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Se cumplen tres años del infausto mayo de 2010 donde iniciamos oficialmente el camino del austericidio guiados por los “inefables expertos” de la troika (no me refiero al moderado terceto Bujarin, Ríkov, Tomsky sino al feroz trío Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo). De todos ellos hoy me referiré al Banco Central Europeo (BCE, institución supuestamente semipública pero, en el fondo, sucursal del Deutsche Bundesbank y lobby de los bancos) cuyo diseño institucional a favor de la gran banca es culpable de muchos de nuestros males y nos ha obligado a regalarles al menos 100.000 millones de euros de nuestros impuestos en el periodo 2010-2013 a cuenta de los intereses de la deuda. Y todo esto mientras la banca, con la germana a la cabeza, deshacían sus posiciones (y exposiciones) en España fruto de sus malas praxis e inversiones y nos daban lecciones de austeridad y desapalancamiento.

La trama comienza cuando descubrimos que la tóxica banca europea, zombi y yonqui a partes iguales, necesita periódicamente “inyecciones de liquidez”. Con este panorama, el 24 de junio de 2009 el BCE distribuyó entre 1.121 bancos 442.241 millones de euros, el 21 de diciembre de 2011 fueron 489.191 millones de euros a 523 entidades bancarias y el 29 de febrero de 2012 la cuantía se elevó a 529.531 millones de euros a 800 bancos. Esto ha supuesto, en sólo tres tandas, 1,46 billones de euros desembolsados por el BCE (es decir 1,5 veces el PIB de España o el 17% del total del PIB de la zona Euro) a los bancos en condiciones muy favorables.

El truco es el siguiente: El BCE presta dinero a los bancos a un tipo de interés del 1% ”para facilitar el crédito a los hogares y las empresas” pero estos destinan el dinero a cubrir sus vencimientos y sanear su tesorería comprando deuda soberana (española e italiana sobre todo) que ofrecen grandes rentabilidades (entre el 4% y 6% de interés) ya que los estatutos del BCE prohíben financiar directamente a los Estados al 1% (de ahí que 9 de cada 10 euros de deuda pública la tengan las propias instituciones financieras). Es decir, España va al BCE y dice: “necesito 100, dame 100 y te devuelvo 101” y el BCE le contesta: “sí, efectivamente yo doy dinero al 1% pero sólo a los bancos, así que si quieres 100 pídeselo directamente a los bancos”. Entonces España va al Banco A y repite: “necesito 100” y el Banco A le contesta: “vale, te doy 100 pero me das 105 porque es lo que dice el mercado”. España suspira: “que remedio, dame los 100 y te devuelvo 105 porque nadie me lo va a dar y lo necesito para afrontar los pagos”. Entonces el Banco A, que coge 100 del BCE con el compromiso de devolver 101 y acto seguido presta 100 a España con la garantía de recibir 105, y piensa para sí mismo: “vaya chollo que tenemos en la Unión Europea, acabo de ganar 4 limpios (105-101) con un simple golpe de ratón”.

Por tanto, el BCE le está regalando gratis a los bancos la diferencia (entre un 3% y 5% de intereses, esto se traduce en miles de millones de euros) tan solo con que éstos compren deuda pública (esta inversión apenas presenta riesgo ya que una suspensión de pagos de cualquier país del euro daría al traste con el contubernio montado en torno al euro, ya sabemos “deuda pública=activo sin riesgo”). Esa cantidad es la que tenemos que la ciudadanía tiene que financiar con los recortes en los servicios públicos a fin de socializar las pérdidas bancarias, regalar nuevas apuestas de casino a los especuladores y cerrar el círculo del tinglado de la plutocracia para conservar su poder y capital.

Si esto es lo que queremos Herbie PopneckerY, mientras tanto, ¿qué hacen nuestros representantes, los políticos? Pues ni más ni menos que el mayor atentado contra nuestra soberanía y la “democracia que nos hemos dado”: con plena agostidad, interrumpiendo sus merecidas vacaciones estivales, sus señorías aprobaron de urgencia (en Agosto de 2011) una reforma de la Constitución Española (en su artículo 135) con el liderazgo del PSOE y el apoyo sin fisuras del PP para establecer constitucionalmente la prioridad del pago del déficit y los intereses de la deuda sobre cualquier otro gasto. Para nuestro bochorno dice así en su apartado 3º: “los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”.

