Posts etiquetados ‘Nietzsche’

Portada del Nuevo Disco Marxista de Britney SpearsEs envidiable la vida de una niña cantora prodigio: zorrez, adicciones, marxismo… Porque sí, Britney Spears se ha vuelto marxista; lo confirman sus últimas declaraciones a la versión inglesa de “Puré Digital” (http://www.thedailymash.co.uk/news/arts-entertainment/80353-2013101480353): “mi último video defiende la teoría del valor-trabajo de Karl Marx como producto social e histórico y el carácter fetichista de la propia mercancía que, al margen de su valor de uso, no deja de ser un objeto endemoniado, rico en matices metafísicos y reticencias teológicas“. La sutil letra de su último single “Work Bitch” no deja lugar a dudas: “¿Quieres vivir de lujo? ¿Vivir en una gran mansión? ¿Fiesta en Francia? Es mejor que trabajes puta. Ahora ponte a trabajar puta. Trabajo, trabajo, trabajo”; es decir, según aclara la marchosa cantante de Misisipi: “la seducción por la mercancía refleja la relación social del trabajo que la contiene como objeto existente al margen de los productores, objetivada socialmente e inherente al producto del propio trabajo”.

Animado por estas declaraciones Justin Bieber ha escrito al comité central del CPC-PCC (Communist Party of Canada) para pedir su ingreso como militante de base. Con esto, ya no hace falta tirar tanto del incombustible Rosendo Mercado, porque las actuaciones musicales de la fiesta del PCE del próximo año prometen. Sin embargo, no hace falta sufrir el síndrome de auto-fermentación alcohólica, ni haber leído los relatos de Alcínoo, ni siquiera ser seguidor del joven Marx como copresidente del Club de la Taberna de Tréveris para ver la mojiganga. Pero no, no se animen todavía, no todo es sainete, los míticos Bob Dylan y Franco Battiato siguen siendo papaflautas.

En el hipermercado mundial de ídolos juveniles no hay lugar para los críticos o librepensadores. Las niñas prodigio manufacturadas en la fábrica Disney compiten tras la adolescencia por frívolas poses impostadas, tan inmaduramente sexualizadas como vacías de contenido. Ni siquiera si las farmacéuticas inventaran una gragea contra la estulticia y el tedio universal estas plastificadas divas dejarían de tener millones de seguidores. Pero si la cantidad de personas prescindibles en este mundo es directamente proporcional a su proximidad al foco mediático podríamos recordar el caso del futbolista (otra profesión fetiche) Ivan Ergić, el capitán del F.C. Basilea e internacional con la selección de Serbia, nacido en el mismo pueblo que Dražen Petrović y nacionalizado australiano.

IvanErgicMarxResulta que Ergić ingresó temporalmente en la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Basilea por depresión en 2004, algo que fue tomado como anatema en el mundo futbolístico (aunque no sea para tanto, a finales del XIX el mismo Nietzsche era bien conocido de este tipo de clínicas en Basilea). Un año después, en el talk-show “Aeschbacher” de la televisión suiza SRF, el propio Kurt Aeschbacher le entrevistó. Ergić comentó que fue precisamente el fútbol profesional el causante de su depresión y que, para superarla, se refugió en la lectura. Cuando el presentador pensaba que se trataría de la Biblia comprobó que las lecturas que inspiraron a Ergić eran de Marx. “¿Karl Marx?”, preguntó sorprendido Aeschbacher; y Ergić, tras hacer una pausa continuó: “sí, claro hace ya ciento cincuenta años que Marx mostró las contradicciones del capitalismo y los males que el dinero provoca en el mundo, y en esto el fútbol no es una excepción. Marx escribió que el capitalismo destruiría la naturaleza humana y daría paso a la alienación absoluta y en eso tuvo razón”.

Ivan Ergić se retiró del fútbol el año pasado y colabora con las revistas “Politika” (la más antigua de serbia) o Tageswoche (suiza); en sus artículos no existe eso de “los partidos duran noventa minutos” o “si la pelota no quiere entrar no pasamos del empate a cero” sino que comenta ideas que se podían aplicar a esta entrada:  “la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt percibe la cultura de masas como algo conformista, mercantil y creada por las élites, pero hay otras escuelas de pensamiento cuya investigación y análisis son más empíricos, y no tan vinculados al pesimismo cultural de Adorno, Horkheimer o Habermas, como los Estudios Culturales en el Reino Unido que llegan a similares conclusiones, encontrando que la llamada clase obrera no es sólo socialmente indolente o pasiva sino que está cegada por la industria de la cultura y sus medios de distribución, que fabrican una cultura de masas con su exceso de imágenes, de emoción, de hedonismo y de ilusión. Es la “industria de la conciencia” o lo que Gramsci llamó “hegemonía cultural”. La gente tiene hoy una gran capacidad de autoengaño ya que conscientemente niegan el concepto de dominación de clase, simulando vivir una vida digna, realzada por un sinnúmero de comodidades ofrecidas por la llamada cultura popular. La libertad se ha convertido en sinónimo de la capacidad de consumir. Es precisamente aquí que la narrativa de clase de Marx exige un addendum existencialista, una filosofía que avance en el principio de autenticidad, con el fin de completar nuestra comprensión del lugar que ocupa el ser humano en el mundo”.

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira

Hay esperanza, pero no para nosotros. Franz Kafka.

                                                                       Ídolos del pueblo

Resulta cuanto menos curioso que el populacho vayamos aceptando la pérdida de las llamadas conquistas sociales, migajas del estado del bienestar, con tamaña facilidad, y aprobemos mayoritariamente un política dictatorial que tan claramente beneficia sólo a unos pocos.

Mucho se ha escrito ya sobre la doctrina del shock, por lo que no abundaré en ello. Aceptamos que nos espíen, que nos empobrezcan, que nos humillen, con la esperanza de que en un medio plazo sea para nuestro bien, las cosas se vayan arreglando, como en un telefilme barato.

“Hemos destruido la ciudad para salvarla”, dijo un militar estadounidense durante la guerra de Vietnam. Pues bien, eso es lo que nos tenemos que creer, y así sucede continuamente. A diario se nos adoctrina con que se recorta en sanidad para mantener el sistema, y lo mismo con las pensiones, o en educación, etc.

En realidad, todo esto es más viejo que el mear. Aceptamos sus mandatos como una cuestión de fe, estamos educados para eso y actualmente es claro el paralelismo entre el viejo dios cristiano y los llamados mercados. Así, es lícito preguntarse por qué si el dios-mercado es bueno y quiere lo mejor para nosotros, por qué tanto sufrimiento.

La teodicea fue un palabro inventado por Leibniz para explicar la presencia continuada del mal en el mundo si nos rige un dios bondadoso. Actualmente la teología es el aparato de propaganda para explicar estas contradicciones, y El Tinglado hace suyo sus argumentos, que consisten en que todo este sufrimiento es un medio para conseguir un bien superior. Así, si se acepta la fe, estas contradicciones pasan a un segundo plano. (más…)