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En la era de la nueva racionalidad ya no hay respuestas racionales, muchas personas tienen la sensación de vivir por debajo de sus posibilidades… La interesada confusión de la propaganda ha alcanzado límites de broma en España, hemos asistido a una verdadera ciclogénesis delirante de declaraciones: la desigualdad social no aumenta (Rajoy), la pobreza no crece (Mato), el poder adquisitivo de las pensiones no desciende (Báñez), los salarios no disminuyen (Montoro), los informes sobre la pobreza no se corresponden con la realidad o la crisis se ha acabado (VV.AA. del Ibex 35, etc). En un principio podríamos pensar que nos toman por estúpidos, pero una aproximación más detenida señalaría que las teorías económicas hegemónicas parecen justificar cualquier cosa. Antaño dichas teorías se ocupaban de las correcciones de los llamados “fallos del mercado” (participación del sector público), hoy se centran en las “bondades del mercado” (fundamentalmente de capitales), esto es, la financiarización de la economía, las desregulaciones y las privatizaciones. Pero el problema de las teorías económicas no reside tanto en el análisis que se haga de ellas (aproximado o equivocado) sino en sus posibles aplicaciones prácticas sin haberlas sometido a  suficiente discusión crítica.

Las teorías económicas neoliberales presentan unas características propias, entre las que destacarían:

— Son establecidas como un dogma de fe ajenas a toda evidencia empírica a pesar de sus desastrosas consecuencias para el conjunto de la sociedad. Un ejemplo serían las propuestas de los seguidores de F. Hayek (1899-1992), auténticos geómetras euclidianos en un mundo no euclidiano, y la ultraliberal “escuela económica austriaca”, un mero relato ideológico ajeno al método científico que ha acabado por sustituir la “episteme” (el conocimiento económico) por la simple “doxa” (la opinión económica). Así, influyentes economistas se han apropiado de la administración del alma del ser humano, minimizando la experiencia vital, comunal, estética, espiritual, idealista, afectiva, pasional o sexual ante la verdadera y grandiosa “experiencia económica”.

FraudeIntelectual1Lpedeuda— Son promovidas por las élites extractivas del núcleo duro y hermético de las grandes entidades financieras y corporaciones multinacionales para favorecer sus propios intereses, amplificándolas a través los think-tanks, medios académicos y de comunicación afines donde son justificadas por una legión de “expertos” que, previo pago, les dicen a los plutócratas lo que éstos quieren escuchar para acabar siendo aplicadas por unos políticos dóciles y vendepatrias. Galbraith J. (1952) dice que las figuras dominantes en la economía “predicen el desastre cuando no se avecina ninguno, rechazan la posibilidad de acontecimientos posteriores, se oponen a reformas básicas y convenientes ofreciendo en su lugar placebo, fingen sorpresa cuando sucede algo adverso, y cuando finalmente se dan cuenta de que su posición es insostenible, cambian de tema en lugar de cuestionar sus ideas“. El psiquiatra suizo Paul Bleuler (1857-1939) decía que el pensamiento autista es la propia fantasía que no se modifica ni aunque la confrontación con la realidad la desmienta continuamente.

— Están hechizadas por el poder de la inducción y la (falsa) neutralidad metodológica. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: tres botánicos encuentran una nueva planta y tratan de saber si es o no comestible; los dos primeros la prueban y no notan nada, por tanto concluyen: la nueva planta es comestible. Pero este razonamiento tiene un problema: si el tercero prueba la planta y se envenena habría que revisar la conclusión. El razonamiento inductivo es posible pero no se pueden atribuir alegremente probabilidades a hipótesis construidas por inducción. Muchos “expertos” consideran que lo que ha funcionado en Letonia funcionará de manera idéntica en cualquier parte del mundo.

— Están hechizadas por el poder de los números macroeconómicos con los que contaminan todas las ciencias sociales. Este sería un tipo de razonamiento neoliberal: Juan acude a una fiesta donde hay un grupo de personas. Una dice: “65”, y todos ríen. A continuación otra dice: “47”, y todos se parten la caja. Juan pregunta qué está pasando y un participante se lo explica: “lo que pasa es que conocemos muchos chistes y los hemos contado tantas veces que los hemos numerado y para ahorrar tiempo ahora sólo decimos su número”. Juan piensa que también él lo podría participar y exclama: “¡83!” Pero nadie ríe. Juan decepcionado protesta: “¿qué pasa, acaso no es un chiste?”. “Sí, sí lo es y además es uno de los buenos, lo que pasa es que usted no lo ha contado bien”. Y es que detrás de los números hay personas y no sólo vale que sólo sean contadas. Es dudoso establecer lazos directos entre los números y la propia identidad ciudadana; como dice Susan George (1934): “el fundamento económico de la austeridad es una patraña económica y matemática, todo esto está basado en la ideología”.

Aunque hay muchos fraudes económicos o pseudoeconómicos; repasemos a continuación algunos de los más bochornosos:

En 2015, varios medios publicaron parte de la “Lista Falciani“ con nombres de 130.000 evasores fiscales en la filial en el paraíso fiscal suizo del banco británico HSBC. Suiza vive básicamente de la evasión fiscal y lidera el llamado “Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial” por la “innovación y sofisticación de sus negocios”. En España se ha identificado a 659 personas físicas con cuentas más que sospechosas, aunque el gobierno está estudiando todavía si emprende acciones legales contra dicho banco como ya han hecho otros países. Estos adalides de la cultura del esfuerzo y la evasión fiscal tuvieron muchas más facilidades para regularizar su situación fiscal que el común de los contribuyentes mediante la presentación de declaraciones complementarias de IRPF o por el Impuesto de Patrimonio (2010, gobierno del PSOE) o acogiéndose directamente a la amnistía fiscal (2012, gobierno del PP). Sin embargo, el 72% del fraude fiscal en España pertenece a grandes empresas y fortunas (estimándose en unos 42.000 millones de euros), mientras que autónomos, profesionales liberales y trabajadores con nómina tan sólo representan el 8% del total del fraude fiscal pese a que se les dedica el 80 % de los recursos de Hacienda. El informe de Oxfam (nº 35, mayo de 2014) señala que “mientras las personas físicas aportaron el 92% de la recaudación total del Estado en 2011 (…) las grandes empresas aportaron un 2% de la recaudación total; es decir, las familias aportaron 46 veces más que las grandes empresas”.

FraudeIntelectual2LpedeudaEn 2013, se destaparon los errores de dos economistas de Harvard, Carmen Reinhart (1955) y Kenneth Rogoff (1953), que en su trabajo “Growth in a time of debt” (Crecimiento en una época de endeudamiento), establecieron un umbral crítico para la deuda pública (del 90% sobre el PIB en adelante) tras el cual se produce el estancamiento económico. Para Reinhart y Rogoff el endeudamiento ralentizaría la economía en cualquier coyuntura, por lo que las políticas de austeridad estimularían el crecimiento económico. Sin embargo, esta fallida teoría, desmentida por los datos, fue tomada como dogma de fe por gran parte de las élites económicas, políticas y mediáticas a pesar de que, tras revisar la hoja de cálculo original, se detectaron numerosos fallos (fue destapado por un estudiante de doctorado de la universidad de Massachusetts, Thomas Herndon y sus profesores Robert Pollin y Michael Ash). Uno de los dogmas más extendidos es que los males económicos provienen de pecados desafortunados (gasto excesivo); se trata de un moralismo economicista: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo tenemos que pagar”.

En 2012, el economista y propagandista de la desigualdad social, Arthur Laffer (1940), dejó algunas perlas en el curso de Economía del neoliberal del Campus FAES: “si una economía es buena funciona igual en un mundo de dos personas que en uno de trescientos mil (…) Tenemos una recesión no a pesar del gasto público, sino por el gasto público (…) No hay nada malo en ser rico, pero hay algo intrínsecamente erróneo en ser pobre (…) Cuando dejas de pagar el paro a un desempleado es porque estás dejando de quitarle lo suyo al que trabaja; cuando das, quitas. (…) La austeridad es aumentar la libertad”. En 1980, este economista propuso la llamada “curva de Laffer”, mito y lugar común del neoliberalismo, que relaciona determinista y unívocamente ingresos fiscales y tipos impositivos, con la idea según la cual disminuyendo los impuestos después de un determinado umbral o punto de inflexión el Estado puede aumentar la recaudación. Sin embargo, dicho umbral concreto no ha podido determinarse aún en ningún país, lo que no impidió que fuese aceptada como dogma económico, fundamentalmente por las políticas económicas de oferta de los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que la utilizó como coartada “científica” para bajar impuestos a los ricos junto con otra idea mágica denominada “trickle down” (“goteo hacia abajo”), que presupone que las reducciones de impuestos a los ricos acaban llegando a los más desfavorecidos. Sin embargo, está política fue desenmascarada por el economista y diplomático J. K. Galbraith (1908–2006) y ya en el año 2003, la crítica llegó del director del Congressional Budget Office, economista y consejero republicano Douglas J. Holtz-Eakin (1958), que no pudo encontrar evidencias empíricas de las supuestas bondades sociales del “trickle down”. Estas políticas han supuesto muchos desajustes sociales derivados de la desigualdad de rentas pero aún se consideran molonas.