Bueno, quizá priorizar absolutamente el pago de los intereses de la deuda en la Constitución española no sea tan grave o pecaminoso, la Iglesia Católica ya modificó el “Padre Nuestro” hace un par de décadas ya que Jesús de Nazaret dijo claramente “perdónanos nuestras deudas, tal como nosotros ya hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:12) pero la Iglesia Católica, que se arroga el derecho de corregir al mismísimo hijo de Dios, lo ha cambiado por “perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, plegaria algo más “financieramente correcta”.

1) LOS DATOS. EL TIMO DE LOS INTERESES DE LA DEUDA

Ahora que se ha comentado una de las maneras de transferir capitales de los irresponsables ciudadanos que “han vivido por encima de sus posibilidades” a los pobrecitos bancos “que han sufrido la coacción de los Estados” analizaremos las cantidades que, repito, hemos regalado a los bancos por obra y gracia del diseño institucional del BCE a favor de los intereses del gran capital.

La tabla 1 recoge la evolución de algunos de los indicadores en el periodo comprendido entre el año 2007 (antes de la crisis) hasta 2013. En un primer vistazo se ve el excelente resultado de las políticas de austeridad auspiciadas por los fieras de la troika y seguidas disciplinadamente por los gobiernos del PSOE y del PP: decrecimiento del PIB en un 2%, aumento de la deuda pública un 123%, aumento de la deuda sobre el PIB en 39 puntos porcentuales (y eso que por el arte de la contabilidad no se incluyen las ayudas a la banca, que en caso de hacerlo todavía sería mayor) y descenso de los ingresos públicos sobre el PIB (4 puntos porcentuales a la espera de consolidar los resultados del año 2013).

Tabla 1. Lo prometido es el interés de la deuda.

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Pero más interesante resulta el escandaloso crecimiento del 142% en el periodo 2007-2013 de la partida destinada al pago de los intereses de la deuda (porcentaje que se elevaría al 166% si se considera el total del dinero a pagar incluyendo las amortizaciones de la deuda comprometidas, los datos son públicos a través de la página http://www.sepg.pap.minhap.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/PresupuestosEjerciciosAnteriores/Paginas/PresupuestosEjerciciosAnteriores.aspx).

En el periodo 2007-2013, hemos pagado un total de 167.672 millones de euros sólo en intereses de la deuda, que es ni más ni menos que el 50% de toda la deuda pública que teníamos en 2007 y eso que como es fácil comprobar ni desciende el déficit público ni la cuantía de la deuda (en realidad hace lo contrario, cuantos más intereses pagamos, más aumenta la deuda). Y para analizar la cuantía de esta cantidad bastaría compararla con los recortes de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación (Abril de 2012) o los 65.000 millones de euros adicionales en el nuevo paquete de recortes antisociales (Julio de 2012).

Desde el año 2008 cada ciudadano español (hombres, mujeres, bebés, ancianos, nacionales, residentes extranjeros, etc.) ha destinado una media de 1,50 € cada día a los intereses de la deuda. Habida cuenta que en mi barrio me puedo tomar una caña generosa por 1,50 € y solo salgo una vez a la semana, con el dinero destinado a los intereses de la deuda me podría tomar 7 cañas en cada una de mis salidas semanales, y luego se quejan los barmans de que nuestro recorte de presupuesto en birras ya no puede seguir financiando la universidad de sus hijos.

Pues bien, de esos 167.672 millones de euros esfumados en intereses de la deuda podríamos habernos ahorrado en torno a 135.000 millones si los estatutos del BCE financiasen directamente a los Estados al 1% tal y como hacen con los bancos. Esto es una decisión política y no económica por lo que la solución al desaguisado también podría ser política: declarar esa parte de la deuda ilegítima, no pagarla y dedicarla a refinanciar la Sanidad, la Educación o la inversión pública y con ello crear miles de puestos de trabajo.

