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Advertencia a náufragos: Este artículo puede causar moderado plumbismo.

En la era de la nueva racionalidad ya no hay respuestas racionales, muchas personas tienen la sensación de vivir por debajo de sus posibilidades… La interesada confusión de la propaganda ha alcanzado límites de broma en España, hemos asistido a una verdadera ciclogénesis delirante de declaraciones: la desigualdad social no aumenta (Rajoy), la pobreza no crece (Mato), el poder adquisitivo de las pensiones no desciende (Báñez), los salarios no disminuyen (Montoro), los informes sobre la pobreza no se corresponden con la realidad o la crisis se ha acabado (VV.AA. del Ibex 35, etc). En un principio podríamos pensar que nos toman por estúpidos, pero una aproximación más detenida señalaría que las teorías económicas hegemónicas parecen justificar cualquier cosa. Antaño dichas teorías se ocupaban de las correcciones de los llamados “fallos del mercado” (participación del sector público), hoy se centran en las “bondades del mercado” (fundamentalmente de capitales), esto es, la financiarización de la economía, las desregulaciones y las privatizaciones. Pero el problema de las teorías económicas no reside tanto en el análisis que se haga de ellas (aproximado o equivocado) sino en sus posibles aplicaciones prácticas sin haberlas sometido a  suficiente discusión crítica.

Las teorías económicas neoliberales presentan unas características propias, entre las que destacarían:

— Son establecidas como un dogma de fe ajenas a toda evidencia empírica a pesar de sus desastrosas consecuencias para el conjunto de la sociedad. Un ejemplo serían las propuestas de los seguidores de F. Hayek (1899-1992), auténticos geómetras euclidianos en un mundo no euclidiano, y la ultraliberal “escuela económica austriaca”, un mero relato ideológico ajeno al método científico que ha acabado por sustituir la “episteme” (el conocimiento económico) por la simple “doxa” (la opinión económica). Así, influyentes economistas se han apropiado de la administración del alma del ser humano, minimizando la experiencia vital, comunal, estética, espiritual, idealista, afectiva, pasional o sexual ante la verdadera y grandiosa “experiencia económica”.

FraudeIntelectual1Lpedeuda— Son promovidas por las élites extractivas del núcleo duro y hermético de las grandes entidades financieras y corporaciones multinacionales para favorecer sus propios intereses, amplificándolas a través los think-tanks, medios académicos y de comunicación afines donde son justificadas por una legión de “expertos” que, previo pago, les dicen a los plutócratas lo que éstos quieren escuchar para acabar siendo aplicadas por unos políticos dóciles y vendepatrias. Galbraith J. (1952) dice que las figuras dominantes en la economía “predicen el desastre cuando no se avecina ninguno, rechazan la posibilidad de acontecimientos posteriores, se oponen a reformas básicas y convenientes ofreciendo en su lugar placebo, fingen sorpresa cuando sucede algo adverso, y cuando finalmente se dan cuenta de que su posición es insostenible, cambian de tema en lugar de cuestionar sus ideas“. El psiquiatra suizo Paul Bleuler (1857-1939) decía que el pensamiento autista es la propia fantasía que no se modifica ni aunque la confrontación con la realidad la desmienta continuamente.

— Están hechizadas por el poder de la inducción y la (falsa) neutralidad metodológica. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: tres botánicos encuentran una nueva planta y tratan de saber si es o no comestible; los dos primeros la prueban y no notan nada, por tanto concluyen: la nueva planta es comestible. Pero este razonamiento tiene un problema: si el tercero prueba la planta y se envenena habría que revisar la conclusión. El razonamiento inductivo es posible pero no se pueden atribuir alegremente probabilidades a hipótesis construidas por inducción. Muchos “expertos” consideran que lo que ha funcionado en Letonia funcionará de manera idéntica en cualquier parte del mundo.

— Están hechizadas por el poder de los números macroeconómicos con los que contaminan todas las ciencias sociales. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: Juan acude a una fiesta donde hay un grupo de personas. Una dice: “65”, y todos ríen. A continuación otra dice: “47”, y todos se parten la caja. Juan pregunta qué está pasando y un participante se lo explica: “lo que pasa es que conocemos muchos chistes y los hemos contado tantas veces que los hemos numerado y para ahorrar tiempo ahora sólo decimos su número”. Juan piensa que también él lo podría participar y exclama: “¡83!” Pero nadie ríe. Juan decepcionado protesta: “¿qué pasa, acaso no es un chiste?”. “Sí, sí lo es y además es uno de los buenos, lo que pasa es que usted no lo ha contado bien”. Y es que detrás de los números hay personas y no sólo vale que sólo sean contadas. Es dudoso establecer lazos directos entre los números y la propia identidad ciudadana; como dice Susan George (1934): “el fundamento económico de la austeridad es una patraña económica y matemática, todo esto está basado en la ideología”.

Aunque hay muchos fraudes económicos o pseudoeconómicos; repasemos a continuación algunos de los más bochornosos:

En 2015, varios medios publicaron parte de la “Lista Falciani“ con nombres de 130.000 evasores fiscales en la filial en el paraíso fiscal suizo del banco británico HSBC. Suiza vive básicamente de la evasión fiscal y lidera el llamado “Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial” por la “innovación y sofisticación de sus negocios”. En España se ha identificado a 659 personas físicas con cuentas más que sospechosas, aunque el gobierno está estudiando todavía si emprende acciones legales contra dicho banco como ya han hecho otros países. Estos adalides de la cultura del esfuerzo y la evasión fiscal tuvieron muchas más facilidades para regularizar su situación fiscal que el común de los contribuyentes mediante la presentación de declaraciones complementarias de IRPF o por el Impuesto de Patrimonio (2010, gobierno del PSOE) o acogiéndose directamente a la amnistía fiscal (2012, gobierno del PP). Sin embargo, el 72% del fraude fiscal en España pertenece a grandes empresas y fortunas (estimándose en unos 42.000 millones de euros), mientras que autónomos, profesionales liberales y trabajadores con nómina tan sólo representan el 8% del total del fraude fiscal pese a que se les dedica el 80 % de los recursos de Hacienda. El informe de Oxfam (nº 35, mayo de 2014) señala que “mientras las personas físicas aportaron el 92% de la recaudación total del Estado en 2011 (…) las grandes empresas aportaron un 2% de la recaudación total; es decir, las familias aportaron 46 veces más que las grandes empresas”.

FraudeIntelectual2LpedeudaEn 2013, se destaparon los errores de dos economistas de Harvard, Carmen Reinhart (1955) y Kenneth Rogoff (1953), que en su trabajo “Growth in a time of debt” (Crecimiento en una época de endeudamiento), establecieron un umbral crítico para la deuda pública (del 90% sobre el PIB en adelante) tras el cual se produce el estancamiento económico. Para Reinhart y Rogoff el endeudamiento ralentizaría la economía en cualquier coyuntura, por lo que las políticas de austeridad estimularían el crecimiento económico. Sin embargo, esta fallida teoría, desmentida por los datos, fue tomada como dogma de fe por gran parte de las élites económicas, políticas y mediáticas a pesar de que, tras revisar la hoja de cálculo original, se detectaron numerosos fallos (fue destapado por un estudiante de doctorado de la universidad de Massachusetts, Thomas Herndon y sus profesores Robert Pollin y Michael Ash). Uno de los dogmas más extendidos es que los males económicos provienen de pecados desafortunados (gasto excesivo); se trata de un moralismo economicista: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo tenemos que pagar”.