En 2012, Reid Hoffman (1967), cofundador de LinkedIn e “inversor de riesgo”, coescribió un libro con un chanante título: “El mejor negocio eres tú”. En él afirma que “uno no es sino lo que hace, y solamente hace aquello para lo que existe un mercado, y solo hay un mercado para aquello por lo que se paga a uno” y “las personas deben pensar que ellas mismas son los únicos directores ejecutivos de su propia trayectoria profesional”. Es decir, es el mercado lo que mide lo que somos, más allá no hay vida. El libro se inspiró en el artículo titulado “La marca llamada Usted (Yo, S.A.)” y “50 claves para hacer de usted una marca“ de Tom Peters (1948), y en Marc Andreessen (1971), otro gurú de Internet, “inversor de riesgo” y cofundador de Netscape, que nos iluminó: “a los mercados que no existen no les importa lo inteligente que eres, por tanto da exactamente lo mismo con cuanta dedicación has trabajado o con que pasión atiendes a tus intereses: si nadie te paga por tus servicios en el mercado laboral lo tendrás crudo. No tienes derecho a nada”.

En 2012, pese a los evidentes fallos del mercado, la cancillera alemana y europea Angela Merkel defendió la llamada “Marktkonforme Demokratie”, esto es la “democracia acorde con el mercado”, porque se supone que los mercados son más sabios (y mandan más) y las mercancías son artilugios de producir verdades. Ese año, el porcentaje del PIB correspondiente a los banqueros, corredores de Bolsa y demás financieros duplicó el del año 1980 y el valor mundial de los mercados de derivados negociados ya era 20 veces más que el PIB mundial. Pero, ¿quién es el mercado? ¿Quizá especuladores como John Paulson (Paulson & Co.), Warren Buffett (Berkshire Hathaway),‎ George Soros (Soros Fund Management), Kenneth Grifin (Citaldel Investment Group), Philip Falcone (Harbringer Capital), James Simons (Renaissance Technologies), Bill Gross (PIMCO), etc?

En 2011, Stephanie Bon, empleada de Colchester de 37 años del Lloyd”s Banking Group, fue despedida por preguntarse en su Facebook si era justo que ella cobrase siete libras la hora, mientras que el nuevo CEO, António Mota de Sousa Horta Osório, cobraba 4.000 libras la hora en salario, bonos, pensiones y otros beneficios, es decir 571 veces más,  según informó el Daily Mail.

En 2010, se puso de moda la llamada “Expansionary austerity” (“austeridad expansiva”) en la que se defendía que la bajada del gasto público no contrae el crecimiento económico en una economía que funciona por debajo del potencial de sus factores productivos (según proposición de tipo keynesiano) sino que ésta, por el contrario, puede ser expansiva ya que la austeridad crea “confianza” en los mercados financieros y en el sector privado. La idea fue difundida por los trabajos de Alberto Alesina (1957) y Silvia Ardagna (1969) en “Large Changes in Fiscal Policy: Taxes Versus Spending”, aunque finalmente tuvo que ser corregida (y posteriormente cuestionada) incluso en los estudios del propio Fondo Monetario Internacional (FMI), que primeramente lo había bendecido. Sin embargo, ni este desmentido académico ni los desastrosos efectos de las políticas de austeridad en Grecia, Portugal, Irlanda, España o Italia (recesión, paro, pobreza, emigración, etc.) no cohibieron a Olli Rehn, el máximo funcionario económico de la Comisión Europea, ni a los pseudoburócratas del BCE (Banco Central Europeo) con el ex-Goldman Sachs Mario Draghi a la cabeza, ni a gran parte de los políticos europeos que siguen creyendo en la falacia de la “austeridad expansiva”.

FraudeIntelectual3LpedeudaEn 2010 (6 de mayo) se produjo el llamado “Flash Crash”, durante el cual, en cinco minutos, el índice Dow Jones de Nueva York perdió cerca de mil puntos, recuperándose rápidamente en los siguientes veinte minutos. Aunque se desconoce la semilla del mal, el desplome lo provocaron los endiablados algoritmos de los ordenadores, programados por los quants y los corredores de Bolsa de alta frecuencia, que son los que negocian por nosotros. Ya en 1996, la American Physical Society, segunda mayor organización de físicos del mundo, detrás de la Deutsche Physikalische Gesellschaft, recomendó vivamente a sus asociados acudir a trabajar al gran casino de Wall Street. En EE.UU. el periodo medio de tenencia de acciones bursátiles ha pasado de cuatro años por término medio en la década de los años cincuenta a apenas 22 segundos actualmente. Por ello, no es raro ver que los agentes financieros instalen sus ordenadores en Nueva York para ganar unos valiosos milisegundos, ya que la velocidad de trasmisión de los datos desde Londres por fibra óptica es de unos 740 nanosegundos, una pérdida de tiempo demasiado grande para la hipermoderna especulación financiera.

En 2008, probablemente basándose en las pseudoprofecías del antiguo presidente de Citibank, Walter Wriston (1919-2005), que aseguraba que el Estado capitularía finalmente ante el sabio conocimiento de los mercados y la racionalidad omnipotente del homo œconomicus, Philippe Bobbitt (1948) defendió en el libro “Terror and Consent: the Wars for the Twenty-first Century” la implantación de los llamados “Estados de mercado de la información”, una variante del Estado mínimo al que se llega (no podía ser de otro modo) de manera natural y evolutiva. Su idea cayó de pié y Bobbitt se animó: “el Estado de mercado de la información no tiene clases sociales, no le interesan la raza, el origen, el sexo, también le son indiferentes valores como el respeto el sacrificio personal, la lealtad y la familia”. De nuevo, las trampas de la distopía neoliberal se camuflan como leyes naturales.

En 2008, el dogma de la autorregulación de los mercados financieros puso en un aprieto al organismo regulador del sistema financiero de EE.UU Securities and Exchange Commission (SEC), que acabó por destapar el mayor fraude financiero cometido por una sola persona: Bernie Madoff (1938). Madoff, ex-vigilante playero reconvertido en glorificado “experto financiero” en los ochenta y admirado pilar de la comunidad del East Hampton, estafó 50.000 millones de dólares a inversores institucionales y, sobre todo, grandes fortunas (entre ellos muchos clientes del BBVA y el Santander) proponiéndoles retornos del 12% a través de un poco sofisticado pero gigantesco esquema piramidal (Ponzi), por lo que fue finalmente condenado a 150 años de prisión, convirtiéndose en el único financiero que ha pagado sus desmanes con la cárcel debido que tuvo el detalle de especializarse en estafar a los ricos y no a los pobres. (Aunque visto de otro modo, al desplumar a los millonarios contribuyese a mitigar la escandalosa desigualdad de rentas de la que nos advierten, entre otros, Thomas Piketty en “El capital en el siglo XXI”.) Madoff fue investigado por la SEC cuando ya estafaba, al menos ocho veces entre 1992 y 1996, lo que no importó para ser agraciado con la presidencia de la bolsa de valores Nasdaq (lo que supone una gran visión para dicha institución financiera).