2) EL MIEDO. EL TIMO DE LA PRIMA DE RIESGO

Pero para que este tinglado plutocrático funcione se necesita que la gente lo acepte y para ello existen principalmente dos vías: 1º) la ignorancia del populacho de los cambalaches del chiringuito financiero y 2º) el miedo del populacho ante la hecatombe de la civilización.

Hablaré del miedo. Y para ello hablaré de la antaño famosa (y temida) prima de riesgo. Tradicionalmente la prima de riesgo es un indicador sin ninguna relevancia en los manuales de economía pero ha encontrado su momento en el ambiente de la doctrina del shock. La prima de riesgo es el sobreprecio que paga un país por capitalizarse en los mercados internacionales a través de sus emisiones de deuda pública comparados con los de Alemania (que se supone que siempre tiene un riesgo de impago nulo) y es un indicador de la solvencia de un país y de la cuantía de los intereses que paga por financiarse

Dos pájaros de un tiro se matan con una prima de riesgo desbocada: 1º) objetivamente una prima de riesgo alta mantiene los intereses de las subastas de deuda pública más altos así los bancos compradores pueden hacer más negocio, y 2º) subjetivamente la prima de riesgo es la gran amenaza, la espada de Damocles, el anuncio del Armagedón económico, que sirve para imponer recortes, intervenir la política presupuestaria y establecer líneas rojas de intervención con condicionalidad macro y micro económica (por ejemplo, la “barrera psicológica” de los 500 puntos con los que se intervino a Irlanda o Portugal) a los Estados presuntamente “más gastosos”.

Pero curiosamente la prima de riesgo más que a los Estados se refiere a los sistemas financieros que operan en esos Estados y más que a la deuda pública refleja más la privada cuando no la posición Target de los sistemas bancarios dentro del eurosistema. Un ejemplo de esto lo vemos en el siguiente gráfico de la evolución de la prima de riesgo en España, se aprecia que su valor siempre ha sido más alto que el que tenía en el comienzo oficial del austericidio (mayo de 2010) por lo que los bancos han ganado mucho dinero con la compraventa de bonos españoles (pagados a un interés más alto).

Gráfico 1. El Armagedón financiero-contable, la famosa prima de riesgo española ningunea a Zapatero y Rajoy pero no a Draghi.

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       Se observa que la prima de riesgo va a lo suyo, no se deja impresionar por los anuncios de recortes de los aventajados alumnos de lo neoliberal como Zapatero o Rajoy (o los cambios de gobierno) tal y como nos cuentan machaconamente los políticos y medios de comunicación (que dicen “la prima de riesgo sube porque vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque tenemos unos servicios públicos sobredimensionados, porque tal o cual político ocupa la Moncloa, etc.”) esto, claro está, no es más que una pantalla para justificar los recortes metiendo miedo a la ciudadanía ya que la prima de riesgo baja momentánea pero en mayor medida cuando el Banco Central Europeo interviene en los mercados de deuda, por ejemplo mediante los 1,46 billones de euros desembolsados ya comentados o cuando Draghi (el presidente del BCE, exdirector ejecutivo del Banco Mundial y exvicepresidente para Europa, como no podía ser de otra manera, de Goldman Sachs) anunció el programa OMT (Outright Monetary Transactions) en verano de 2012 para implementar importantes compras de deuda soberana en los mercados secundarios. Sin embargo, buscar demasiadas causas a las subidas y bajadas de la prima de riesgo (depreciación del yen, bajada de tipos, etc.) es inútil pues, como casi todo lo financiero, algo que es meramente irracional no puede estar sometido a razones.

Por tanto, para empezar, a pesar de lo que diga la adulterada Constitución en su artículo 135, no habría que pagar la parte ilegítima de los intereses de la deuda generados desde 2007 (más del doble de todos los recortes que hemos sufrido los españoles) en virtud de un diseño institucional del BCE al servicio de la banca internacional y los intereses de la plutocracia austerófila. Y para continuar, habría que empezar a pensar en alternativas al propio dinero, al sistema financiero internacional y a la financiarización de la economía que son intrínsecamente destructivas para la sociedad.