En 2012, el economista y propagandista de la desigualdad social, Arthur Laffer (1940), dejó algunas perlas en el curso de Economía del neoliberal del Campus FAES: “si una economía es buena funciona igual en un mundo de dos personas que en uno de trescientos mil (…) Tenemos una recesión no a pesar del gasto público, sino por el gasto público (…) No hay nada malo en ser rico, pero hay algo intrínsecamente erróneo en ser pobre (…) Cuando dejas de pagar el paro a un desempleado es porque estás dejando de quitarle lo suyo al que trabaja; cuando das, quitas. (…) La austeridad es aumentar la libertad”. En 1980, este economista propuso la llamada “curva de Laffer”, mito y lugar común del neoliberalismo, que relaciona determinista y unívocamente ingresos fiscales y tipos impositivos, con la idea según la cual disminuyendo los impuestos después de un determinado umbral o punto de inflexión el Estado puede aumentar la recaudación. Sin embargo, dicho umbral concreto no ha podido determinarse aún en ningún país, lo que no impidió que fuese aceptada como dogma económico, fundamentalmente por las políticas económicas de oferta de los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que la utilizó como coartada “científica” para bajar impuestos a los ricos junto con otra idea mágica denominada “trickle down” (“goteo hacia abajo”), que presupone que las reducciones de impuestos a los ricos acaban llegando a los más desfavorecidos. Sin embargo, está política fue desenmascarada por el economista y diplomático J. K. Galbraith (1908–2006) y ya en el año 2003, la crítica llegó del director del Congressional Budget Office, economista y consejero republicano Douglas J. Holtz-Eakin (1958), que no pudo encontrar evidencias empíricas de las supuestas bondades sociales del “trickle down”. Estas políticas han supuesto muchos desajustes sociales derivados de la desigualdad de rentas pero aún se consideran molonas.

En 2012, Reid Hoffman (1967), cofundador de LinkedIn e “inversor de riesgo”, coescribió un libro con un chanante título: “El mejor negocio eres tú”. En él afirma que “uno no es sino lo que hace, y solamente hace aquello para lo que existe un mercado, y solo hay un mercado para aquello por lo que se paga a uno” y “las personas deben pensar que ellas mismas son los únicos directores ejecutivos de su propia trayectoria profesional”. Es decir, es el mercado lo que mide lo que somos, más allá no hay vida. El libro se inspiró en el artículo titulado “La marca llamada Usted (Yo, S.A.)” y “50 claves para hacer de usted una marca“ de Tom Peters (1948), y en Marc Andreessen (1971), otro gurú de Internet, “inversor de riesgo” y cofundador de Netscape, que nos iluminó: “a los mercados que no existen no les importa lo inteligente que eres, por tanto da exactamente lo mismo con cuanta dedicación has trabajado o con que pasión atiendes a tus intereses: si nadie te paga por tus servicios en el mercado laboral lo tendrás crudo. No tienes derecho a nada”.

En 2012, pese a los evidentes fallos del mercado, la cancillera alemana y europea Angela Merkel defendió la llamada “Marktkonforme Demokratie”, esto es la “democracia acorde con el mercado”, porque se supone que los mercados son más sabios (y mandan más) y las mercancías son artilugios de producir verdades. Ese año, el porcentaje del PIB correspondiente a los banqueros, corredores de Bolsa y demás financieros duplicó el del año 1980 y el valor mundial de los mercados de derivados negociados ya era 20 veces más que el PIB mundial. Pero, ¿quién es el mercado? ¿Quizá especuladores como John Paulson (Paulson & Co.), Warren Buffett (Berkshire Hathaway),‎ George Soros (Soros Fund Management), Kenneth Grifin (Citaldel Investment Group), Philip Falcone (Harbringer Capital), James Simons (Renaissance Technologies), Bill Gross (PIMCO), etc?

En 2011, Stephanie Bon, empleada de Colchester de 37 años del Lloyd”s Banking Group, fue despedida por preguntarse en su Facebook si era justo que ella cobrase siete libras la hora, mientras que el nuevo CEO, António Mota de Sousa Horta Osório, cobraba 4.000 libras la hora en salario, bonos, pensiones y otros beneficios, es decir 571 veces más,  según informó el Daily Mail.

En 2010, se puso de moda la llamada “Expansionary austerity” (“austeridad expansiva”) en la que se defendía que la bajada del gasto público no contrae el crecimiento económico en una economía que funciona por debajo del potencial de sus factores productivos (según proposición de tipo keynesiano) sino que ésta, por el contrario, puede ser expansiva ya que la austeridad crea “confianza” en los mercados financieros y en el sector privado. La idea fue difundida por los trabajos de Alberto Alesina (1957) y Silvia Ardagna (1969) en “Large Changes in Fiscal Policy: Taxes Versus Spending”, aunque finalmente tuvo que ser corregida (y posteriormente cuestionada) incluso en los estudios del propio Fondo Monetario Internacional (FMI), que primeramente lo había bendecido. Sin embargo, ni este desmentido académico ni los desastrosos efectos de las políticas de austeridad en Grecia, Portugal, Irlanda, España o Italia (recesión, paro, pobreza, emigración, etc.) no cohibieron a Olli Rehn, el máximo funcionario económico de la Comisión Europea, ni a los pseudoburócratas del BCE (Banco Central Europeo) con el ex-Goldman Sachs Mario Draghi a la cabeza, ni a gran parte de los políticos europeos que siguen creyendo en la falacia de la “austeridad expansiva”.

FraudeIntelectual3LpedeudaEn 2010 (6 de mayo) se produjo el llamado “Flash Crash”, durante el cual, en cinco minutos, el índice Dow Jones de Nueva York perdió cerca de mil puntos, recuperándose rápidamente en los siguientes veinte minutos. Aunque se desconoce la semilla del mal, el desplome lo provocaron los endiablados algoritmos de los ordenadores, programados por los quants y los corredores de Bolsa de alta frecuencia, que son los que negocian por nosotros. Ya en 1996, la American Physical Society, segunda mayor organización de físicos del mundo, detrás de la Deutsche Physikalische Gesellschaft, recomendó vivamente a sus asociados acudir a trabajar al gran casino de Wall Street. En EE.UU. el periodo medio de tenencia de acciones bursátiles ha pasado de cuatro años por término medio en la década de los años cincuenta a apenas 22 segundos actualmente. Por ello, no es raro ver que los agentes financieros instalen sus ordenadores en Nueva York para ganar unos valiosos milisegundos, ya que la velocidad de trasmisión de los datos desde Londres por fibra óptica es de unos 740 nanosegundos, una pérdida de tiempo demasiado grande para la hipermoderna especulación financiera.

En 2008, probablemente basándose en las pseudoprofecías del antiguo presidente de Citibank, Walter Wriston (1919-2005), que aseguraba que el Estado capitularía finalmente ante el sabio conocimiento de los mercados y la racionalidad omnipotente del homo œconomicus, Philippe Bobbitt (1948) defendió en el libro “Terror and Consent: the Wars for the Twenty-first Century” la implantación de los llamados “Estados de mercado de la información”, una variante del Estado mínimo al que se llega (no podía ser de otro modo) de manera natural y evolutiva. Su idea cayó de pié y Bobbitt se animó: “el Estado de mercado de la información no tiene clases sociales, no le interesan la raza, el origen, el sexo, también le son indiferentes valores como el respeto el sacrificio personal, la lealtad y la familia”. De nuevo, las trampas de la distopía neoliberal se camuflan como leyes naturales.