En 2007, el profesor de Finanzas de la Universidad de Chicago Eugene Fama (1937), dijo: “los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas; se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con mucho cuidado y comparan precios; me irrita que se hable de la palabra burbuja“. Fama había propuesto en 1970 la llamada algo así como “hipótesis de eficiencia de los mercados”, asumiendo que los mercados financieros siempre se autorregulan ya que un mercado de capitales en que los activos contienen la información disponible es necesariamente un mercado eficiente y, por ello, todas las burbujas que se producen tiene un origen político y no financiero. Pese a que hoy sabemos que los mercados financieros no se autorregulan y hemos asistido al último gran estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera (sólo en el año 2009 quebraron 52 bancos estadounidenses), el dogma de “la eficiencia de los mercados financieros” sigue teniendo grandes e influyentes seguidores entre nuestros gobernantes. El propio Fama recibió el premio Nobel de Economía en el año 2013, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cómo explicar los fallos y estragos de los mercados financieros y justificar su eficiencia y bondad infinita?

En 2007, el director ejecutivo de Lehman Brothers (multinacional financiera fundada en 1850) Richard S. Fuld (apodado Dick) y su mano derecha, Joseph M. Gregory (apodado Darth Vader), fueron advertidos de la mala praxis bancaria por dos de sus subordinados, el director global de bonos de alto rendimiento y préstamos apalancados (Alex Kirk) y el director global de ingreso fijo (Mike Gelband), que les avisaron de esta manera: “nuestro mercado de viviendas está corroído” y “tenemos que replantear nuestro modelo de negocio”. La respuesta no se hizo esperar: ese mismo año ambos fueron fulminantemente despedidos. En septiembre de 2008, Lehman Brothers anunció la quiebra; el resultado fue de 13.800 millones de dólares en pérdidas y 7.890 empleados despedidos. Sin embargo, Fuld obtuvo 40 millones de finiquito, cobró su último año 53 millones de salario y autorizó pagos de 20 millones de dólares a Gregory cuatro días antes de que Lehman se declarara en bancarrota. El presidente de Lehman Brothers para España y Portugal, Luis De Guindos dijo que “la crisis no es un fallo de mercado, sino de Estado” (2008); después fue nombrado ministro de Economía de España para solicitar a la feroz Troika que activara un rescate financiero de España “ante la irracionalidad de los mercados” (2012).

En 2007, las cinco mayores firmas financieras de Wall Street (Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns, JP Morgan y Citigroup) pagaron más de 3.000 millones de dólares a sus máximos ejecutivos (en los últimos cinco años) mientras contribuían a una de las mayores crisis financieras de la historia. Por ejemplo, Stanley O’Neall, el ideólogo de las hipotecas subprime, se llevó a casa 161 millones de dólares cuando dejó Merrill Lynch (52.200 millones en pérdidas y 5.200 despidos); James Cayne, se llevó 38 millones de dólares y vendió sus acciones por 60 millones más cuando Bear Stearns (9.159 despidos), el mayor banco de inversión de EEUU, pasó de valer 21.000 millones de dólares a solo 200 millones; James Simons de JPMorgan (14.300 millones en pérdidas y 4.100 despidos) cobró en 28 millones de dólares entre salarios e indemnizaciones y Charles Prince obtuvo 40 millones al dejar Citigroup (11.000 millones de dólares en pérdidas, 17.000 despidos) y cobró en su último año 65 millones más de salario.

En 2006, Frederic Mishkin (1951), economista ligado al BM (Banco Mundial) y al FMI (Fondo Monetario Internacional), cofirmó un caro informe (124.000 $) titulado “Financial Stability in Iceland” (Estabilidad financiera en Islandia) resaltando las bondades del sistema financiero islandés, muy desregulado y sobredimensionado desde 2001, y recomendando su implantación en otros países. En el mismo se decía: “la fragilidad financiera no es alta y las probabilidades de una crisis financiera son muy bajas”. Apenas un año después del colapso financiero de Islandia Mishkin modificó chapuceramente en su CV el título del informe por “Financial Instability in Iceland” (Inestabilidad financiera en Islandia) tal y como muestra el documental “Inside Job” de Charles Ferguson). Sin embargo, ni esto ni la falta de previsión de la crisis han supuesto una catarsis para ejercer la necesaria autocrítica por parte de muchos académicos, paniaguados y “expertos en finanzas” que, visto lo visto, vendieron su alma al diablo.

FraudeIntelectual4LpedeudaEn 2006, Jeffrey K. Skilling (1953) fue condenado a 24 años y cuatro meses por el caso Enron. Como presidente de Enron Skilling implementó en su compañía un sistema de “gestión de recursos humanos” y promoción profesional llamado “rank and yank”, un modelo de competencia despiadada entre sus empleados con la permanente amenaza de despidos. Este esquema profundamente darwinista social corrompió a la empresa desde dentro. Lo más inquietante es que, según la revista Time, en el momento del colapso de Enron, una de cada cinco empresas estadounidenses estaban siguiendo el mismo disparate.

En 2003, el Premio Nobel de Economía de 1995, Robert Lucas (1937) dijo en la sede la de la American Economic Association (de la que era presidente) que “a efectos prácticos la desregulación de los mercados financieros es la solución a la depresión (…) El problema central de la prevención de la depresión ya está resuelto”. Ese mismo año nos dejó otra perla sobre las consecuencias del proceso de acumulación de capital: “el estudio de los temas de distribución es una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico, en realidad, es venenosa para tal conocimiento”. Las aportaciones de Robert Lucas sobre las expectativas racionales y su visión economía de corte neoliberal adolece, como todas las ciencias sociales, de un exceso de inductivismo, al dar por buenas recetas económicas generales a partir de escasas observaciones particulares.

En 2003, una veterana y cualificada representante del grupúsculo del Tea Party de Texas (EE.UU.) llamada Debbie Riddle (1949) manifestó lo siguiente en “El Paso Times”: “¿de dónde vino la idea de que todo el mundo merece una educación gratuita, una atención médica gratuita y cualquier otra cosa gratuita? Viene de Moscú, de Rusia. Viene directamente de la boca del infierno. Y esta idea se disfraza hábilmente como propia de gente de buen corazón. Pero nada de buen corazón. Es la idea que rasga el corazón de este país“. Hans-Hermann Hoppe (1949) hiló más fino: “la democracia no tiene nada que ver con la libertad, es una variante suave del comunismo, y rara vez en la historia de las ideas ha sido tomada por otra cosa”. Se ve que no todos los neoliberales lo son por inspiración de la visión rebelde adolescente del mundo viejuno de “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand pero casi.

En 2002 (c.) cuentan, entre otros Frank Schirrmacher (1959-2014), que justo después de los atentados del 11S, en un informe promovido por unos plutócratas alucinados de Wall Street se valoró hacer un mercado de futuros sobre posibles atentados terroristas, opción que finalmente fue sensatamente rechazada por descabellada, al considerar que los especuladores ganarían dinero con la realización de atentados tal y como ya lo hacen con las hambrunas y crisis alimentarias (aunque esto último no importe demasiado).

En 2001, el analista de JP Morgan David Li (1960) se inventó una fórmula matemática (de tipo alquímico) que cuantificaba los riesgos de las “obligaciones de deuda colaterales” (es decir, hipotecas basura) por lo que la banca utilizó la fórmula de coartada “matemática” multiplicando esas toxicidades financieras que se vieron favorecidas por las triples A con la que las premiaron las agencias de (des)calificación. Hoy la fórmula milagrosa está más desprestigiada que los pagarés de Nueva Rumasa (sus modelos probabilísticos se mueven con probabilidades de 1 vez cada 20.000 años), lo que no ha sido un problema para seguir aceptando irresponsablemente la falsa asepsia metodológica de la cháchara económico-financiera neoliberal y las justificaciones matemáticas de las  toxicidades que circulan a diario por los mercados de futuros y derivados financieros.

En 2001, el treintañero Henry Blodget (no confundir con Belfort, “el lobo de Wall Street” de  Scorsese) era el analista de mercados (de la camada de la todavía impoluta Merrill Lynch) más famoso en el venenoso mundillo de la banca de inversión de Wall Street debido a sus predicciones visionarias sobre las cotizaciones de las empresas tecnológicas. Ese año ganó doce millones de dólares netos anuales; sin embargo, el advenedizo Blodget recomendaba comprar a sus clientes acciones de empresas ruinosas que costaron pérdidas cienmilmillonarias después del estallido de la “burbuja puntocom”. Blodget fue acusado en el año 2003 por el supervisor bursátil estadounidense (SEC) por malas prácticas y pagó una multa de cuatro millones de dólares retirándose del psicopático casino financiero.

