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Nuestro agudo analista G. Oats de Horning nos indica que la Congregación para la Causa de los Santos presidida por el purpurado A. Amato ha aprobado un segundo milagro del beato K. J. Wojtyła a fin de acelerar su bienaventurada canonización. Este segundo milagro se suma a la curación del Parkinson “científicamente inexplicable llevada a cabo por Dios como resultado de la intercesión del Sumo Pontífice Juan Pablo II” que padecía la piadosa monja francesa M. S. Pierre; el milagro según los vaticanistas, consiste en:

  • Opción A: Curación espontánea el mismo día de la beatificación de Wojtyła de una mujer italiana con cáncer terminal sin detallar.
  • Opción B: Curación espontánea de una mujer costarricense con aneurisma sacular por tensión hemodinámica crónica con tumor intracraneal severo y anomalía en el polígono de Willis.

Personalmente, y sin mucho entusiasmo, nos decantamos por la Opción B como milagro de más calidad aunque curaciones “espontáneas” o “milagrosas” se producen a diario en los Hospitales de todo el mundo. Pero con los (supuestos) avances de la medicina la intercesión de los santos se ha vuelto más compleja, ya no se trata de resucitar a los muertos directamente, de curar discapacidades sensoriales (recuperar la vista, el habla, etc.) o de recobrar un miembro amputado (regenerar una pierna, un brazo, etc.) como hacían los antiguos maestros cristianos.

Por ejemplo, vemos como nuestro augusto santo varón opusiano, paladín del cilicio y las finanzas, José María Julián Mariano Escrivá Albás (Josemaría de nombre artístico) fue curador espontáneo (o, más bien, sobrevenido) de fracturas de platillos tibiales externos de las rodillas derechas o de procesos de radiodermitis crónicas de graves a agudas en fases linfadenopatiosas avanzadas o irreversibles con pronósticos clínicos reservados. ¡Qué lejos quedan los milagros con fundamento! Como aquel, el acaecido el 27 de abril de 1640 en Calanda (Teruel) que tanto inspirase al paisano ateólogo Buñuel.

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Foto. El Espíritu Santo realiza un ataque aéreo al Papa Wojtyła.

Porque el Milagro de Calanda sí es un auténtico milagro y no los de Juan Pablo II, a ver que va a pensar el mismísimo Espíritu Santo de las mediaciones divinas de poco pelo… ¡¡que son las curaciones inexplicables del posible cáncer o del aneurisma cerebral realizadas por Wojtyła comparados con la auténticamente milagrosa intercesión de la Virgen del Pilar sobre el muñón de Miguel Juan Pellicer haciendo que le brotase una nueva pierna de la nada!!  Y esto, sin acritud, lo digo y repito alto y claro, aquí y ahora, y fuera en la calle si es preciso.

P.D.  Una avalancha de llamadas a la redacción reivindican que la Virgen de Lourdes es, en términos curativos, no ya más milagrosa que el Papa sino más que la propia Virgen del Pilar. A continuación terciaremos en esta apasionante polémica en la segunda parte de la serie. No se la pierdan.

Lo prometido es deuda.

Esta mañana he perdido el bolígrafo que me regalaron en Fitur y ha renunciado el Papa. Lo del boli ya lo he superado pero lo otro lo he seguido en el televisor y no me quedaba un ojo seco, todas las cadenas ya tenían preparado el publirreportaje entero, incluido aquello de “cuando era joven fue obligado a enrolarse en las juventudes hitlerianas”, sólo han cortado el final, donde se decía “ha fallecido hoy” se dice “ha dimitido hoy”. Y es que ya dimite hasta el Papa, ahora sólo falta que lo hagan los políticos y banqueros corruptos españoles.

Benedicto XVI ha dicho que ya no tiene “fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino” por lo que pasa a hablar sólo como humano y a tener de nuevo sólo su nombre de esclavo: Joseph Ratzinger. Y es una pena, ya que este Papa, que nos mando el limbo al limbo y que nos propuso evitar la dictadura del relativismo con la libertad del dogmatismo, ha sucumbido ante la herencia envenenada del nefasto ministerio paulino de Juan Pablo II. Puede que sean posibles cambios en la desgermanización de Europa, Merkel toma nota. Ya no se trata de que Benedicto XVI removiera la silla a la mula y el buey del portal de Belén, sino que le han movido la mismísima silla gestatoria y perforada al propio sucesor del Príncipe de los Apóstoles. Pero esto puede demostrar inteligencia, capacidad de autoprotección e instinto de supervivencia por parte del bávaro. No sé qué pensarán de todo esto los chinos, o el mismo Espíritu Santo. Y es que son malos tiempos en la curia vaticana, sobre todo en las Arquidiócesis Católicas Romanas anglosajonas castigadas por las cuantiosas indemnizaciones de la poco piadosa afición a tocar titolillas de algunos de sus siervos (por no hablar del siniestro ultraderechista legionario pederasta Marcial Maciel).

Al final va a tener inquietante razón el arzobispo de Palermo Paolo Romeo cuando dijo aquello de “el Papa morirá en doce meses”. Demasiados escándalos mundanos en pocos meses para un teólogo: pederastia, finanzas y malas inversiones de su banca, diversos asuntos de corrupción dentro del Vaticano, la reaparición del oscuro caso de la desaparición de la adolescente Emmanuela Orlandi, las filtraciones de los documentos confidenciales sobre asuntos polémicos de la Santa Sede, el juicio al mayordomo trajeado del Vatileaks, el aparcamiento en doble fila, etc. Las distintas facciones de la gerontocracia clerical vaticana toman posiciones en la guerra abierta sucesoria (aunque a puerta cerrada), el cardenal Angelo Sodano intentará postular a uno de sus protegidos papables para ganar el “anulus piscatorius” y, de este modo, que no lo haga Tarcisio Bertone, viejo amigo del alemán pero reconvertido hoy en adversario, con uno de los suyos (que sería, además, probablemente el candidato del tradicional poder duro italiano) y, por último, el grupo anglosajón, más interesado en colocar un Papa más titulado por la Escuela de Negocios de Harvard que por el seminario Teológico de Princeton. De fondo el control del Banco Vaticano y las finanzas vaticanas, asunto no muy divino, tal vez demasiado humano.

Pero que no se preocupe demasiado Benedicto XVI ya que, por ejemplo, desde San Ponciano hay renuncias al trono papal ya que éste no permaneció en la silla de Pedro hasta el final ya probablemente que fue obligado a abdicar en el año 235 y fue desterrado a Cerdeña. Posteriormente “el Rimbaud de los papas”, Benedicto IX, el de los Teofilactos, fue elegido Papa tres veces, la primera en 1032 con sólo 14 años (otros dicen que a los 11 años) aupado por su padre, el conde de Túsculo y mandamás en Roma. Y qué decir de que coincidan dos o más Papas vivos; Gregorio XII, el que se cuenta que lo primero que hizo tras ser elegido como vicario de Cristo fue empeñar la tiara papal para pagar sus deudas de juego, fue elegido papa en 1406 pero abdicó anciano durante el Concilio de Constanza, donde las “doce mil rameras”, en tiempos del triste cisma de Occidente cuando la cristiandad contaba, al menos, con una trinidad de obediencias papales: la romana, la aviñonense y la pisana cada una acusando a la otra con los improperios del repertorio clásico habitual: herejes, anticristos, sacrílegos, profanadores, blasfemos, impíos, homicidas, fratricidas, corruptos, corrompidos, simoniacos, sodomitas, incestuosos, concubinos, amancebados, adúlteros, alcahuetes del demonio, etc. Que edificante.