En 2008, el dogma de la autorregulación de los mercados financieros puso en un aprieto al organismo regulador del sistema financiero de EE.UU Securities and Exchange Commission (SEC), que acabó por destapar el mayor fraude financiero cometido por una sola persona: Bernie Madoff (1938). Madoff, ex-vigilante playero reconvertido en glorificado “experto financiero” en los ochenta y admirado pilar de la comunidad del East Hampton, estafó 50.000 millones de dólares a inversores institucionales y, sobre todo, grandes fortunas (entre ellos muchos clientes del BBVA y el Santander) proponiéndoles retornos del 12% a través de un poco sofisticado pero gigantesco esquema piramidal (Ponzi), por lo que fue finalmente condenado a 150 años de prisión, convirtiéndose en el único financiero que ha pagado sus desmanes con la cárcel debido que tuvo el detalle de especializarse en estafar a los ricos y no a los pobres. (Aunque visto de otro modo, al desplumar a los millonarios contribuyese a mitigar la escandalosa desigualdad de rentas de la que nos advierten, entre otros, Thomas Piketty en “El capital en el siglo XXI”.) Madoff fue investigado por la SEC cuando ya estafaba, al menos ocho veces entre 1992 y 1996, lo que no importó para ser agraciado con la presidencia de la bolsa de valores Nasdaq (lo que supone una gran visión para dicha institución financiera).

En 2007, el profesor de Finanzas de la Universidad de Chicago Eugene Fama (1937), dijo: “los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas; se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con mucho cuidado y comparan precios; me irrita que se hable de la palabra burbuja“. Fama había propuesto en 1970 la llamada algo así como “hipótesis de eficiencia de los mercados”, asumiendo que los mercados financieros siempre se autorregulan ya que un mercado de capitales en que los activos contienen la información disponible es necesariamente un mercado eficiente y, por ello, todas las burbujas que se producen tiene un origen político y no financiero. Pese a que hoy sabemos que los mercados financieros no se autorregulan y hemos asistido al último gran estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera (sólo en el año 2009 quebraron 52 bancos estadounidenses), el dogma de “la eficiencia de los mercados financieros” sigue teniendo grandes e influyentes seguidores entre nuestros gobernantes. El propio Fama recibió el premio Nobel de Economía en el año 2013, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cómo explicar los fallos y estragos de los mercados financieros y justificar su eficiencia y bondad infinita?

En 2007, el director ejecutivo de Lehman Brothers (multinacional financiera fundada en 1850) Richard S. Fuld (apodado Dick) y su mano derecha, Joseph M. Gregory (apodado Darth Vader), fueron advertidos de la mala praxis bancaria por dos de sus subordinados, el director global de bonos de alto rendimiento y préstamos apalancados (Alex Kirk) y el director global de ingreso fijo (Mike Gelband), que les avisaron de esta manera: “nuestro mercado de viviendas está corroído” y “tenemos que replantear nuestro modelo de negocio”. La respuesta no se hizo esperar: ese mismo año ambos fueron fulminantemente despedidos. En septiembre de 2008, Lehman Brothers anunció la quiebra; el resultado fue de 13.800 millones de dólares en pérdidas y 7.890 empleados despedidos. Sin embargo, Fuld obtuvo 40 millones de finiquito, cobró su último año 53 millones de salario y autorizó pagos de 20 millones de dólares a Gregory cuatro días antes de que Lehman se declarara en bancarrota. El presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, Luis De Guindos dijo que “la crisis no es un fallo de mercado, sino de Estado” (2008); después fue nombrado ministro de Economía de España para solicitar a la feroz Troika que activara un rescate financiero de España “ante la irracionalidad de los mercados” (2012).

En 2007, las cinco mayores firmas financieras de Wall Street (Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns, JP Morgan y Citigroup) pagaron más de 3.000 millones de dólares a sus máximos ejecutivos (en los últimos cinco años) mientras contribuían a una de las mayores crisis financieras de la historia. Por ejemplo, Stanley O’Neall, el ideólogo de las hipotecas subprime, se llevó a casa 161 millones de dólares cuando dejó Merrill Lynch (52.200 millones en pérdidas y 5.200 despidos); James Cayne, se llevó 38 millones de dólares y vendió sus acciones por 60 millones más cuando Bear Stearns (9.159 despidos), el mayor banco de inversión de EEUU, pasó de valer 21.000 millones de dólares a solo 200 millones; James Simons de JPMorgan (14.300 millones en pérdidas y 4.100 despidos) cobró en 28 millones de dólares entre salarios e indemnizaciones y Charles Prince obtuvo 40 millones al dejar Citigroup (11.000 millones de dólares en pérdidas, 17.000 despidos) y cobró en su último año 65 millones más de salario.

En 2006, Frederic Mishkin (1951), economista ligado al BM (Banco Mundial) y al FMI (Fondo Monetario Internacional), cofirmó un caro informe (124.000 $) titulado “Financial Stability in Iceland” (Estabilidad financiera en Islandia) resaltando las bondades del sistema financiero islandés, muy desregulado y sobredimensionado desde 2001, y recomendando su implantación en otros países. En el mismo se decía: “la fragilidad financiera no es alta y las probabilidades de una crisis financiera son muy bajas”. Apenas un año después del colapso financiero de Islandia Mishkin modificó chapuceramente en su CV el título del informe por “Financial Instability in Iceland” (Inestabilidad financiera en Islandia) tal y como muestra el documental “Inside Job” de Charles Ferguson). Sin embargo, ni esto ni la falta de previsión de la crisis han supuesto una catarsis para ejercer la necesaria autocrítica por parte de muchos académicos, paniaguados y “expertos en finanzas” que, visto lo visto, vendieron su alma al diablo.

FraudeIntelectual4LpedeudaEn 2006, Jeffrey K. Skilling (1953) fue condenado a 24 años y cuatro meses por el caso Enron. Como presidente de Enron Skilling implementó en su compañía un sistema de “gestión de recursos humanos” y promoción profesional llamado “rank and yank”, un modelo de competencia despiadada entre sus empleados con la permanente amenaza de despidos. Este esquema profundamente darwinista social corrompió a la empresa desde dentro. Lo más inquietante es que, según la revista Time, en el momento del colapso de Enron, una de cada cinco empresas estadounidenses estaban siguiendo el mismo disparate.

En 2003, el Premio Nobel de Economía de 1995, Robert Lucas (1937) dijo en la sede la de la American Economic Association (de la que era presidente) que “a efectos prácticos la desregulación de los mercados financieros es la solución a la depresión (…) El problema central de la prevención de la depresión ya está resuelto”. Ese mismo año nos dejó otra perla sobre las consecuencias del proceso de acumulación de capital: “el estudio de los temas de distribución es una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico, en realidad, es venenosa para tal conocimiento”. Las aportaciones de Robert Lucas sobre las expectativas racionales y su visión economía de corte neoliberal adolece, como todas las ciencias sociales, de un exceso de inductivismo, al dar por buenas recetas económicas generales a partir de escasas observaciones particulares.

En 2003, una veterana y cualificada representante del grupúsculo del Tea Party de Texas (EE.UU.) llamada Debbie Riddle (1949) manifestó lo siguiente en “El Paso Times”: “¿de dónde vino la idea de que todo el mundo merece una educación gratuita, una atención médica gratuita y cualquier otra cosa gratuita? Viene de Moscú, de Rusia. Viene directamente de la boca del infierno. Y esta idea se disfraza hábilmente como propia de gente de buen corazón. Pero nada de buen corazón. Es la idea que rasga el corazón de este país“. Hans-Hermann Hoppe (1949) hiló más fino: “la democracia no tiene nada que ver con la libertad, es una variante suave del comunismo, y rara vez en la historia de las ideas ha sido tomada por otra cosa”. Se ve que no todos los neoliberales lo son por inspiración de la visión rebelde adolescente del mundo viejuno de “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand pero casi.