En 2000, cerró por ruina la “empresa” (en realidad un fondo de inversión libre de carácter especulativo) Long-Term Capital Management dirigida por los economistas Myron Scholes (1941) y Robert Merton (1944) que aplicaban su “nuevo método” para determinar el valor de los derivados financieros con los que, además, fueron reconocidos con el premio Nobel de Economía en 1997 (supongo que por introducir el cálculo estocástico en las finanzas, lo que puede ser un fallo parecido a conceder el premio Príncipe de Asturias del Deporte a un dopado Lance Armstrong). El resultado fue que la empresa perdió 5.000 millones de dólares en sólo cien días (muchos especulando contra la moneda y la economía de Rusia), lo que no fue un problema para seguir venerando la opinión de los “expertos financieros” y para que variantes de este modelo se incluyeran en las calculadoras de los analistas financieros, que los consideraban poco riesgosos al presuponer que las crisis financieras ya eran historia.

FraudeIntelectual5LpedeudaEn 1999, en las postrimerías del gobierno de Clinton, en EE.UU. se anuló la llamada Ley Glass-Steagall vigente desde 1933 para proteger la banca de depósito comercial (ahorros) de la banca de inversión (especulación). Esta descabellada idea ideológica prestó su coartada fundamentalmente en los trabajos del economista Eugene Fama que propuso la hipótesis de eficiencia de los mercados y la autorregulación de los mismos. Poco importó que esta revocación facilitase el descontrol y caos financiero, o comprender que los mercados financieros no se autorregulan, o que la crisis financiera quedese mejor explicada por las contribuciones teóricas alternativas (por ejemplo, las de Hyman Minsky) o promulgar la tímida Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y de protección del consumidor. (Esta Ley, de 2010, pretendía poner algo de orden en el desaguisado financiero pero apenas se pudo desarrollar completamente debido a que las asociaciones de consumidores contaban con 20 lobbistas frente a los 400 lobbistas y los mil millones de dólares del sector financiero para influenciar a los congresistas y entorpecer el desarrollo de la Ley.)

En 1997, el economista austroliberal Thomas Siems (1957) escribió un influyente panfleto titulado “10 Myths about financial derivatives” (10 mitos sobre los derivados financieros) donde se afirmaba que el creciente y enorme tamaño del mercado de derivados financieros no suponían una práctica bancaria insegura sino que, por el contrario, era muy sólida y prometedora. El origen de la crisis financiera (y las que vengan) han desmentido esto, pero no supone ningún problema para seguir aceptando el dogma de las bondades de la gran financiarización. Ya no se trata de hacer que los mercados financieros sean útiles y eficaces para el conjunto de la sociedad sino de pura auri sacra fames.

En 1994, Charles Murray (1943) escribió “The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life” junto a Richard J. Herrnstein en el que defendía que la situación de pobreza, desigualdad y exclusión social de la “infraclase” (las personas pobres) en EE.UU no dependía de su nivel socioeconómico o educativo sino de su propia respuesta a la condición de pobres. Debido al fuerte aumento de la desigualdad derivada de la política económica del Reaganomics se trataba de justificar las razones de la pobreza en las equivocaciones de los propios pobres como su falta de inteligencia, el embarazo adolescente y fuera del matrimonio, los actos criminales o la falta de voluntad para aceptar los trabajos disponibles para ellos. Las visiones de la pobreza basadas exclusivamente en el comportamiento y responsabilidad individual han gozado de gran predicamento entre las élites económicas y académicas de EE.UU. aunque hoy ya estén desprestigiadas como elemento explicativo único del aumento de la desigualdad que viene sucediendo desde los años ochenta en el mundillo anglosajón.

En 1992, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama (1952), reinterpretando a su modo al filósofo ruso Alexander Kojève, publicó “El fin de la Historia y el último hombre” donde defiende que el triunfo del bondadoso capitalismo de libre mercado posreal ha puesto fin a las utopías de emancipación y al ser humano como sujeto histórico y conformador de la realidad a cambio de proporcionarnos un paraíso terrenal de libre mercado. “¡La sociedad no existe!” clamaban Margaret Thatcher y sus adláteres. Cada época se juzga por su filosofía dominante, el neoliberalismo se retrataba: posmodernidad y darwinismo social.

En 1991, George Kenneth Binmore (1940), experto en teoría de juegos no colaborativos, considerada la nueva escolástica, escribió “Designing Economic Agents that Behave Like Human Agents”, a fin de crear agentes económicos artificiales indistinguibles de los propios seres humanos. El Homo (homunculus) œconomicus, construido como un auténtico sociópata egomaníaco pasó de ser una simulación de laboratorio a la misma realidad, ya que nos convencieron de que somos seres codificados y sintéticos que si actuamos de acuerdo con las fórmulas matemáticas de las leyes aceptadas por los economistas prosistema y perseguimos únicamente nuestro propio interés, llegaremos mágicamente al mejor de los mundos posibles. El hombre moral abandona la sala cuando irrumpe el hombre económico.

En 1990, el artículo “CEO Incentives: It’s not how much you pay, but how” de Michael Jensen (1939) y Kevin Murphy (1958) sugería que, debido a que los mercados financieros siempre reflejan adecuadamente los precios (aunque esto sea una premisa falsa), las retribuciones de los ejecutivos deberían relacionarse, no ya con los sueldos de los burócratas, sino con los cambios en las cotizaciones bursátiles de sus empresas (pero sólo al alza, evidentemente). Esta idea cayó en gracia y al poco tiempo la mayoría de los ejecutivos financieros cobraban “opciones sobre acciones”, lo que incentivó la manipulación de la contabilidad de la economía de casino en su beneficio por lo que no es de extrañar que los resultados fuesen demoledores: salarios multimillonarios, extensión de la información privilegiada, falseamiento de cuentas, culto a la personalidad, obscena desigualdad, precios de las cotizaciones inflados por encima de su valor real, escándalos como el de Enron, crack financiero de 2008, etc. A mediados de los años setenta un alto ejecutivo ganaba unas 35 veces más que el sueldo medio de un trabajador de la empresa, actualmente esta distancia casi se ha multiplicado por diez. En el año 2007, Rick Wagoner, de General Motors, cobró algo más de 12 millones de dólares netos en salario, bonus y opciones sobre acciones al mismo tiempo que anunciaba bajadas de sueldos y despidos para 74.000 empleados.

FraudeIntelectual6LpedeudaEn 1983, Milton Friedman (1912-2006), premio Nobel de Economía en 1976, manipuló datos en las series históricas del Reino Unido sobre la masa de dinero y el gasto total a fin de avalar empíricamente su teoría monetarista en su publicación “Monetary Trends in the United States and United Kingdom” en colaboración con Anna Schwartz (1915-2012). Los econometristas de Oxford David Hendry (1944) y Neil Ericsson (1944) detectaron numerosos errores, pero no denunciaron la equivocación de la teoría monetarista, sino su falta de apoyo en los datos reales (ya en 1953, Milton Friedman publicó un artículo, “The Methodology of Positive Economics”, en donde defendía que no importaba que las premisas de una teoría fueran realistas o no sino lo que importaba eran si sus predicciones eran certeras). Aunque, en el fondo, la polémica ya no estaba en la incorrección o las limitaciones de la formalización matemática de determinados axiomas o teorías económicas, sino en la batalla ideológica por el control de la política económica, monetaria y fiscal, de la que Friedman fue un pionero, aunque hoy en día pueda ser considerado un moderado matemático comparado con sus posteriores y desatados herederos ideológicos.

Martín Abascania

Lo que sorprende no es que nuestros enemigos sean malos sino que nuestros amigos son peores. Y es que no hacen falta muchos enemigos con estos amigos: los neonazis en Ucrania y los terroristas islámicos en Siria.

AMIGOS PARA SIEMPRE BEING YOUR ALWAYS BE MY FRIEND

UCRANIA. Las noticias de los medios de comunicación nos iluminaron desde principios de año: “cientos de miles de indignados proeuropeos reactivan las esperanzas de libertad de la revolución naranja y se manifiestan en Kiev para pedir al gobierno pro-ruso de Yanukóvich que deje de arrodillarse ante el Kremlin” o “la revolución ucraniana es otro florecimiento de la democracia, un golpe al autoritarismo y la cleptocracia en el antiguo espacio soviético”.

