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El III Reich 2.0, sutil versión del nazismo, actualmente gobernado por aventajados alumnos de Goebbels, que no son más que los nietos de las mismas familias podridas de dinero que auparon al poder a Adolf el paisajista, presenta síntomas de clara decadencia. He aquí algunos ejemplos de ello y veremos como, en el fondo, no son muy diferentes a sus inferiores “socios” del sur.

  • Políticas de austeridad. Salarios y pensiones cada vez más bajos, precariedad, extensión de la pobreza, recesión.
  • Burbuja inmobiliaria. Alquileres por las nubes y bajos tipos de interés hacen que la gente compre casas sobrevaloradas. ¿Suena?
  • Pelotazos urbanísticos.Como el nuevo aeropuerto de Berlín, de presupuesto infinito y defectos a miles.
  • Corrupción. El nepotismo y la corrupción en Baviera están a la orden del día. Curiosamente un estado católico, aunque no entraremos ahora en ese debate sobre que moral es más lamentable.

– Fútbol. La sustitución del exitoso Juup Heynckes en el Bayern de Munich por otro entrenador más guapo es un caso idéntico a la destitución de Del Bosque en el Real Madrid, lo que nos iguala en esquema de valores.

      

Si, caerán, cuando no les quede más sangre que chupar, y dejarán a Europa hecha unos zorros durante décadas.
En el nuevo año cero quizá tengamos que desempolvar radical propuesta del Padrecito Stalin: convertir a Alemania en un trigal, en la despensa de Europa, aunque aceptamos sugerencias.

Lagarde

Aunque son muy conocidas y repetidas en múltiples ocasiones no está de más, si se dispone del tiempo necesario, volver a reflexionar sobre estas ideas. Se trata de tres decálogos diferentes: los diez mandamientos de Dios (c. 4004 AC), los diez principios de la propaganda política del pérfido jerarca nazi Joseph Goebbels (1897-1945) y las diez principales estrategias de manipulación mediática del filólogo y filósofo Noam Chomsky (1928). La primera es el decálogo verdadero (me refiero al del Catecismo de la Iglesia Católica), la segunda aporta la práctica para articular un programa político totalitario y la tercera se trata de una advertencia para que reflexionemos cuidadosa y críticamente sobre la información que nos transmiten los medios de comunicación. La combinación de estas dos últimas y algunos puntos de la primera puede resultar letal, hagan sus combinaciones. En ambos casos son diez líneas; es curiosa la fascinación que tiene el ser humano, al menos el occidental, por el número 10, quizá sea esta una herencia del famoso Tetraktys de Pitágoras que tanta influencia tuvo en las religiones mistéricas posteriores. En fin.

Los 10 mandamientos, según la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica, son:

1) No tendrás dioses ajenos delante de mí. Para los católicos: Amarás a Dios sobre todas las cosas.

2) No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. Para los católicos desaparece ya que Dios no estaba pensando especialmente en la idolatría (o iconodulia) de la Iglesia Católica Romana ni en sus procesionarios, nazarenos, acólitos, costaleros, priostes, consiliarios o mayordomos cuando escribió sus mandamientos. Se sustituye hábilmente por un 9º mandamiento que dice: No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

3) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. Para los católicos: No tomarás el nombre de Dios en vano.

4) Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. Para los católicos: Santificarás las fiestas.

5) Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. Para los católicos: Honrarás a tu padre y a tu madre.

6) No matarás. Para los católicos es el mismo.

7) No cometerás adulterio. Para los católicos: No cometerás actos impuros.

8) No hurtarás. Para los católicos: No robarás.

9) No dirás falso testimonio contra tu prójimo. Para los católicos: No dirás falso testimonio ni mentirás.

10) No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Para los católicos: No codiciarás los bienes ajenos.

Los 10 principios de la propaganda política de Goebbels son:

Decalogo Goebbels Hitler SS1) Simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo, es decir, presentar al adversario como un todo, sin excepciones o matices, un enemigo único y principal. Una variante del mismo es el principio del método de contagio en el cual se trataría de reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada es decir, personificarlo en un solo individuo o grupo.

2) Transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con un contra-ataque es decir, acusarle de los mismos defectos que tiene o cometen nuestros acusadores. Una derivada de esto sería: “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan o niega directamente la realidad”.

3) Silencio. Silenciar en el debate público las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos sólidos o son propiamente mentiras y disimular, cuando no silenciar u ocultar entre un marasmo de informaciones, las noticias u opiniones que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de los “expertos” amigos y los medios de comunicación endeudados o afines.

4) Exageración y desfiguración. Convertir cualquier episodio del anecdotario político del contrario, por irrelevante que éste sea, en un peligro para toda la sociedad, es decir, exagerar o desfigurar cualquier anécdota del rival para convertirla en grave amenaza. Aprovechar la demanda de máxima seguridad del populacho en periodos de incertidumbre para generalizar la violencia en todos sus niveles.

5) Renovación. Emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos, ya sean verdaderos o falsos, a un ritmo tal que cuando el adversario político responda o intente justificarse el público esté ya interesado en otra cosa y sus respuestas queden obsoletas o no puedan contrarrestar la cascada de nuevas acusaciones. Se aprovecha este carrusel es un escenario de escepticismo creciente de los valores para introducir el sectarismo en las creencias y opiniones.

6) Orquestación. La propaganda debería limitarse a un pequeño conjunto de ideas básicas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Esto se refleja en la famosa frase: “si una mentira es mil veces repetida, acaba por convertirse en verdad”.

7) Verosimilitud. Construir argumentos a partir de diversas fuentes, dispersas, no necesariamente relacionadas, a través de los llamados globos sondas, de informaciones fragmentarias interesadas o de lugares comunes que, aunque sean falsos, la gente los asuma como verdaderos, como por ejemplo la idea de la insostenibilidad del sistema público de pensiones o la mayor eficiencia de un sistema de salud privatizado.

8) Unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que ellos piensan “como todo el mundo”, que son “normales”, o gente “de bien”, creando la impresión de unanimidad, de pertenencia al grupo y a la mayoría silenciosa que es la gente de orden que saca al país adelante sin protestar. Un ejemplo es el recurrente discurso de nuestro presidente Rajoy: “mi reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta, yo estoy con esa inmensa mayoría que está trabajando para lograr el objetivo nacional de salir de la crisis que nos compete a todos por igual”.

9) Vulgarización. La propaganda política siempre es populista, adapta su nivel al menos capacitado de los individuos a los que va dirigida, esto es, cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar ya que se acepta que la capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión de la realidad deja bastante que desear; además, tienen gran facilidad para olvidar y repetir los errores.

10) Transfusión. Aprovechar la primacía de lo simbólico para la mercantilización de la política, la economía y de toda realidad. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología racial, nacional o grupal o un conjunto de sesgos cognitivos y odios y prejuicios tradicionales; así, se trataría de difundir aquellos argumentos propios que más puedan arraigar en las actitudes emocionales, primarias y primitivas del populacho. Se aprovecha la reivindicación de las diferencias (o de la propia autonomía individual) para ocultar la dimensión globalizada de los procesos colectivos en las sociedades complejas, sobre todo del capital financiero internacional; un ejemplo es la última y bochornosa campaña electoral de CiU.

 Y las 10 principales estrategias de manipulación mediática de las que nos advierte Chomsky son:

 Decalogo  Manipulacion TV Chomsky Fat Freddy1) La distracción. Se trataría de mantener la atención del público siempre distraída, cuando no aturdida, para mantenerlo distanciado de los verdaderos problemas políticos, económicos o sociales, fascinada por temas sin importancia real, inflando los matices, un ejemplo de esto son las absurdas polémicas en las diferencias PP-PSOE, Madrid-Barça, etc.

2) Crear problemas y después ofrecer soluciones. Se introduce desde las élites la secuencia “problema-reacción-solución” para que ellos aparezcan como los salvadores. Amplificada esta dinámica, sería aprovechar, o cuando no crear, una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y laborales; un ejemplo es la doctrina del shock o el reciente austericidio obligado a los países del sur de Europa aprovechando la confusión del populacho ante el reciente desastre económico, financiero, político y moral.