En 2002 (c.) cuentan, entre otros Frank Schirrmacher (1959-2014), que justo después de los atentados del 11S, en un informe promovido por unos plutócratas alucinados de Wall Street se valoró hacer un mercado de futuros sobre posibles atentados terroristas, opción que finalmente fue sensatamente rechazada por descabellada, al considerar que los especuladores ganarían dinero con la realización de atentados tal y como ya lo hacen con las hambrunas y crisis alimentarias (aunque esto último no importe demasiado).

En 2001, el analista de JP Morgan David Li (1960) se inventó una fórmula matemática (de tipo alquímico) que cuantificaba los riesgos de las “obligaciones de deuda colaterales” (es decir, hipotecas basura) por lo que la banca utilizó la fórmula de coartada “matemática” multiplicando esas toxicidades financieras que se vieron favorecidas por las triples A con la que las premiaron las agencias de (des)calificación. Hoy la fórmula milagrosa está más desprestigiada que los pagarés de Nueva Rumasa (sus modelos probabilísticos se mueven con probabilidades de 1 vez cada 20.000 años), lo que no ha sido un problema para seguir aceptando irresponsablemente la falsa asepsia metodológica de la cháchara económico-financiera neoliberal y las justificaciones matemáticas de las  toxicidades que circulan a diario por los mercados de futuros y derivados financieros.

En 2001, el treintañero Henry Blodget (no confundir con Belfort, “el lobo de Wall Street” de  Scorsese) era el analista de mercados (de la camada de la todavía impoluta Merrill Lynch) más famoso en el venenoso mundillo de la banca de inversión de Wall Street debido a sus predicciones visionarias sobre las cotizaciones de las empresas tecnológicas. Ese año ganó doce millones de dólares netos anuales; sin embargo, el advenedizo Blodget recomendaba comprar a sus clientes acciones de empresas ruinosas que costaron pérdidas cienmilmillonarias después del estallido de la “burbuja puntocom”. Blodget fue acusado en el año 2003 por el supervisor bursátil estadounidense (SEC) por malas prácticas y pagó una multa de cuatro millones de dólares retirándose del psicopático casino financiero.

En 2000, cerró por ruina la “empresa” (en realidad un fondo de inversión libre de carácter especulativo) Long-Term Capital Management dirigida por los economistas Myron Scholes (1941) y Robert Merton (1944) que aplicaban su “nuevo método” para determinar el valor de los derivados financieros con los que, además, fueron reconocidos con el premio Nobel de Economía en 1997 (supongo que por introducir el cálculo estocástico en las finanzas, lo que puede ser un fallo parecido a conceder el premio Príncipe de Asturias del Deporte a un dopado Lance Armstrong). El resultado fue que la empresa perdió 5.000 millones de dólares en sólo cien días (muchos especulando contra la moneda y la economía de Rusia), lo que no fue un problema para seguir venerando la opinión de los “expertos financieros” y para que variantes de este modelo se incluyeran en las calculadoras de los analistas financieros, que los consideraban poco riesgosos al presuponer que las crisis financieras ya eran historia.

FraudeIntelectual5LpedeudaEn 1999, en las postrimerías del gobierno de Clinton, en EE.UU. se anuló la llamada Ley Glass-Steagall vigente desde 1933 para proteger la banca de depósito comercial (ahorros) de la banca de inversión (especulación). Esta descabellada idea ideológica prestó su coartada fundamentalmente en los trabajos del economista Eugene Fama que propuso la hipótesis de eficiencia de los mercados y la autorregulación de los mismos. Poco importó que esta revocación facilitase el descontrol y caos financiero, o comprender que los mercados financieros no se autorregulan, o que la crisis financiera quedese mejor explicada por las contribuciones teóricas alternativas (por ejemplo, las de Hyman Minsky) o promulgar la tímida Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y de protección del consumidor. (Esta Ley, de 2010, pretendía poner algo de orden en el desaguisado financiero pero apenas se pudo desarrollar completamente debido a que las asociaciones de consumidores contaban con 20 lobbistas frente a los 400 lobbistas y los mil millones de dólares del sector financiero para influenciar a los congresistas y entorpecer el desarrollo de la Ley.)

En 1997, el economista austroliberal Thomas Siems (1957) escribió un influyente panfleto titulado “10 Myths about financial derivatives” (10 mitos sobre los derivados financieros) donde se afirmaba que el creciente y enorme tamaño del mercado de derivados financieros no suponían una práctica bancaria insegura sino que, por el contrario, era muy sólida y prometedora. El origen de la crisis financiera (y las que vengan) han desmentido esto, pero no supone ningún problema para seguir aceptando el dogma de las bondades de la gran financiarización. Ya no se trata de hacer que los mercados financieros sean útiles y eficaces para el conjunto de la sociedad sino de pura auri sacra fames.

En 1994, Charles Murray (1943) escribió “The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life” junto a Richard J. Herrnstein en el que defendía que la situación de pobreza, desigualdad y exclusión social de la “infraclase” (las personas pobres) en EE.UU no dependía de su nivel socioeconómico o educativo sino de su propia respuesta a la condición de pobres. Debido al fuerte aumento de la desigualdad derivada de la política económica del Reaganomics se trataba de justificar las razones de la pobreza en las equivocaciones de los propios pobres como su falta de inteligencia, el embarazo adolescente y fuera del matrimonio, los actos criminales o la falta de voluntad para aceptar los trabajos disponibles para ellos. Las visiones de la pobreza basadas exclusivamente en el comportamiento y responsabilidad individual han gozado de gran predicamento entre las élites económicas y académicas de EE.UU. aunque hoy ya estén desprestigiadas como elemento explicativo único del aumento de la desigualdad que viene sucediendo desde los años ochenta en el mundillo anglosajón.

En 1992, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama (1952), reinterpretando a su modo al filósofo ruso Alexander Kojève, publicó “El fin de la Historia y el último hombre” donde defiende que el triunfo del bondadoso capitalismo de libre mercado posreal ha puesto fin a las utopías de emancipación y al ser humano como sujeto histórico y conformador de la realidad a cambio de proporcionarnos un paraíso terrenal de libre mercado. “¡La sociedad no existe!” clamaban Margaret Thatcher y sus adláteres. Cada época se juzga por su filosofía dominante, el neoliberalismo se retrataba: posmodernidad y darwinismo social.

En 1991, George Kenneth Binmore (1940), experto en teoría de juegos no colaborativos, considerada la nueva escolástica, escribió “Designing Economic Agents that Behave Like Human Agents”, a fin de crear agentes económicos artificiales indistinguibles de los propios seres humanos. El Homo (homunculus) œconomicus, construido como un auténtico sociópata egomaníaco pasó de ser una simulación de laboratorio a la misma realidad, ya que nos convencieron de que somos seres codificados y sintéticos que si actuamos de acuerdo con las fórmulas matemáticas de las leyes aceptadas por los economistas prosistema y perseguimos únicamente nuestro propio interés, llegaremos mágicamente al mejor de los mundos posibles. El hombre moral abandona la sala cuando irrumpe el hombre económico.

En 1990, el artículo “CEO Incentives: It’s not how much you pay, but how” de Michael Jensen (1939) y Kevin Murphy (1958) sugería que, debido a que los mercados financieros siempre reflejan adecuadamente los precios (aunque esto sea una premisa falsa), las retribuciones de los ejecutivos deberían relacionarse, no ya con los sueldos de los burócratas, sino con los cambios en las cotizaciones bursátiles de sus empresas (pero sólo al alza, evidentemente). Esta idea cayó en gracia y al poco tiempo la mayoría de los ejecutivos financieros cobraban “opciones sobre acciones”, lo que incentivó la manipulación de la contabilidad de la economía de casino en su beneficio por lo que no es de extrañar que los resultados fuesen demoledores: salarios multimillonarios, extensión de la información privilegiada, falseamiento de cuentas, culto a la personalidad, obscena desigualdad, precios de las cotizaciones inflados por encima de su valor real, escándalos como el de Enron, crack financiero de 2008, etc. A mediados de los años setenta un alto ejecutivo ganaba unas 35 veces más que el sueldo medio de un trabajador de la empresa, actualmente esta distancia casi se ha multiplicado por diez. En el año 2007, Rick Wagoner, de General Motors, cobró algo más de 12 millones de dólares netos en salario, bonus y opciones sobre acciones al mismo tiempo que anunciaba bajadas de sueldos y despidos para 74.000 empleados.