LpedeudaAmigosNazisUcraniaY es que nosotros, los occidentales, que hemos redescubierto recientemente en Egipto el término “golpe de estado democrático”, hemos apoyado financiera y mediáticamente el Golpe de Estado neonazi, antisemita y rusófobo en Ucrania y hemos ensalzado al Svoboda o Unión Panucraniana “Libertad” (partido político de extrema derecha antisemita), al Pravy Sektor (organización paramilitar neonazi), al Batallón Azov (curiosamente patrocinado por el multimillonario ucraniano Ígor Kolomóiski de origen judío) o al Spilna Sprava a través del llamado “Euromaidán” o “EuroMaidan”, al que incluso concedimos el (semi)prestigioso premio Lech Walesa dedicado a “todos aquellos que luchan por el entendimiento, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos, en el nombre de la libertad“; sí, aunque parezca una broma pesada, el premio fue concedido al EuroMaidan y no al mítico grupo británico Iron Maiden.

Esta situación parece ser el reflejo del descontrol de la planificación de las llamadas “revoluciones de colores” que son operaciones de desestabilización mediante “acciones no violentas” para “democratizar” a los antiguos países del bloque soviético (en una mezcla de ideas de los filósofos Gene Sharp y Leo Strauss); de este modo, al igual que en “Reservoir Dogs” (Quentin Tarantino, 1992) se repartieron los colores: a Ucrania le tocó el naranja en el año 2004, el amarillo a Kirgizistán en 2005, el rosa fue a parar a Georgia en 2003, el color blanco está esperando a los “activistas” de Bielorrusia, etc.

La “primavera nazi” en Ucrania ha contado con entusiastas apoyos en occidente como el del senador de EE.UU. John McCain o el hijo del actual vicepresidente de EE.UU. Hunter Biden, ambos ejerciendo de comerciales de los multimillonarios ucranianos y las multinacionales anglosajonas con intereses en la zona. Otras claves de este conflicto parecen ser el acercamiento del sistema de defensa antimisiles de la OTAN hacia la frontera de Rusia, el control de los recursos naturales y nucleares, la privatización y el negocio para los contratistas militares privados mediante la proliferación de los conflictos armados y el recelo del poder de un país supuestamente aliado como Rusia pero que todavía es percibido como si de la Unión Soviética se tratase.

SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ

SIRIA. Todo comienza con una de las manipulaciones mediáticas más chusqueras que se recuerdan. Nuestros amigos en este conflicto eran (son) los islamistas que luchaban (luchan) generosamente en Siria contra el tirano Al-Asad, un tipo que quería juntarse más con China y Rusia (el refuerzo de la base naval rusa de Tartus o el proyecto de gaseoducto que no pasaría por Israel) que con nosotros y, por tanto, queríamos darle una lección como a Saddam Hussein cuando amenazó con dejarse querer más por el euro que por el dólar.

Gran parte de los medios de comunicación denominaron a los fanatizados yihadistas como “opositores sirios”, “activistas”, “rebeldes”, “insurgentes”, “combatientes por la libertad”, “luchadores por la democracia”, etc. incluyéndoles en el pack de los buenos mientras los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Israel, Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos o Catar les apoyaban directa o indirectamente. Por ejemplo, en España el think tank neocon Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), organización de “expertos” que defiende desde Europa los intereses de EE.UU. e Israel, decía no hace mucho sobre Siria:

  • LpedeudaAmigosSiriaNeuralgiaEl carácter despótico y criminal del régimen de Assad, su carácter de dinamizador del terrorismo y de desestabilizador de Líbano, o su dependencia de Irán, lo hacen digno de ser combatido.” “Sería conveniente detener las masacres fomentando el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos. Habría que estar dispuestos a intervenir y permanecer implicados hasta que las transiciones estén consagradas.” “Armamento ligero y su correspondiente munición, a todas luces insuficiente para frenar la potente ofensiva del Ejército sirio, los asesores militares iraníes y los luchadores de Hezbola, todos ellos con el apoyo armamentístico y diplomático de Rusia. Los opositores necesitan, desesperadamente, armas antitanque y antiaéreas.

Esta broma escrita sí que es buena: “fomentar el advenimiento de la democracia liberal en los pueblos islámicos”. Lo mismito que hicimos en Afganistán al invadirlo humanitariamente con el principal objetivo de enseñar a los grupos tribales del Hindukush “El espíritu de las leyes” de Montesquieu y la separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial. La libertad y la democracia en Oriente Medio siempre han importado un pito y no han pasado de ser un mero mcguffin para las potencias occidentales, que incluso han frenado en muchas ocasiones las pretensiones modernizadoras de una minoría de árabes, turcos o iraníes.

La tragedia es que nuestros amigos islamistas, a los que habíamos armado y entrenado profusamente, entraron en combate en la vecina Irak, se organizaron, se transformaron en muyahidines de estricta obediencia e incluso autoproclamaron un Estado anulando las actuales fronteras nacionales trazadas con escuadra y cartabón por las potencias colonialistas para fomentar la división de la zona en micro-estados dependientes de sus intereses; este Ente se denominó Estado Islámico en Irak, luego Estado Islámico en Irak y Siria, más tarde Estado Islámico de Irak y el Levante y, por último Estado Islámico a secas (EI); próximamente se llamará Estado Islámico Universal con capital en Raqqa (Siria) o Aldebarán City (Planeta Alderaan). Parece que al final sí había un “arma de destrucción masiva” en Irak: “el nuevo orden mundial” salido de los laboratorios neocons anglosajones de la “guerra contra el terror”.

También nombraron un “califa” de todos los musulmanes, el joven pero sobradamente iluminado Abū Bakr Al-Bagdadi, se hicieron con los pozos de petróleo, comenzaron las matanzas de sunitas, chiíes, kurdos, ismaelitas, yazidíes, drusos, turcomanos, mandeos, cristianos católicos, ortodoxos, maronitas, melquitas, la destrucción del patrimonio cultural, empezaron a rebanar cuellos y cortar cabezas por lo que comenzamos a recelar y hasta nos enteramos que su antecesor el llamado Al Qaeda, con el que EI pugna por el monopolio del delirio religioso pre-ilustrado, se mostró horrorizado con la barbarie y los pinchos morunos del califato en pleno mes de ramadán (bueno hablamos como si estas entidades mesiánicas tuvieran realmente portavoces oficiales). Por tanto, ahora han perdido algo de estatus amiguil: son nuestros amigos en Siria y nuestros enemigos en Irak.

Pero no se puede pasar de ser unos jóvenes idealistas luchadores por la democracia a ser los nuevos jenízaros del siglo XXI sin solución de continuidad, esto no es “Amanecer rojo” (John Milius, 1984). Efectivamente, la mayoría de los líderes del EI pasaron por la prisión estadounidense de Camp Bucca en Umm Qasr (Irak) incluyendo al autoproclamado “califa”; todos se reintegraron profesionalmente al combate armado y a labores de propaganda mediante un hábil manejo de las nuevas tecnologías, de las agencias de noticias y del escaparatismo rotulado de fondo abierto justo después de pasar por dicha prisión-academia de terroristas y, además, parece ser que los caídos posteriormente lo fueron a manos de otros musulmanes, no por ataques “selectivos” estadounidenses.

LpedeudaAmigosRotoArmaDefinitivaPero ahora EE.UU. (esto es, nosotros, ya que Europa no pinta nada) ha convenido una vuelta en su estrategia y ha descubierto el arma definitiva para nuestros males: una coalición internacional para combatir al Estado Islámico (EI), lo que, por otra parte, supone todo un avance desde que declarase la guerra a un solo individuo (contra bin Laden, el Fu Man Chu de la geopolítica). No obstante, esta alianza podría ser una pantomima ya que a EE.UU. podría no interesarle eliminar completamente el punch del EI (cosa que está a su alcance, aunque apenas represente una amenaza seria en suelo estadounidense) ya que el EI proporciona la suficiente inestabilidad a los países en Oriente Medio para que se vieran necesitados de ayuda militar estadounidense futura, supone una oportunidad para globalizar el miedo, un gran negocio para los contratistas militares privados estadounidenses y una escusa perfecta para invadir países (como podría ser Siria). A esta coalición se han adherido algunos países, pero todos ellos anteponiendo sus propios intereses a un supuesto e imposible “objetivo común”. Por ejemplo:

  • Turquía apoya la coalición a pesar de que el EI no le supone una amenaza directa, de hecho Turquía les ha estado ofreciendo bases de retaguardia para combatir a las milicias kurdas y hace la vista gorda con el paso por su territorio del petróleo que ya está vendiendo el EI en el mercado negro y de los fanatizados aspirantes a yihadistas extranjeros ávidos de alfalfa espiritual y kalashnikovs. El problema es que EE.UU. ha decidido ahora (medio)apoyar a los kurdos por su mejor organización militar sobre el terreno (y quizá por contar con muchas mujeres entre sus peshmergas, ya que los yihadistas de EI creen que morir en la guerra santa les garantiza el Paraíso, salvo si quien les mata es una mujer) y Turquía ha tenido que tragar con la condición de que EE.UU. no excluya al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de su estrámbotica lista de “organizaciones terroristas”.
  • Los Estados del Golfo Pérsico, con Arabia Saudita a la cabeza, que probablemente se pusieron tifos a armar financiera e ideológicamente al EI, ahora se suman a la coalición anti-EI por considerar poco decorosos los actos bélico-religiosos de los muchachos. Hasta han mandado la foto de uno de sus rapaces, el príncipe bin Salman, en su avión de combate. Sin embargo, estos países quizá prefieran a sus propios fanatizados del Frente al Nusra en Siria, algo más respetuosos con las fetuas y los hadices del clero islámico wahhabita y con el estacionamiento de tanques pesados en doble fila.
  • Irán, que apoya al Gobierno de Irak en su lucha contra el EI, no está en la coalición formalmente pero colabora de tapadillo con EE.UU., aunque oficialmente no lo puedan reconocer (recientemente operativos iraníes de la Quds Force han sido apoyados por la aviación estadounidense), a pesar de que EE.UU. sigue manteniendo sanciones al petróleo iraní e Irán sigue perteneciendo al “ojete del mal”, al estar incluido en la enloquecida lista estadounidense de “países que patrocinan el terrorismo” junto con Cuba o Corea del Norte entre otros. Con Siria sucede algo parecido, no mantienen relaciones diplomáticas pero sus servicios de inteligencia trabajan coordinados en algunas operaciones ya que el gobierno de Al-Asad ha dejado autopistas a los drones estadounidenses para bombardear la infraestructura petrolífera del EI en el norte de Siria (y cualquier otra cosa de paso haya o no haya “víctimas colaterales”), lo que ha cogido a pie cambiado a los analistas neocon de la prensa y a algunos bacaladeros interesados en el tema.

De estos conflictos poco podremos saber y mucho sospechar, quedémonos pues en este bonito avispero que es hoy el mundo con nuestros amigos-enemigos y con nuestros enemigos-amigos.

Érebo

El Rey de España Juan Carlos I de Borbón y Borbón-Dos Sicilias ha abdicado y el gato se ha subido al ordenador portátil y ha tecleado UHYJJJJJJ54RKÑLTY.

Mientras tanto, un redactor de “El Correo de Andalucía” tecleó para la portada del 9 de junio lo siguiente: “El Rey que sirve a todos los españoles y el Príncipe que ama a España son aclamados y vitoreados por la ciudadanía”.

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En esta misma línea, la portada del ABC del 10 de junio nos recordaba que “España quiere una proclamación [de Felipe VI] sin complejos”. “España quiere…” dice. Este periódico, tan crítico porque la Asamblea Nacional Catalana se apropiase de la inmortal abulense Santa Teresa de Jesús, se atribuye la interpretación de las preferencias de todos y cada uno de los españoles. Lo mejor es que, por vez primera, el ABC se muestra en contra de las políticas de austeridad.

DESPEDIDA TORERA

Parece que el Rey está bajo de autoestima y ha buscado el aplauso facilón en su despedida. Es significativo su adiós entre empresarios y toreros, entre su negociado (ser el primero de los comerciales españoles) y su pasión (la matanza de animales).

La infame presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol (la que dijo que los jóvenes “con cero cualificación” no valían para nada) pidió al Rey en nombre de los empresarios españoles que mantenga activa su condición de “embajador [comercial] en el exterior” por el bien de la estabilidad, la economía del país y la Marca España. “Yo estaré siempre al lado vuestro”, respondió el Rey a los dueños de las multinacionales españolas. El periódico “La Razon” en su portada del 5 de junio (y adjunta en la imagen) incidía en esta gran verdad: “Don Juan Carlos tutelará a su hijo como embajador comercial”.

Y el matador Julián López “El Juli” dedicó el primer toro al ex-rey: “su majestad, por apoyar nuestra fiesta y dignificarnos con su presencia”, dijo. Juan Carlos, como amante de “la fiesta”, asintió complacido.

Al Rey sólo le ha faltado en su despedida la guinda con el tercer pilar de sus aficiones confesas. Nos referimos a su condición de polígamo y adúltero de tapadillo, tradición que también le viene de familia. Por tanto, hemos echado de menos que, en la última corrida de Juan Carlos como Rey, no se desmelenase con una despedida torera, sin miedo a los cuernos, como la que nos brindó en su día el torero mexicano Rodolfo Rodríguez “El Pana”, también conocido como “el brujo de Apizaco” (ver vídeo adjunto):

De todos los frescos análisis críticos aparecidos en la prensa, donde no ha quedado un ojo seco desde la renuncia de Benedicto XVI, nos quedamos con las siguientes perlas hagiográficas :

  1. “Su Majestad el Rey ha recibido hoy un cálido homenaje del mundo empresarial en un acto con empresarios en el Palacio del Pardo, donde ha sido recibido y despedido con prolongadas ovaciones y con vivas al Rey” (Agencia Efe).
  2. “Su Majestad el Rey ha presidido por última vez como monarca la corrida extraordinaria de la Beneficencia en Las Ventas; el coso madrileño le ha recibido con una larga ovación a su llegada al palco real, engalanado para la ocasión con flores y guirnaldas y un gran escudo nacional” (La Razon).
  3. “La casi totalidad [de españoles] nos hemos sentido con una profunda conmoción al escuchar la noticia de que nuestro Rey Juan Carlos anunciaba su renuncia (…) Un gran Rey al que siempre han animado y animan sus profundas convicciones cristianas, base del rico patrimonio español (…) Sólo palabras de agradecimiento, de admiración y de alabanza surgen de nuestros labios; y al mismo tiempo, de lo hondo de mi corazón surge una plegaria honda y confiada al Señor por Su Majestad” (Antonio Cañizares, cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos).
  4. “En el Palacio del Pardo su Majestad el Rey Don Juan Carlos pronunció ayer palabras sobrias, henchidas de íntimo abatimiento que enardeció las conciencias de los allí presentes, que sólo rompieron el silencio para proferir entusiastas ovaciones y emocionados vivas al Rey (…) En ese marco incomparable se dio cita lo más granado de nuestros empresarios y autoridades, que mostraron su gratitud al monarca por la fuerza engendradora de todas sus empresas forjada en los amplios moldes de la Marca España y su elevado orden moral y económico (…) A esta simpática escena acudieron familiares del homenajeado que escucharon, cuál apreciada y preclara gema, un discurso histórico, un bello epílogo convertido ya en inigualable emblema del honor patrio” (El Nuevo Semanario Pintoresco).
  5. “Sí; y viva el Rey” (José Albendea, diputado del PP desde hace 18 años, devoto de San Argimiro de Cabra, cortesano de poco pelo y súbdito monárquico confeso, al votar la coyuntural Ley orgánica de abdicación).
  6. Y, finalmente, el trending topic de la adulación (con permiso de las cacareadas loas a su campechanería): “el rey fue el principal impulsor de la democracia” (Mariano Rajoy et al.)

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Esto es como en el antiguo régimen: la voluntad del rey es ley. Si Juan Carlos renuncia a favor de Felipe (al que quizá conozcan por ser el abanderado más apuesto de los JJ.OO de Barcelona 92) se hace rápidamente una Ley de abdicación que es refrendada por abrumadora mayoría en la Corte de las Cortes; si Juan Carlos y Sofía pierden el título de reyes se hace un real decreto sobre Títulos, tratamientos y honores de la Familia Real para que lo mantengan, si Juan Carlos queda desprotegido penalmente (el rey es el único español que tiene inmunidad ante los tribunales de Justicia según la inviolabilidad e irresponsabilidad que le otorga el artículo 56.3 de la Constitución) se hace una Ley de aforamiento ad hoc que se lo garantice (y no tanto por las presuntas corruptelas sino por las posibles demandas de paternidad), etc.

