Posts etiquetados ‘Niños’

¿Qué leches es esto?

Publicado: 20 junio, 2013 de RDF en Pajas mentales
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Recientemente, algunos medios se hacían eco de una propuesta del PSUV en el parlamento venezolano para eliminar la publicidad de biberones con algunos argumentos que han suscitado la polémica. Los mass media, como siempre, han aprovechado la ocasión para tratar de ridiculizar al gobierno bolivariano a partir de medias verdades y malas artes.
Nuestra compañera Tornera Fresadora aporta unas reflexiones con relación al papel de la mujer en todo esto y su silenciada presencia en este tipo de polémicas.

Si de algo se vale el tinglado es de nuestra necesidad de “dependencia” a todos los niveles ….No creo que lo de la lactancia materna sea algo moderno…más bien todo lo contrario. El debate leche materna versus leche artificial me parece tan patético como el pensar que se es más madre por haber parido por la vagina o mediante una cesárea…es un despropósito, en serio. Entre los 50 y 60 comenzó a comercializarse el Pelargón en España, se les decía a las madres que los niños se quedaban con hambre porque su teta no era buena, quiero pensar que las madres se lo creían porque no creo que en los años de la posguerra estuvieran muy bien nutridas que digamos. Las pobres iban a comprar sus latas de leche llenas de “alimento” para sus bebés, leches que provocaban continuos vómitos porque eran difícilmente tolerables …a pesar de ello, los niños salían adelante, al igual que los que toda la vida fueron alimentados con leche de cabra, nodrizas, vecinas, burras, etc. El ser humano ha buscado siempre alternativas para conseguir su supervivencia… es un maldito gen que quiere sobrevivir y nos hace reproducirnos una y otra vez sin parar…cosillas que tiene el “ser vivo” y no” inerte”…como Aznar.

Da la puñetera casualidad de que en este país,todavía, las que parimos somos las mujeres…vivimos esclavizados, sometidos en todas nuestras facetas de la vida, pero yo prefiero ser esclava de mis tetas a serlo del dinero que le tenga que dar a Hero baby… es una mamiferoscuestión de autosuficiencia, de intentar no depender de nada ni de nadie, al menos en lo que se pueda…pero repito que da igual, es una opción personal de cada mujer y de su hijo. El niño que nace no debe nada , somos nosotros los que tenemos el deber de cuidarlos, de quererlos, de darles una infancia feliz y segura para que el día de mañana sean adultos honestos, capaces de hacer algo por este pequeño mundo en el que vivimos, ya los hayamos tenido por devoción, descuido, o incluso por amor. Es cuestión de “maneras de vivir”,los niños son fascinantes…capaces de darnos cada día una lección de amor, dignidad, incluso lucha… sólo hay que aprender a verlas y dejar de cargárnoslos con nuestras mentes cuadriculadas. No está tan mal ser madre…

Mi padre solía poner a parir a todos los curas y las monjas, ponerlos/as a parir literalmente digo. Ellos saben que los hijos atan, que cuando eres padre o madre estás “vendido”, y no es un anuncio de Nestlé, en serio…Sí, es desolador pensar que le parimos esclavos al capitalismo, mucho más desolador que pensar que eres mala madre por no amamantarlos correctamente..* ¿La solución? Rociar los campos del globo terráqueo con bromuro?, hacer una quedada en masa y casarnos todas con Dios Padre?… Todos los días intento tapar el sol con un dedo…pero en cuanto aparto la mano, siempre me vuelve a dar de lleno en toda la cara.

Tornera Fresadora

Vida y milagros de un joven del PP

Publicado: 7 febrero, 2013 de Tristramshander en Coyuntura
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¿Han visto “El baile de los vampiros” de Polanski? Quien no la haya visto que se salte la frase que viene a continuación porque contiene spoiler. En la película el doctor Abronsius y su ayudante Alfred viajan a Transilvania para acabar con los vampiros pero sus prácticas chapuceras acaban finalmente por extender el vampirismo por todo el mundo. Pues bien, Ángel Carromero feroz retoño de Aznar y Aguirre fue a Cuba con su ayudante, el amanerado conservador sueco Aron Modig, para acabar con el comunismo, pero sus prácticas chapuceras acabaron finalmente por extender más simpatías comunistas por todo el mundo. Y es que las torpezas al volante del trepador Carromero se cobraron la vida de Oswaldo Payá y Harold Cepero acabando con las bazas más sólidas y moderadas de la oposición interna cubana.

El exnúmero dos de Nuevas Generaciones en Madrid y liberado del PP no fue a Cuba sin conocimiento del partido sino que ésta experiencia forma parte del rito de iniciación del joven neocon madrileño, es decir del paso de la pubertad a la adultez del politiqueo con afán de protagonismo mediático. En este sentido la isla de Cuba es para el pepero genovés como la isla de Moto Nui para los pascuenses. Pero al menesteroso Carromero se le quedó grande el encargo y es que pasar de contar las bondades del neoliberalismo al mocerío del polito y el jersey anudado en Pachá a jugar al espionaje en un país muy controlado políticamente hay un paso demasiado grande. Mucho se arrepentirá el pimpollo desde Soto del Real recordando su penúltimo twitter de los tiempos de alegre camaradería popular: “esto es vida; escuela de FAES y piscina en Cercedilla; qué buen viernes” (la cita es verídica aunque pueda parecer una parodia). Desde luego el PP de Madrid tiene mucha culpa mandando frívolamente niñatos a un país bloqueado desde hace varios años con serios problemas económicos que no está para demasiadas bromas de salón. Pero esto no es nuevo, arranca cuando enviaron al insaciable rapaz líder neocon de laboratorio Pablo Casado a Cuba desde Georgetown (donde se empapó de la fantasiosa utopía austroliberal para ser hoy diputado y todólogo verborreico de Intereconomia) a la misma Cuba; sin embargo, el tartufo sobrevivió al infierno caribeño y nos dejó sus vivencias de Bond infiltrado en unos artículos en la prensa pseudoliberal que, pese a ser injustamente desconocidos, son un monumento a la literatura de humor, al género del entremés, a la mojiganga y la ópera bufa (http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/582/1166914806.html). Los aspirantes a la heroicidad hacen la ola en Génova 13.