FraudeIntelectual6LpedeudaEn 1983, Milton Friedman (1912-2006), premio Nobel de Economía en 1976, manipuló datos en las series históricas del Reino Unido sobre la masa de dinero y el gasto total a fin de avalar empíricamente su teoría monetarista en su publicación “Monetary Trends in the United States and United Kingdom” en colaboración con Anna Schwartz (1915-2012). Los econometristas de Oxford David Hendry (1944) y Neil Ericsson (1944) detectaron numerosos errores, pero no denunciaron la equivocación de la teoría monetarista, sino su falta de apoyo en los datos reales (ya en 1953, Milton Friedman publicó un artículo, “The Methodology of Positive Economics”, en donde defendía que no importaba que las premisas de una teoría fueran realistas o no sino lo que importaba eran si sus predicciones eran certeras). Aunque, en el fondo, la polémica ya no estaba en la incorrección o las limitaciones de la formalización matemática de determinados axiomas o teorías económicas, sino en la batalla ideológica por el control de la política económica, monetaria y fiscal, de la que Friedman fue un pionero, aunque hoy en día pueda ser considerado un moderado matemático comparado con sus posteriores y desatados herederos ideológicos.

Martín Abascania

Lo que sorprende no es que nuestros enemigos sean malos sino que nuestros amigos son peores. Y es que no hacen falta muchos enemigos con estos amigos: los neonazis en Ucrania y los terroristas islámicos en Siria.

AMIGOS PARA SIEMPRE BEING YOUR ALWAYS BE MY FRIEND

UCRANIA. Las noticias de los medios de comunicación nos iluminaron desde principios de año: “cientos de miles de indignados proeuropeos reactivan las esperanzas de libertad de la revolución naranja y se manifiestan en Kiev para pedir al gobierno pro-ruso de Yanukóvich que deje de arrodillarse ante el Kremlin” o “la revolución ucraniana es otro florecimiento de la democracia, un golpe al autoritarismo y la cleptocracia en el antiguo espacio soviético”.

LpedeudaAmigosNazisUcraniaY es que nosotros, los occidentales, que hemos redescubierto recientemente en Egipto el término “golpe de estado democrático”, hemos apoyado financiera y mediáticamente el Golpe de Estado neonazi, antisemita y rusófobo en Ucrania y hemos ensalzado al Svoboda o Unión Panucraniana “Libertad” (partido político de extrema derecha antisemita), al Pravy Sektor (organización paramilitar neonazi), al Batallón Azov (curiosamente patrocinado por el multimillonario ucraniano Ígor Kolomóiski de origen judío) o al Spilna Sprava a través del llamado “Euromaidán” o “EuroMaidan”, al que incluso concedimos el (semi)prestigioso premio Lech Walesa dedicado a “todos aquellos que luchan por el entendimiento, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos, en el nombre de la libertad“; sí, aunque parezca una broma pesada, el premio fue concedido al EuroMaidan y no al mítico grupo británico Iron Maiden.

Esta situación parece ser el reflejo del descontrol de la planificación de las llamadas “revoluciones de colores” que son operaciones de desestabilización mediante “acciones no violentas” para “democratizar” a los antiguos países del bloque soviético (en una mezcla de ideas de los filósofos Gene Sharp y Leo Strauss); de este modo, al igual que en “Reservoir Dogs” (Quentin Tarantino, 1992) se repartieron los colores: a Ucrania le tocó el naranja en el año 2004, el amarillo a Kirgizistán en 2005, el rosa fue a parar a Georgia en 2003, el color blanco está esperando a los “activistas” de Bielorrusia, etc.

La “primavera nazi” en Ucrania ha contado con entusiastas apoyos en occidente como el del senador de EE.UU. John McCain o el hijo del actual vicepresidente de EE.UU. Hunter Biden, ambos ejerciendo de comerciales de los multimillonarios ucranianos y las multinacionales anglosajonas con intereses en la zona. Otras claves de este conflicto parecen ser el acercamiento del sistema de defensa antimisiles de la OTAN hacia la frontera de Rusia, el control de los recursos naturales y nucleares, la privatización y el negocio para los contratistas militares privados mediante la proliferación de los conflictos armados y el recelo del poder de un país supuestamente aliado como Rusia pero que todavía es percibido como si de la Unión Soviética se tratase.

SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ

SIRIA. Todo comienza con una de las manipulaciones mediáticas más chusqueras que se recuerdan. Nuestros amigos en este conflicto eran (son) los islamistas que luchaban (luchan) generosamente en Siria contra el tirano Al-Asad, un tipo que quería juntarse más con China y Rusia (el refuerzo de la base naval rusa de Tartus o el proyecto de gaseoducto que no pasaría por Israel) que con nosotros y, por tanto, queríamos darle una lección como a Saddam Hussein cuando amenazó con dejarse querer más por el euro que por el dólar.

Gran parte de los medios de comunicación denominaron a los fanatizados yihadistas como “opositores sirios”, “activistas”, “rebeldes”, “insurgentes”, “combatientes por la libertad”, “luchadores por la democracia”, etc. incluyéndoles en el pack de los buenos mientras los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Israel, Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos o Catar les apoyaban directa o indirectamente. Por ejemplo, en España el think tank neocon Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), organización de “expertos” que defiende desde Europa los intereses de EE.UU. e Israel, decía no hace mucho sobre Siria:

  • LpedeudaAmigosSiriaNeuralgiaEl carácter despótico y criminal del régimen de Assad, su carácter de dinamizador del terrorismo y de desestabilizador de Líbano, o su dependencia de Irán, lo hacen digno de ser combatido.” “Sería conveniente detener las masacres fomentando el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos. Habría que estar dispuestos a intervenir y permanecer implicados hasta que las transiciones estén consagradas.” “Armamento ligero y su correspondiente munición, a todas luces insuficiente para frenar la potente ofensiva del Ejército sirio, los asesores militares iraníes y los luchadores de Hezbola, todos ellos con el apoyo armamentístico y diplomático de Rusia. Los opositores necesitan, desesperadamente, armas antitanque y antiaéreas.

Esta broma escrita sí que es buena: “fomentar el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos”. Lo mismito que hicimos en Afganistán al invadirlo humanitariamente con el principal objetivo de enseñar a los grupos tribales del Hindukush “El espíritu de las leyes” de Montesquieu y la separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial. La libertad y la democracia en Oriente Medio siempre han importado un pito y no han pasado de ser un mero mcguffin para las potencias occidentales, que incluso han frenado en muchas ocasiones las pretensiones modernizadoras de una minoría de árabes, turcos o iraníes.