Pero… ¿Y ahora qué? ¿Borbón y cuenta nueva? ¿Vuelve el felipismo? ¿One Bourbon, One Scotch, One Beer? ¿Cómo se reconvertirán los juancarlistas? ¿Seguirán siendo monárquicos pero sin decirlo abiertamente? ¿Hay que empezar ya a buscar un joven casadero austrohúngaro para la princesa Leonor, preferentemente medio-nazi por lo que pueda pasar? ¿Qué diferencias encuentra Leandro de Borbón entre el flujo borbónico, el binabdelazízico saudita y el kímico de la socio-dinastía norcoreana? ¿Cuántos españoles notarán un cambio de careto en los sellos postales? ¿Seguirán intactas las aspiraciones tertulianas de Jaime Peñafiel?

Y a más a más, ¿se volverán a excitar con los trapitos los nacionalistas catalanes y vascos y su entrañable corte de oportunistas? ¿Este gatopardismo lampedusiano del “cambiar todo para que nada cambie” aumentará las preferencias republicanas del populacho? No nos animemos, los valores republicanos no suelen caer del cielo.

MINUTO Y RESULTADO. LOS ASCENSOS Y LOS DESCENSOS

Tras la abdicación del Juan Carlos I, es probable que conserve su estatus, aunque hay otros cambios de calado, aparte de los pecuniarios (la Casa Real recibió en los últimos cinco años una media de 8.260.847,80 € cada año; este año el salario del Rey Juan Carlos es de 292.752 € anuales, el de la reina Sofía 131.739, el del Príncipe Felipe 146.376 y el de la princesa Letizia 102.464 € anuales; no se conoce cuál es el patrimonio de Juan Carlos ya que nunca se ha publicado, se sabe que tiene cuentas en Suiza por una herencia de Don Juan -no del burlador y libertino ni de un vecino de Socuellamos ni tampoco del chamán yaqui sino de su padre Borbón y Battenberg-, y probablemente dispone de una red de testaferros; Forbes estima su fortuna en unos 1.600 millones de euros por lo que, si esto fuera así, su fortuna no cuadraría con sus honorarios).

Por tanto, en este momento del partido, ascienden:

  • Felipe, que pasa a ser conocido como Sexto en vez de de Borbón, por lo que si alguna vez saca un disco éste se situaría en las estanterías de las secciones musicales de los grandes almacenes junto a los de Camilo Sesto.
  • La Princesa Letizia Ortiz que pasa de cenceña, hierática, polioperada, medio-perroflauta y ex periodista divorciada a ser reina por varíos días, incrementando sus emolumentos en un 29%.

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  • Leonor de Borbón Ortiz, que pasa de infanta a Princesa de Asturias cobrando los 146.376 euros de su padre; de este modo se convertirá en uno de los niños mejor remunerados del mundo, pero todavía a distancia de Angus T. Jones, el rapaz marisabidillo de la serie “Dos hombres y medio”.
  • Iñaki Urdangarín, duque consorte de Palma de Mallorca, que pasa automáticamente de yerno real a cuñado real. Aunque seguramente le sepa a poco porque si es capaz de vivir sin ingresos reconocidos en la segunda ciudad más cara del mundo (Ginebra, según Mercer Human Resource Consulting) el exbalonmanista es capaz de todo.
  • Los republicanos, por razones obvias.
  • El profesorado de apoyo del programa de diversificación curricular para repetidores de la E.S.O. de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, que incrementan sus recursos porque el muchacho sube un puesto en la línea sucesoria.
  • Los jóvenes hirsutamente barbados que, ante el desfonde de la generación tapón gerontocrática, se harán con los puestos más relevantes del panorama nacional, incluidos los glutinosos asientos de la Real Academia Española de la Lengua.
  • Los elefantes troquelados de Botsuana, que tendrán que soportar a un patético aspirante a Denys Finch Hatton menos.

Permanecen:

  • La fracción elenista y la colección de doñas, Elena, Cristina, Margarita y Pilar, que conservan su tratamiento como Altezas Reales, Infantas de España y Presidentas de las distintas mesas de cuestación del día de la caridad o la banderita. Sin embargo, no está tan claro el futuro de las meninas de la Corte.
  • Iker Jiménez que, aunque esté cogido por los pelos, podrá seguir contándonos historias de abducciones reales, posesiones medievales y teofanías diárquicas ante la presumible parestesia hiperrealista de gran parte del populacho español.

Descienden:

  • La reina Sofía que, aunque ya puede relajar más su saludo-giro-escorzo de muñeca y el rictus de “lleva su papel con profesionalidad”, tendrá que compartir habitación en las próximas reuniones del Club Bilderberg.
  • Los penosos consejeros de la Corte, que hicieron pasar un mal trago a Felipe en la bochornosa presentación de la candidatura de Madrid 2020 ante los miembros del COI, un recuerdo que ni con un relaxing cup of café con leche cargado de lorazepam consigue sosegar al futuro monarca.
  • La infanta Leonor del futuro que, aunque esto ya no lo veamos, tendrá que llevar algún día el fajín de Capitana General de los Ejércitos de España, sucediendo así a otras Capitanas Generales tan importantes y cualificadas en la Historia como la Virgen de Butarque de Leganés (1571), la Virgen de los Desamparados (1810), Nuestra Señora de los Reyes (1865), la Virgen del Pilar (1908), Nuestra Señora de Zocueca (1925), la Virgen de Covadonga (1939) o la Virgen de los Remedios (1956).

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No obstante, un presunto redactor de lpedeuda.wordpress.com acaba de venir de un futuro no tan distante (concretamente de abril de 2016) donde ha pasado unos días con su familia en Inglaterra (llamada por entonces USSK o Union of Soviet Socialist Kingdoms) y nos ha traído fotocopiada la siguiente portada de prensa donde se refieren a nuestro querido país: →→

La información dice así: “El recién electo Presidente de la Tercera República de España (Pelipe de Bourbon) saluda al actual Presidente del Gobierno de España (Pablo Iglesias) en el tradicional besamanos de la Pascua Militar”.

@LPE_Deuda

>> Nuestro sueño pequeñoburgués se ha hecho realidad, por fin hemos pasado de vivir en un barrio de camellos, proxenetas y prostitutas a otro de emprendedores y esforzados contribuyentes a la riqueza nacional, ¡y sin movernos de casa!

VISIBLES

Y es que la Contabilidad Nacional va a empezar a computar en septiembre el efecto de la economía informal que generan las actividades del proxenetismo, la prostitución, el contrabando, la producción y el tráfico de drogas en el Producto Interior Bruto (PIB nominal) según exige la Comisión Europea.

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Pero esto no es nuevo, el nuevo sistema europeo de cuentas (SEC 2010) de Eurostat se aprobó en mayo del año 2013 para aplicar antes de 2018. Ya en el año 2010 el entonces Presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), Jaume García, adelantó está posible ventaja estadística para España: “la prostitución, el contrabando y el tráfico de drogas son tres sectores no despreciables de ámbito económico”. Canis, bacaladeros, yuppies y otros Pibes también agradecen el detalle.

Esto puede resultar extraño pero desde la actual óptica economicista hegemónica no tiene nada de particular, ya que las actividades desreguladas que evaden al fisco forman más parte del cotarro que sus derivadas morales.

El gobierno español y las nefastas políticas económicas y sociales austerófilas impuestas por la troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo) están de enhorabuena, con este nuevo truco contable (más dado a las manipulaciones de los datos que la contabilidad de Nueva Rumasa) volverá el crecimiento, disminuirá la ratio deuda/PIB y se alcanzarán los objetivos de déficit. Gobierno, 1 – Ciudadano recortado, 0.

Ahora todo parece encajar:

  • La renuncia de España a la Justicia universal no ha sido cosa de chinos, la puesta en libertad de decenas de narcotraficantes en los últimos meses obedece a la nueva lógica económica: una menor coacción del estado para los negocios de los emprendedores de sustancias recreativas para el ocio familiar.
  • La reforma del Código Penal (en el artículo 187) propuesta por el ministro de Justicia Gallardón dificultará la penalización por proxenetismo a los emprendedores del negocio de relax, naturaleza y coito familiar.

Y ahora, ¡a crecer!
Pero la medida de la prosperidad de un país mediante el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), que economistas, políticos y público en general consideran bueno por sí mismo, no tiene por qué serlo.