3) La gradualidad. Aplicar los cambios de una determinada agenda política, como la del Consenso de Washington, poco a poco, sin sobresaltos revolucionarios ni demasiada inestabilidad financiera; un ejemplo es la resolución de la “crisis de Grecia”, un experimento social a gran escala que tiene como objetivo principal comprobar hasta cuando el pueblo griego aguanta las humillaciones sin estallar.

4) Diferir. Se explota el sesgo cognitivo del ser humano de que “todo mejorará mañana” y la fe ciega en la invención ilustrada de la idea de “progreso” continuado aceptando hoy decisiones “valientes (“dolorosas pero necesarias”) para el conjunto de la ciudadanía pero sólo para lograr un futuro mejor, cuando no idílico; un ejemplo son las llamadas reformas estructurales que no son otra cosa que reducir los derechos sociales y laborales del pueblo para salvar los intereses particulares de las élites plutocráticas económicas y financieras.

5) Dirigirse a la opinión pública como si de niños se tratase. La tradicional infantilización del populacho se mantiene y alimenta fabricando eslóganes facilones y simplificados; se trataría de aprovechar la enorme e interesada simplificación que hacen los medios de la complejidad de lo real, aprovechando y fomentando la desaparición del pensamiento crítico ciudadano en favor del pensamiento mágico; por ejemplo, cualquiera de los cientos de eufemismos que inundan la prensa (cada uno tendrá el suyo pero yo me quedo con eso de que tener un trabajo fijo “no es divertido”).

6) Apelar al aspecto emocional. Las emociones más que el análisis racional, la reflexión o la crítica es lo que lleva a caer en la dinámica del chivo expiatorio y a aceptar lo inaceptable, cuando no en nuevas formas de fascismo, por ejemplo agitar las bajas pasiones contra los inmigrantes, minorías o el diferente, la pena de muerte aprovechando asesinatos de menores, etc. Esta estrategia puede tener su correlato político con los llamados principios de simplificación y del enemigo único y de la transfusión de la propaganda política goebbelsiana.

7) Mantener al populacho en la ignorancia. Lograr que la gente sea incapaz de comprender el funcionamiento del mundo, que no sean capaces de sostener una visión del mundo, equivocada o no, pero al fin y al cabo propia, producto de la reflexión personal, alimentada por su propio cerebro, o que sean estériles para concebir alternativas de vida; un ejemplo de esto es la falta de profundidad en la explicación de los acontecimientos internacionales, especialmente de las zonas en conflicto, con cruces masivos de noticias precocinadas en despachos de agencia y no con la gente, sobre el terreno.

8) Complacencia con la mediocridad. Promover que la ignorancia o el no saber o no contestar es mejor para no tener complicaciones o excesivas tribulaciones, para ser más feliz aún a costa de vivir vidas inauténticas; por ejemplo, la moderna alienación debida a la frivolidad calculada que proyectan muchos medios de comunicación y la publicidad masiva o la rebaja del nivel intelectual que han de impostar algunos candidatos en durante las campañas electorales estadounidenses.

9) Reforzar el sentimiento de culpa personal. Este es un punto fuerte del individualismo: hacer creer al individuo que él es solamente el culpable de todos sus fracasos o desgracias, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, capacidad, esfuerzo, por ejemplo el “pensamiento positivo” (ver https://lpedeuda.wordpress.com/2013/02/07/pensamiento-positivo-y-crisis/).

10) Omnisciencia sobre nosotros. Esto es, los medios nos conocen mejor a nosotros mismos, nuestros intereses, preferencias, creencias, etc. que nosotros mismos (o nuestras madres). Se trataría de generar el conocimiento de los individuos y grupos sociales mediante los avances académicos y científicos y ponerlos a disposición de las élites dominantes que se encargarían de establecer “leyes” económicas, sociales o psicológicas por las que nos regimos todos como un “agente representativo” o un “tipo ideal” robotizado; serían muchos los ejemplos, desde aceptar acríticamente como natural la “mano invisible” en un “mercado” como el laboral hasta el monopolio de la información médica, farmacéutica, psiquiátrica, psicológica, etc.