La tragedia es que nuestros amigos islamistas, a los que habíamos armado y entrenado profusamente, entraron en combate en la vecina Irak, se organizaron, se transformaron en muyahidines de estricta obediencia e incluso autoproclamaron un Estado anulando las actuales fronteras nacionales trazadas con escuadra y cartabón por las potencias colonialistas para fomentar la división de la zona en micro-estados dependientes de sus intereses; este Ente se denominó Estado Islámico en Irak, luego Estado Islámico en Irak y Siria, más tarde Estado Islámico de Irak y el Levante y, por último Estado Islámico a secas (EI); próximamente se llamará Estado Islámico Universal con capital en Raqqa (Siria) o Aldebarán City (Planeta Alderaan). Parece que al final sí había un “arma de destrucción masiva” en Irak: “el nuevo orden mundial” salido de los laboratorios neocons anglosajones de la “guerra contra el terror”.

También nombraron un “califa” de todos los musulmanes, el joven pero sobradamente iluminado Abū Bakr Al-Bagdadi, se hicieron con los pozos de petróleo, comenzaron las matanzas de sunitas, chiíes, kurdos, ismaelitas, yazidíes, drusos, turcomanos, mandeos, cristianos católicos, ortodoxos, maronitas, melquitas, la destrucción del patrimonio cultural, empezaron a rebanar cuellos y cortar cabezas por lo que comenzamos a recelar y hasta nos enteramos que su antecesor el llamado Al Qaeda, con el que EI pugna por el monopolio del delirio religioso pre-ilustrado, se mostró horrorizado con la barbarie y los pinchos morunos del califato en pleno mes de ramadán (bueno hablamos como si estas entidades mesiánicas tuvieran realmente portavoces oficiales). Por tanto, ahora han perdido algo de estatus amiguil: son nuestros amigos en Siria y nuestros enemigos en Irak.

Pero no se puede pasar de ser unos jóvenes idealistas luchadores por la democracia a ser los nuevos jenízaros del siglo XXI sin solución de continuidad, esto no es “Amanecer rojo” (John Milius, 1984). Efectivamente, la mayoría de los líderes del EI pasaron por la prisión estadounidense de Camp Bucca en Umm Qasr (Irak) incluyendo al autoproclamado “califa”; todos se reintegraron profesionalmente al combate armado y a labores de propaganda mediante un hábil manejo de las nuevas tecnologías, de las agencias de noticias y del escaparatismo rotulado de fondo abierto justo después de pasar por dicha prisión-academia de terroristas y, además, parece ser que los caídos posteriormente lo fueron a manos de otros musulmanes, no por ataques “selectivos” estadounidenses.

LpedeudaAmigosRotoArmaDefinitivaPero ahora EE.UU. (esto es, nosotros, ya que Europa no pinta nada) ha convenido una vuelta en su estrategia y ha descubierto el arma definitiva para nuestros males: una coalición internacional para combatir al Estado Islámico (EI), lo que, por otra parte, supone todo un avance desde que declarase la guerra a un solo individuo (contra bin Laden, el Fu Man Chu de la geopolítica). No obstante, esta alianza podría ser una pantomima ya que a EE.UU. podría no interesarle eliminar completamente el punch del EI (cosa que está a su alcance, aunque apenas represente una amenaza seria en suelo estadounidense) ya que el EI proporciona la suficiente inestabilidad a los países en Oriente Medio para que se vieran necesitados de ayuda militar estadounidense futura, supone una oportunidad para globalizar el miedo, un gran negocio para los contratistas militares privados estadounidenses y una escusa perfecta para invadir países (como podría ser Siria). A esta coalición se han adherido algunos países, pero todos ellos anteponiendo sus propios intereses a un supuesto e imposible “objetivo común”. Por ejemplo:

  • Turquía apoya la coalición a pesar de que el EI no le supone una amenaza directa, de hecho Turquía les ha estado ofreciendo bases de retaguardia para combatir a las milicias kurdas y hace la vista gorda con el paso por su territorio del petróleo que ya está vendiendo el EI en el mercado negro y de los fanatizados aspirantes a yihadistas extranjeros ávidos de alfalfa espiritual y kalashnikovs. El problema es que EE.UU. ha decidido ahora (medio)apoyar a los kurdos por su mejor organización militar sobre el terreno (y quizá por contar con muchas mujeres entre sus peshmergas, ya que los yihadistas de EI creen que morir en la guerra santa les garantiza el Paraíso, salvo si quien les mata es una mujer) y Turquía ha tenido que tragar con la condición de que EE.UU. no excluya al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de su estrámbotica lista de “organizaciones terroristas”.
  • Los Estados del Golfo Pérsico, con Arabia Saudita a la cabeza, que probablemente se pusieron tifos a armar financiera e ideológicamente al EI, ahora se suman a la coalición anti-EI por considerar poco decorosos los actos bélico-religiosos de los muchachos. Hasta han mandado la foto de uno de sus rapaces, el príncipe bin Salman, en su avión de combate. Sin embargo, estos países quizá prefieran a sus propios fanatizados del Frente al Nusra en Siria, algo más respetuosos con las fetuas y los hadices del clero islámico wahhabita y con el estacionamiento de tanques pesados en doble fila.
  • Irán, que apoya al Gobierno de Irak en su lucha contra el EI, no está en la coalición formalmente pero colabora de tapadillo con EE.UU., aunque oficialmente no lo puedan reconocer (recientemente operativos iraníes de la Quds Force han sido apoyados por la aviación estadounidense), a pesar de que EE.UU. sigue manteniendo sanciones al petróleo iraní e Irán sigue perteneciendo al “ojete del mal”, al estar incluido en la enloquecida lista estadounidense de “países que patrocinan el terrorismo” junto con Cuba o Corea del Norte entre otros. Con Siria sucede algo parecido, no mantienen relaciones diplomáticas pero sus servicios de inteligencia trabajan coordinados en algunas operaciones ya que el gobierno de Al-Asad ha dejado autopistas a los drones estadounidenses para bombardear la infraestructura petrolífera del EI en el norte de Siria (y cualquier otra cosa de paso haya o no haya “víctimas colaterales”), lo que ha cogido a pie cambiado a los analistas neocon de la prensa y a algunos bacaladeros interesados en el tema.

De estos conflictos poco podremos saber y mucho sospechar, quedémonos pues en este bonito avispero que es hoy el mundo con nuestros amigos-enemigos y con nuestros enemigos-amigos.

Érebo

EEUU   1) COLAS ESTADOUNIDENSES

Coincidiendo con la salida a la luz del llamado “Pacto de Competitividad” para la Unión Europea amadrinado por Merkel, en Julio se ha estrenado el espacio cultural-televisivo de RTVE (el ente público español) “¡Vivan los bares!” que está patrocinado por Coca-Cola y parte con un enigmático propósito: “se trata de salvar la esencia del bar”. Curiosos libertadores en un país donde los bares ya están esencializados y ya hay un bar o restaurante por cada 174 habitantes.

El “Pacto de Competitividad”, a la sombra del Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU. (TTIP), promete ayudas económicas a los países del sur de Europa a cambio de más recortes sociales y laborales. Lo que se pretende hacer de España es básicamente un País de Camareros centrado en el turismo; por tanto, tanto el mencionado programa “¡Vivan los bares!” como otros de Mediaset (“Tapas y barras” o la microserie “I+B”, inspirada directamente en la campaña “Benditos Bares” de Coca-Cola) coinciden en ahondar en el rol recreativo que han asignado a nuestro querido país las élites económicas y financieras europeas.