La crítica al PIB es muy antigua y se refiere a que es un indicador que no dice nada sobre la distribución de la riqueza, puede reflejar como oportunidades positivas desgracias como epidemias o terremotos, no refleja actividades “no económicas” que repercuten más en el bienestar de las personas que las meramente mercantilizadas, tampoco expresa el impacto de la actividad económica contaminante sobre el ambiente y se limita a contabilizar el trabajo remunerado, excluyendo, por ejemplo, un trabajo socialmente imprescindible como es el trabajo doméstico.

INVISIBLES

En general, el trabajo doméstico nunca ha tenido gran importancia para los economistas que, como se ha visto, prefieren incluir antes la prostitución, el contrabando o el tráfico de drogas en el PIB que actividades como cocinar, hacer la compra, lavar, fregar, limpiar, coser, planchar, regar, atender a las mascotas, cuidar a los niños, ancianos y discapacitados, etc. y eso que se estima que la prostitución y las drogas podrían aumentar el PIB hasta un 2% mientras que el trabajo doméstico lo aumentaría como mínimo un 20%.
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Esta incongruencia se debe a que las horas dedicadas al trabajo doméstico están realizadas mayoritariamente por las mujeres. Recordemos que cuando nuestras madres y abuelas dedicaban su tiempo a cocinar eran simples “cosas de cocina” sin importancia y ahora que los fogones se han profesionalizado y mercantilizado ya se trata de un asunto cotizado y prestigiado mayoritariamente por varones (“restauradores”, “chefs” o “creativos gastronómicos”). Esta invisibilidad contable no es casual sino que es fruto de la tradicional división del trabajo entre los hombres y las mujeres, de los espacios públicos y los privados y la separación la esfera productiva y la reproductiva.

Por tanto, la Contabilidad Nacional sigue sin otorgar ningún valor económico al trabajo doméstico, y por extensión al trabajo no remunerado cuyo producto no esté directamente orientado al mercado (por ejemplo, que una madre de el pecho a su bebé no cuenta en el PIB pero sí comprar un sucedáneo lácteo). Amigas y amigos, así esta el mundo.

Emmeline Pankhurst

Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra (Génesis 19:24-25).

Adelson está pensando llevarse Eurovegas de nuestro secarral de Alcorcón (Madrid) a Japón, chantaje que aprovecharan nuestros gobernantes para acelerar los beneficios fiscales, laborales, sanitarios, etc. que el emprendedor multimillonario nos exige para su filantrópico proyecto. Pero muchos sobrevenidos comerciales de Adelson se declaran católicos, y es que la coexistencia de medidas neoliberales y moral católica puede sobrevivir en España gracias a la hegemonía de la primera y las dosis de hipocresía que proporciona la segunda.

En este sentido se analizará el estado del debate en círculos católicos y derechistas: ¿es Eurovegas un Centro de entretenimiento familiar? o ¿es Eurovegas Sodoma y Gomorra? Para ello usaremos el sodomagomorrómetro, que mide las declaraciones sobre Eurovegas desde su nivel 1 de publirreportaje, es decir, vinculados a los intereses del neoliberalismo (Eurovegas es un Centro de entretenimiento familiar) hasta su nivel 10 de crítica universal, es decir, católica (Eurovegas es Sodoma y Gomorra). Los niveles de publirreportaje están en:

  • Los Medios de comunicación: “Eurovegas es el proyecto del millonario Adelson para abrir en Europa un gran complejo de turismo y ocio familiar” (Jiménez Losantos).
  • La Comunidad de Madrid: “los casinos sólo representan el 3% del proyecto (…) en 2020 se habrán invertido 17.000 millones de euros y 261.000 puestos de trabajo directos e indirectos” (Esperanza Aguirre) o “es un proyecto para convertir a España en el principal centro de congresos y ferias del sur de Europa” (Ignacio González).
  • La Generalitat de Catalunya: “es un proyecto orientado a un turismo de gran calidad, diferente del turismo de borrachera” (Artur Mas) o “es más turismo deportivo y familiar que de negocios” (Francesc Mena).
  • El Gobierno de España: “la cuantiosa inversión cualifica muchísimo la oferta turística de España y ayudará a la Marca España” (José Manuel Soria) o “para hacerla compatible con la creación de empleo buscaré fórmulas para que pueda modificarse la Ley Anti Tabaco” (Ana Mato).
  • Los Ayuntamientos: “sería muy bueno para el empleo ya que se pretende crear el mayor centro de convenciones de Europa del sur” (Ana Botella) o “son actividades perfectamente saludables (…)  como liberal que soy, estoy dispuesto a quitar obstáculos y hacer bonificaciones (…) otros hubieran preferido kibutz o sovjós” (David Pérez, alcalde de Alcorcón y devoto de Nuestra Señora de los Remedios).

El sodomagomorrómetro de Eurovegas

Sin embargo, por el lado de la crítica, la jerarquía eclesiástica todavía no ha expresado su reproche más esperado y genuino: hasta que no oigamos a alguno de los 114 cardenales, arzobispos u obispos ejercientes o eméritos decir que “Eurovegas es Sodoma y Gomorra” no habremos llegado al nivel de la crítica verdadera.

De momento, sólo cuatro obispos se han animado a la crítica pública; estas son, por orden cronológico: “es una fachada atractiva con la promesa de puestos de trabajo, pero dentro ves la podredumbre de las apuestas, la ruleta rusa, el blanqueo de dinero y los espectáculos porno” (Joaquín María López, obispo de Getafe), “fomentará el juego, las ludopatías y creará un mayor afán de riqueza, que ha sido precisamente una de las principales causas de esta crisis” (Casimiro López, obispo de Segorbe-Castellón), “fomentará el dinero fácil, la falta de escrúpulos, los abusos de todo tipo, el consumo y el desenfreno, con graves repercusiones sociales, como ludopatías, drogadicciones, dependencias y depresiones” (Agustí Cortés, obispo de Sant Feliu de Llobregat) y “más vale ser pobre de conducta honrada, que ser rico por caminos tortuosos” (José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián). Menos mal que el gazmoño Juan Manuel de Prada medio salvó este vacío en los niveles altos de la crítica del sodomagomorrómetro (nivel 8) asegurando con su fino estilo que “Eurovegas es una pútrida Babilonia”.

לוט

La Marca España ya esta aquí, sí.

La Marca España, el “buque insignia” de la diplomacia española, naufraga. El ministro de Asuntos Exteriores ha dicho: “la imputación de la Infanta no beneficia a la Marca España”, aunque supongo que querría decir: “la propia existencia de una Infanta no beneficia a la Marca España”. El Excelentísimo Señor marqués de Valtierra y Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España asiente complacido.

La Marca España, la nueva chorrada hispano-global, hija del economicismo neoliberal, concebida como un primer paso para convertir a nuestro amado país en una mercancía más y privatizarlo de saldo, proclama solemnemente:

El Cubri Rompase en caso de crisis“En un mundo global, una buena imagen-país es un activo que sirve para respaldar la posición internacional de un Estado (…) En la presente coyuntura de crisis, el planteamiento de la Marca debe primar los términos económicos (…) Las grandes multinacionales españolas demuestran que la realidad española es mucho más que sol y playa (…) Las empresas son, al mismo tiempo, un actor principal y un potencial beneficiario del proyecto Marca España (…) España es una economía competitiva que, apoyada en su sector exportador, la caída de los costes laborales y la consolidación fiscal, retomará la senda de rápido crecimiento (…) Porque España es su historia, su tradición, sus pueblos, su innovación, sus empresas y su deporte, que se ha convertido en un ejemplo de superación”.

– ¿Qué es la Marca España?
– La Marca España es una unidad de destino en lo comercial.
– ¿Cómo sintió y realizó la Marca España su unidad de destino?
– La Marca España sintió y realizó su unidad de destino proyectando al mundo y a las agencias de rating sus elementos constitutivos y llevando a cabo sus más gloriosas empresas.
– ¿Cuáles son los elementos constitutivos de la Marca España?
– Los elementos constitutivos de la Marca España son seis: su historia, su tradición, sus pueblos, su innovación, sus empresas y su deporte.
– ¿Y es un honor para nosotros tener a la Marca España como imagen-país?
– Tener a la Marca España como imagen-país es uno de los más grandes honores que podemos ambicionar, por la suprema nobleza de la Marca España y su elevado orden moral y económico.

A continuación el esperado, cansino y temido “Observatorio de la Marca España”…

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