola, todos ellos con el apoyo armamentístico y diplomático de Rusia. Los opositores necesitan, desesperadamente, armas antitanque y antiaéreas.

Esta broma escrita sí que es buena: “fomentar el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos”. Lo mismito que hicimos en Afganistán al invadirlo humanitariamente con el principal objetivo de enseñar a los grupos tribales del Hindukush “El espíritu de las leyes” de Montesquieu y la separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial. La libertad y la democracia en Oriente Medio siempre han importado un pito y no han pasado de ser un mero mcguffin para las potencias occidentales, que incluso han frenado en muchas ocasiones las pretensiones modernizadoras de una minoría de árabes, turcos o iraníes.

La tragedia es que nuestros amigos islamistas, a los que habíamos armado y entrenado profusamente, entraron en combate en la vecina Irak, se organizaron, se transformaron en muyahidines de estricta obediencia e incluso autoproclamaron un Estado anulando las actuales fronteras nacionales trazadas con escuadra y cartabón por las potencias colonialistas para fomentar la división de la zona en micro-estados dependientes de sus intereses; este Ente se denominó Estado Islámico en Irak, luego Estado Islámico en Irak y Siria, más tarde Estado Islámico de Irak y el Levante y, por último Estado Islámico a secas (EI); próximamente se llamará Estado Islámico Universal con capital en Raqqa (Siria) o Aldebarán City (Planeta Alderaan). Parece que al final sí había un “arma de destrucción masiva” en Irak: “el nuevo orden mundial” salido de los laboratorios neocons anglosajones de la “guerra contra el terror”.

También nombraron un “califa” de todos los musulmanes, el joven pero sobradamente iluminado Abū Bakr Al-Bagdadi, se hicieron con los pozos de petróleo, comenzaron las matanzas de sunitas, chiíes, kurdos, ismaelitas, yazidíes, drusos, turcomanos, mandeos, cristianos católicos, ortodoxos, maronitas, melquitas, la destrucción del patrimonio cultural, empezaron a rebanar cuellos y cortar cabezas por lo que comenzamos a recelar y hasta nos enteramos que su antecesor el llamado Al Qaeda, con el que EI pugna por el monopolio del delirio religioso pre-ilustrado, se mostró horrorizado con la barbarie y los pinchos morunos del califato en pleno mes de ramadán (bueno hablamos como si estas entidades mesiánicas tuvieran realmente portavoces oficiales). Por tanto, ahora han perdido algo de estatus amiguil: son nuestros amigos en Siria y nuestros enemigos en Irak.

Pero no se puede pasar de ser unos jóvenes idealistas luchadores por la democracia a ser los nuevos jenízaros del siglo XXI sin solución de continuidad, esto no es “Amanecer rojo” (John Milius, 1984). Efectivamente, la mayoría de los líderes del EI pasaron por la prisión estadounidense de Camp Bucca en Umm Qasr (Irak) incluyendo al autoproclamado “califa”; todos se reintegraron profesionalmente al combate armado y a labores de propaganda mediante un hábil manejo de las nuevas tecnologías, de las agencias de noticias y del escaparatismo rotulado de fondo abierto justo después de pasar por dicha prisión-academia de terroristas y, además, parece ser que los caídos posteriormente lo fueron a manos de otros musulmanes, no por ataques “selectivos” estadounidenses.

LpedeudaAmigosRotoArmaDefinitivaPero ahora EE.UU. (esto es, nosotros, ya que Europa no pinta nada) ha convenido una vuelta en su estrategia y ha descubierto el arma definitiva para nuestros males: una coalición internacional para combatir al Estado Islámico (EI), lo que, por otra parte, supone todo un avance desde que declarase la guerra a un solo individuo (contra bin Laden, el Fu Man Chu de la geopolítica). No obstante, esta alianza podría ser una pantomima ya que a EE.UU. podría no interesarle eliminar completamente el punch del EI (cosa que está a su alcance, aunque apenas represente una amenaza seria en suelo estadounidense) ya que el EI proporciona la suficiente inestabilidad a los países en Oriente Medio para que se vieran necesitados de ayuda militar estadounidense futura, supone una oportunidad para globalizar el miedo, un gran negocio para los contratistas militares privados estadounidenses y una escusa perfecta para invadir países (como podría ser Siria). A esta coalición se han adherido algunos países, pero todos ellos anteponiendo sus propios intereses a un supuesto e imposible “objetivo común”. Por ejemplo:

  • Turquía apoya la coalición a pesar de que el EI no le supone una amenaza directa, de hecho Turquía les ha estado ofreciendo bases de retaguardia para combatir a las milicias kurdas y hace la vista gorda con el paso por su territorio del petróleo que ya está vendiendo el EI en el mercado negro y de los fanatizados aspirantes a yihadistas extranjeros ávidos de alfalfa espiritual y kalashnikovs. El problema es que EE.UU. ha decidido ahora (medio)apoyar a los kurdos por su mejor organización militar sobre el terreno (y quizá por contar con muchas mujeres entre sus peshmergas, ya que los yihadistas de EI creen que morir en la guerra santa les garantiza el Paraíso, salvo si quien les mata es una mujer) y Turquía ha tenido que tragar con la condición de que EE.UU. no excluya al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de su estrámbotica lista de “organizaciones terroristas”.
  • Los Estados del Golfo Pérsico, con Arabia Saudita a la cabeza, que probablemente se pusieron tifos a armar financiera e ideológicamente al EI, ahora se suman a la coalición anti-EI por considerar poco decorosos los actos bélico-religiosos de los muchachos. Hasta han mandado la foto de uno de sus rapaces, el príncipe bin Salman, en su avión de combate. Sin embargo, estos países quizá prefieran a sus propios fanatizados del Frente al Nusra en Siria, algo más respetuosos con las fetuas y los hadices del clero islámico wahhabita y con el estacionamiento de tanques pesados en doble fila.
  • Irán, que apoya al Gobierno de Irak en su lucha contra el EI, no está en la coalición formalmente pero colabora de tapadillo con EE.UU., aunque oficialmente no lo puedan reconocer (recientemente operativos iraníes de la Quds Force han sido apoyados por la aviación estadounidense), a pesar de que EE.UU. sigue manteniendo sanciones al petróleo iraní e Irán sigue perteneciendo al “ojete del mal”, al estar incluido en la enloquecida lista estadounidense de “países que patrocinan el terrorismo” junto con Cuba o Corea del Norte entre otros. Con Siria sucede algo parecido, no mantienen relaciones diplomáticas pero sus servicios de inteligencia trabajan coordinados en algunas operaciones ya que el gobierno de Al-Asad ha dejado autopistas a los drones estadounidenses para bombardear la infraestructura petrolífera del EI en el norte de Siria (y cualquier otra cosa de paso haya o no haya “víctimas colaterales”), lo que ha cogido a pie cambiado a los analistas neocon de la prensa y a algunos bacaladeros interesados en el tema.

De estos conflictos poco podremos saber y mucho sospechar, quedémonos pues en este bonito avispero que es hoy el mundo con nuestros amigos-enemigos y con nuestros enemigos-amigos.

Érebo