ColasFelicidadBaresPrometidoDeuda1El programa de Coca-Cola “¡Vivan los bares!” es una extensión de su atolondrada campaña publicitaria (pero eso sí, con “estrategia publicitaria mixta push-pull y branded content”) llamada “Benditos Bares”. ¿Qué haríamos nosotros sin nuestros Benditos Bares? ¡Si son los mejores del mundo!”. Lamentable. Sin embargo, no está previsto que en este nuevo programa se incluya una Herriko Taberna u otras tascas independentistas, ya que Coca-Cola retiró el anuncio del padre enrollado en el que el hijo se le hace colchonero por un asunto hormonal debido a que el actor que interpretaba al padre perdedor, Gotzon Sánchez, había participado en actos de Herrira (que es una plataforma de apoyo a los presos de ETA). Coca-Cola no se mete en política, no, pero no le importó mantener la bochornosa campaña publicitaria de su insípida bebida Aquarius titulada “Homenaje a los Políticos Extraordinarios. Porque ahora más que nunca, hay personas que consiguen que no perdamos la fe en el ser humano”, más conocida por ser la de los tres alcaldes honrados sobre un total de 8.119.

El buenrrollismo de “¡Vivan los bares!” parece sustituir al también fallido (y cancelado por su pésima audiencia) programa de RTVE “Entre todos”, en el que se suscitaba la caridad entre bienintencionados televidentes como parcheada solución al aumento de la pobreza y se promovía la radical individualización de toda problemática social, como el espacio del autor del blog “Escuela de felicidad” (Rafael Santandreu) que trataba de paliar los efectos del dramático paro juvenil aplicando la “psicología racional”. Además, Coca-Cola repite: ya en el año 2011 compró un espacio publicitario a RTVE llamado “La felicidad (en cuatro minutos)” emitido diariamente por La 2.

Pero, ¿qué persiguen estas campañas? ¿Por qué se han puesto demasiado pesados con los bares, un asunto que ya dominamos? ¿Por qué insisten precisamente ahora en que nos metamos en los bares? ¿Será para que bebamos y olvidemos? Sin embargo, la campaña más interesante sería: “¡Libremos a nuestros bares de la Coca-Cola!”.

Obviamente Coca-Cola no promociona la barata y poco saludable bebida gaseosa, azucarada y azarzaparrillada, con mezcla de jarabe de maíz hiperfructoso, semillas esterculiáceas procesadas, caramelo de sulfito amónico, ácido fosfórico, fenilcetonuricos-aspartamo, cuatro-metilimidazol, benzoato de sodio, ácido ascórbico, cafeína y demás cochinadas sino que, como vemos, sus campañas son básicamente emocionales y apelan a la peligrosa pseudoideología individualista, sumisa y pasiva del positivismo infantiloide (ver https://lpedeuda.wordpress.com/2013/02/07/pensamiento-positivo-y-crisis/). Hasta en la Alemania nazi Coca Cola no se anduvo con cola de paja y promocionó el buen rollo entre la alegre muchachada de las Bund Deutscher Mädel y las Hitlerjugend, incluso inventó para ellos la Fanta, no tan oscura.

Más allá de los bares, esta insoportable invasión de pensamiento positivo (anuncios publicitarios, Congresos, App SmileWorld para compartir felicidad, “Muro de la Felicidad”, cabina de teléfono “Hello Happiness”, etc.) resulta tan estomagante como el propio brebaje, que últimamente nos habla de contagiar la felicidad, por lo que efectivamente, se puede decir que el asunto de la obligatoria y permanente felicidad presenta claros síntomas de plaga. Para Carlos Chaguaceda, presidente del autodenominado  Instituto Coca-Cola de la Felicidad: “Coca-Cola siempre ha hablado de optimismo, de emociones porque para ser relevantes hay que conectar con ellas; cuando nació Coca-Cola, ya pensaba en la felicidad”.

ColasFelicidadERECocaColaPrometidoDeuda2Sin embargo este mundo maravilloso de Coca-Cola no nos la puede colar tan cándidamente ya que también esconde su propia galería de horrores (explotación y accidentes laborales, trabajo infantil, discriminación racial, contaminación, colaboración con grupos paramilitares como muestran las denuncias del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario de Colombia, etc.). Tras Coca-Cola están las más importantes compañías financieras, como Berkshire Hathaway, Vanguard Group, BlackRock, Fidelity Investments, State Street, y grandes fortunas mundiales (su consejo de administración eligió recientemente a Ana Patricia Botín, hija de Emilio Botín, Presidente del Banco Santander) que, mientras se dedican a producir significados mediáticos buenrrollistas para sus despreocupados consumidores, trabajan a favor de objetivos no tan simpáticos como el saqueo de los recursos hídricos y la privatización del agua, a fin de que en muchas partes del mundo sea más barato el acceso a un vaso de Coca-Cola que a uno de agua.

Recientemente la infelicidad vino a ver a los directivos de Coca-Cola ya que la Audiencia Nacional de España declaró nulo el ERE (despidos masivos) mediante el cual Coca-Cola Iberian Partners pretendía dejar en la calle a 821 empleados. Al mismo tiempo, la Inspección de Trabajo abrió un expediente a Coca-Cola por vulnerar el derecho a la huelga y el boicot de algunos consumidores a Coca-Cola por este caso resultó incómodo (hasta Mercadona subió oportunistamente el precio de la Pepsi-Cola). El pasado 31 de Julio Coca-Cola recurrió la sentencia ante el Tribunal Supremo a través del mismo abogado del fallido ERE cocacolístico, Iván Gayarre, curiosamente el vicepresidente del despacho “Sagardoy Abogados”, principal firma asesora para la aprobación de la última reforma laboral del Gobierno del Partido Popular (PP).

Inglaterra  2) COLAS INGLESAS

Magaluf es una especie de resort turístico del municipio de Calviá en la isla de Mallorca (Islas Baleares, España), orientado mayoritariamente al mercado inglés (al menos el 90%) que se promociona del siguiente modo: “Esta bella localidad turística pone a disposición de los viajeros una gran variedad de ofertas de entretenimiento y ocio a través de novedosos clubes nocturnos, restaurantes, bares, entre otros sitios de recreación”.

ColasFelicidadSunMagalufPrometidoDeuda3La anterior descripción viene a colación de la tradicional muestra veraniega de penes en esos sitios de recreación llamados “Bares Mamading“. Este verano los medios han recogido como una joven de 18 años protagonizaba un vídeo en un bar de Magaluf en el que realizaba felaciones a una docena de gañanes a cambio de unas copas de alcohol gratis.

El turismo hooligan y dipsomaníaco no es nuevo en Magaluf, la multinacional del exministro del PP Abel Matutes “Fiesta Hotel Group” (blanqueada desde hace un año como Palladium Hotel Group) ya llevaba tiempo especializada en “ofertas de entretenimiento y ocio” para jóvenes británicos. Lo que deja dinero en la zona es precisamente el hooliganismo desenfrenado, y ya sabemos, en la estimulante lógica capitalista que nos hemos dado, que quien paga manda. De ahí que la indecisión de la propia Conselleria de Turismo del Govern Balear no haya traído demasiada cola entre los lugareños ya que, ante los lamentables episodios publicados, tan sólo “está estudiando la viabilidad de establecer un código de buenas prácticas dirigido a los propietarios de los locales de ocio”.

Al menos un par de bares, antaño inscritos en las rutas culturales especializadas en el desmayo etílico (denominadas pub-crawling o bar-hopping), lanzaron una oferta de cubatas gratis a cambio de realizar micro-felaciones o simulacros siempre que éstas fueran a la vista de la horda alcoholizada. Esta actividad lúdico-festiva se presentó abierta para clientas anglosajonas mayores de edad y estaba animada socioculturalmente por felatrices profesionales contratadas por los propios propietarios de los tugurios. Obviamente, sólo a una minoría de descerebradas les resulta chupado conseguir un trago de esta indigna manera ya que, afortunadamente, la mayoría del género humano no pega ni con cola en tan aberrante acto. ¡Shagaluf (en español, Follaluf) rules!” vociferaba un miembro del simiesco grupo, el joven panocha leicesteriano George Dickinson (en español, Jordi Colaenhijo).