Dataman Tristamshander

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El pasado 12 de diciembre libremercado.com publicó un tronchante artículo titulado “La reforma de Báñez logra parte de sus objetivos: más flexibilidad y menos despidos” en el que se aplaudía la “reforma laboral más ambiciosa de las últimas tres décadas” otorgándola bondades como “más flexibilidad” para que las empresas “no recurrieran siempre al despido ante las dificultades económicas” y “reducir el elevadísimo nivel de temporalidad”. Reconocía que “es cierto que ha subido el número de despedidos por ERE en un 23%” pero no dudaba en afirmar que “poco a poco, los despidos están dejando paso a las reducciones de jornada, sueldo y a otro tipo de cambios en las organizaciones”.

Pero este penoso artículo no es más que uno de tantos para defender lo indefendible. No se trata más que de una batalla ideológica de fondo que persigue destruir los derechos laborales y sindicales desregulando (no flexibilizando) el llamado “mercado laboral”. De este modo, anteponer la propia ideología a los hechos se está convirtiendo en un clásico en el feroz y competitivo mundillo de los “expertos neoliberales”. Darrel Huff en su clásico “How to lie with statistics” de 1954 dijo: “examine dos veces lo que lea, y evitará creer una cantidad de cosas que no son verdad”.

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No obstante, coincido en que la reforma laboral está siendo un éxito ya que ésta no tiene por objetivo principal más que la devaluación interna vía salarios y de paso reducir los costes laborales, es decir, como no se puede devaluar la moneda (no tenemos soberanía monetaria) se deprecian los salarios y la renta de la población. Además, a estas alturas ya sabemos que el empleo aumenta cuando lo hace la actividad económica y no al revés y que ni una sola de las 18 reformas laborales que se han aprobado en España (centradas fundamentalmente en tres ejes: moderación salarial, contratos temporales y abaratamiento del despido) ha servido para eliminar el problema estructural del desempleo.

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Ha muerto Chávez. No entraré en las causas de su muerte, aunque la reconocida inmoralidad de sus opositores y enemigos me haría creer casi en cualquier cosa.

Por decir algo positivo de su temprana muerte es que Hugo Chávez ya es un mito en medio mundo, digno de ser serigrafiado, al ser imposible ya una hipotética decadencia política (su hipotética, aunque improbable, futura derrota electoral contra el empleado Capriles, o de sus hipotéticas futuras cagadas). Para entendernos, si hubiera finado Zapatero a los tres días de su primera legislatura o Ramoncín en los 80 debido a complicaciones durante su rinoplastia, ahora serían leyenda.

Pero, ¿está el chavismo lo suficientemente asentado? Esperemos, aunque personalmente lo ignoro. Los movimientos basados en fuertes personalidades, pese a su probada efectividad, -aunque esto diga más bien poco de nuestra cultura política-, tienen en la ausencia del líder su principal talón de Aquiles. También desconozco si Maduro estará ídem, con la que se le viene encima, si será un presidente fuerte, suficientemente respaldado o si el ejército estará a a la altura. El tiempo lo dirá. Por ahora lo único que puedo decir de Nicolás Maduro es que tiene un turbador parecido con Cleveland Brown.

Pero dejémonos de bromas, los viejos currantes europedos nos jugamos en Latinoamérica más de lo que nos creemos, el triunfo de una forma de hacer política distinta del pensamiento hegemónico es fundamental para mantener un referente que nos haga sentir vivos, a la espera de un despertar en nuestras adormiladas y derrotadas conciencias.

  

Lagarde

El pensamiento positivo se relaciona con el refuerzo del sentimiento de culpa personal y supone un punto fuerte del individualismo: hacer creer al individuo que solamente es él el culpable de sus fracasos o desgracias, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, sus capacidades o sus esfuerzos, en absoluto hay una referencia a la dimensión supraindividual. De este modo, el éxito o el fracaso en la vida solo se comprenden en términos de errores o aciertos individuales. La idea básica es hacer que las personas asuman que es normal una situación de permanente crisis limitando las consecuencias de las desigualdades sociales al ámbito de las relaciones interpersonales, esto es, individualizar cualquier problemática social y llenar el espacio de la relación individuo-sociedad de “mediadores profesionales”. El denominado pensamiento positivo, o la práctica sistemática de pensar positivamente, es un producto genuinamente del capitalismo de consumo norteamericano, de la individualización de la vida y su idea del crecimiento indefinido, es decir, mantenerse de manera impostada siempre optimistas contra viento y marea y si es con una sonrisa de oreja a oreja mejor.