Infames reality shows como “Sun, sex and suspicious parents” de la cadena pública BBC3, “The Magaluf Weekender” de la cadena privada ITV2 o “Geordie Shore” de la insufrible cadena MTV son emitidos en prime time con gran éxito entre los numerosos analfabetos funcionales ingleses para fomentar, no ya un turismo de lujos, sino un veraneo de flujos: alcohol, orines y semen son el sueño húmedo de sus adolescentes. (La “promotora de eventos” que exporta esta fauna, Carnage Magaluf (en español, carnicería-carnaza), ha cuadruplicado su demanda desde que se ha emitido el último vídeo.) A esto se suman otras ofertas de entretenimiento como catas de pastis con trazas de dihidrodesoximorfina o metilendioxipirovalerona o la más aclamada como mágico fin de fiesta llamada “balconing” (balconismo) por la cual algunos muchachos, después de degradarse física y moralmente por los bares de la zona, se defenestran voluntariamente desde las alturas con graves resultados como el accidente mortal sufrido el pasado 18 de Junio por un joven de 23 años. Todo indica a que el nuevo Círculo de Bloomsbury del siglo XXI no surgirá en esta generación.

ColasFelicidadInglaterraHooliganismoPrometidoDeuda4El alcoholismo juvenil, la desatención de los familiares incapaces de contener a su desatada prole y la inacción de las autoridades ya es toda una “Marca Inglaterra”. La relación de los ingleses con las sustancias dopantes es legendaria, hasta la yegua Estimate, ganadora de la Copa de Oro de Ascot y propiedad de la mismísima reina Isabel II, ha dado positivo en los controles anti-doping por morfina. Resulta preocupante la decadencia de los valores éticos y morales de la juventud inglesa; aunque les falte todavía mucha cola por desollar, muchos de ellos ya son víctimas o protagonistas de un modelo de sociedad individualista, hedonista, y solipsista que es una verdadera pena para ese gran país. Visto lo visto sólo queda preguntarse: ¿Dónde se reparte la anomia y el furor timótico? ¿Está triunfando la siniestra profecía de la baronesa Thatcher “la sociedad no existe”? ¿En qué momento se torcieron los muchachos? ¿De qué oscura sombra huyen?  ¿Qué tipo de trauma infantil ocultan?

España  3) COLAS ESPAÑOLAS

Mientras tanto en España las colas que dominan son las líneas que forman las personas afines. La más significativa de ellas es la formada ante las oficinas de (des)empleo estatales (SEPE, antiguo INEM), ya que la crisis ha llevado a España a liderar junto a Grecia el desempleo en Europa y a pasar de los 1.970.338 desempleados registrados en el mes de Julio del año 2007 a los 4.419.860 desempleados en Julio de 2014. Por no mencionar las colas ante los bancos de alimentos, comedores sociales, etc.

ColasFelicidadOneDirectionPrometidoDeuda5Sin embargo, este verano nos ha dado cuenta de otras colas menos dramáticas. Por ejemplo, el pasado 10 de Julio “actuó” el sosaina quinteto “musical” de imberbes efebos anglosajones llamado “One Direction” en el estadio Vicente Calderón de Madrid. Esta presunta banda, que parece diseñada por el televisivo pederasta Jimmy Savile, es otro plastificado producto de marketing para niñas, adolescentes y gays prepúberes de la factoría especializada en explotar picores, taladrar cerebros y oídos llamada The X Factor. Pese a que la entrada mínima costaba 55 euros, las colas comenzaron unos dos meses antes del concierto y se fueron transformando paulatinamente en un auténtico campamento con sofisticados sistemas de tareas y turnos estructurados a fin de evitar, desde que alguien se quisiera colar, hasta que alguien que pasara por allí pudiera conferir canónicamente un beneficio eclesiástico. Arantxa es una veterana de estos tinglados a sus 18 años y relató que si no hubiese habido tanta expectación mediática “habríamos venido sólo 20 días antes, como el año pasado”. Laura, también de 18 años, tampoco quiso quedarse en el furgón de cola de la muchachada proto-monomaníaca y llegó desde Guadalajara 47 días antes del concierto; ambas quizá ya se conocían desde hace un par de años de las redes sociales donde eran dos followers activas de Justin Bieber, cuando su gusto musical aún no había madurado y cuando aún no habían completado el rito de paso a ser consumidoras formadas en busca de una felicidad tan accesible como lo que indique el precio de la entrada. Paralelamente, en este circo pop las menores de edad contaron con el respaldo de sus orgullosos progenitores, entre los que no encontraremos por mucho que busquemos al nuevo matrimonio Sagan-Margulis del siglo XXI. Después de dos meses de espera el concierto apenas un suspiro entre play backs y karaokes pero inundó las redes sociales con cientos de miles de tediosos y olvidables vídeos e imágenes.

Más penosas resultaron todavía las colas de los generalmente ajados fans de los Rolling Stones, que actuaron (éstos sí) el pasado 25 de Junio en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid. Pese a que la entrada mínima costaba 85 euros, miles de personas aguantaron interminables colas ante los puntos oficiales de venta. El mitómano cuarentón Víctor, apostado en la Plaza del Callao de Madrid, dijo “llevo toda la noche sin dormir porque la organización de la venta de entradas está fatal. Ya me pasó lo mismo en el [concierto] de Bon Jovi… Pero todo esto merece la pena”. El día del concierto, mucho antes de la apertura de puertas, se formaron largas colas rodeando el estadio para coger sitio; “aguanto para estar lo más cerca posible de mis ídolos” decía un patético cincuentón. El ego y las cuentas corrientes de sus Satánicas Senectudes lo agradecen.

ColasFelicidadMataATusIdolosPrometidoDeuda5Otra poco edificante pérdida de tiempo es la siguiente: el pasado 21 de Junio se inauguró la tienda Apple en la Puerta del Sol de Madrid congregando a cientos de jóvenes urbanitas que aguardaban cola desde el día anterior. La tienda ya se había encargado de excitar a sus enfermizos y pseudo-pajilleros fans en las vísperas: “ven y puedes tocar todo lo que quieras”. Pese al mazazo de desechar el legendario cartel de Tío Pepe que colgaba en lo alto de su edificio por no considerarlo suficiente vintage, la tienda Apple se llenó de freaks. Así, según cuentan Sergio C. Fanjul y otros, se pudo ver al veinteañero Eduardo, que llevaba un día entero de cola para ser el primero en estar al lado de sus deseados fetiches tecnológicos, o el adolescente Xavi, llegado expresamente de Barcelona para comerse una cola de más de 13 horas, o el geek Jesús, que llevaba esperando a que abrieran la tienda más dos años, o el treintañero Daniel, todo un coleccionista de tiendas Apple cuyo sueño era “ver la primera flagship de Apple en Madrid” o el cuarentón Juan, actualmente en paro, que comentaba que esta tienda es ”la primera con geniusbar de 360 grados” mientras mostraba con orgullo una de las mil camisetas oficiales con las que Apple obsequiaba a sus súbditos.

Otras colas más repetitivas y domésticas, aunque no por ello menos lastimeras, son las del fútbol. Por ejemplo: “Miles de personas hacen colas en el Bernabéu horas antes de la presentación del último fichaje del Real Madrid James Rodríguez”, “Colas para hacerse con una entrada para el choque de previa de Champions entre el Athletic Club de Bilbao y el S.S.C. Napoli”, “Las Oficinas de Atención al Socio del Deportivo de la Coruña no dan abasto por las largas colas desde primera hora de la mañana”, “Largas colas para hacerse con un abono del Betis para la nueva temporada en Segunda división”, etc. Así estamos.

Sucker & Colate

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