El ámbito fetén de esta pseudoideología es el empresarial y el mundo del trabajo, la dimensión social “verdadera” desde la óptica economicista, lugar en donde más se pone a prueba nuestra capacidad de hiperadaptación prosistema. Best-sellers como “We got fired: And It’s the best thing that ever happened to us” (¡Nos han despedido! Y es lo mejor que nos ha pasado en la vida) de Harvey Mackay, tan promovido por Oprah Winfrey, son un reflejo de todo esto; “no te quejes, no pasa nada, déjate llevar, sólo es un despido, reinvéntate positivamente” es lo que comentan entre sonrisas. Está claro que ante un fracaso en la vida (de los muchos que hemos y tendremos que asumir) hay que hacer la necesaria autocrítica que nos haga sacar lecciones válidas para el futuro pero imponer a los parados o a los excluidos que la actual depresión (que ya no crisis) en España no es una desgracia sino una oportunidad, que tener sida o cáncer no es del todo malo porque supone un desafío y una oportunidad para apreciar lo bueno de la vida, que tener un trabajo fijo es aburrido, que lo mejor que nos podría pasar es que nos despidan del trabajo es una broma demasiado pesada a estas alturas. No pensar en lo malo de forma voluntaria es una forma de ignorancia, de renuncia a la completitud, está claro que no se trata de ser negativo constantemente o recalcitrantemente fatalista sino encontrar un cierto equilibrio; para los más críticos el filósofo Antonio Gramsci ya nos proporcionó una salida a tener en cuenta: “el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad”.

En el ámbito económico y financiero también ha caído en gracia el pensamiento positivo (por no hablar del ámbito político y aquel siniestro “Y ahora, a consumir” que dijo Zapatero), para ello basta estirar al límite la invención de Adam Smith de la mano invisible del mercado, esto es, existe una fuerza invisible, milagrosa y benevolente que resolverá todos los asuntos económicos de la mejor manera posible por nosotros, sin que nosotros actuemos. Recuerdo que a poco de estallar la crisis financiera (o el comienzo del austericidio para restablecer la “confianza de los mercados”) las élites plutocráticas, gracias a su gran capacidad de influencia y apoyados en los políticos, medios de comunicación, banqueros y el discurso individualista neoliberal se interrogaba perpleja qué nos había pasado, de quién era la culpa, cómo se pudo venir todo abajo y nos vino a decir a modo de conclusión que los responsables de la crisis éramos todos y todas con una desfachatez tan descarada como cuando silenciaron la voz (y tacharon de agoreros o aguafiestas comunistas) a aquellos (pocos) que advirtieron de que las crisis del capitalismo son cíclicas, que las desigualdades se incrementaban y que se estaba formando una burbuja especulativa de tamaño descomunal. Por ejemplo, en España, para eludir su responsabilidad, estos sujetos lanzaron la bochornosa campaña televisiva “Esto lo arreglamos entre todos” con la participación de muchas caras conocidas de la farándula y el deporte que costó 4 millones de euros financiados por las principales empresas del Ibex a través de una fundación ligada a las Cámaras de Comercio en la que se decía básicamente que todos teníamos que poner de nuestra parte para salir de la crisis (lo que anticipó la asunción de la subida de impuestos y los recortes sociales) cuando algunas de las mismas empresas del Ibex que patrocinaban la campaña estaban negociando despidos masivos con el gobierno y mandando los capitales en fuga.

zapatero23/06/2008 J.L. Rodríguez Zapatero
http://www.soitu.es/soitu/2008/06/23/actualidad/1214239205_347707.html

rajoy24/01/2011 Mariano Rajoy
http://www.heraldo.es/noticias/nacional/rajoy_asegura_que_los_mas_debiles_pagaran_crisis.html