Posts etiquetados ‘Esperanza Aguirre’

Inauguro aquí una nueva sección sobre cine profético. Las grandes obras de ciencia ficción apoyadas en una idea de evolución progresiva han errado el tiro. Con un poco de suerte, y si seguimos perseverando, los humanos nos habremos extinguido antes de alcanzar altas cotas tecnológicas.

Así que hablaré de películas sin mayores pretensiones, que suelen dar más en el clavo. Hay ejemplos para dar y tomar, como 2013, rescate en Los Ángeles (Carpenter, 1996), aunque finalmente dicho rescate haya sido en Detroit.

El Planeta de los simios (Schaffner, 1968) es bastante consecuente: me informan que los chimpancés que dormitan en los alrededores de Nuestra Señora de la Paz de Yamoussoukro, exacta réplica de San Pedro del Vaticano, están alcanzando un sorprendente grado evolutivo gracias a la herencia cristiana y europea que emana de este templo.

En un futuro que se nos antoja escasillo de energía, la película Mad Max (Miller, 1979) nos presenta un escenario desolador bastante probable, aunque no se entiende bien como ante tamaña escasez los macarras que gobiernan el mundo aprovechan la mínima oportunidad para quemar gasolina y ruedas en absurdos arranques de virilidad.

Muy acertada en sus predicciones está Regreso al futuro II (Zemeckis, 1989). En ella, como es conocido, un adolescente de 28 años Michael J. Fox, pasa por un montón de hilarantes situaciones con el fin de recuperar el almanaque deportivo del futuro robado por su archienemigo Biff, que ha aprovechado el poder que le da el dinero para convertir América en un putiferio. En la nueva realidad, puede que al bueno de Marty McFly lo que más le joda en un principio es que su casa esté ahora ocupada por unos negros, o que no le importe que su novia sea otra actriz, pero nosotros debemos centrarnos en que las zonas residenciales están abandonadas, la educación no existe, la contaminación agobia, existe un estado policial, miseria y casinos. En definitiva, Eurovegas.

Algún héroe tiene que volver al pasado a robarle el almanaque a Esperanza Aguirre, por favor, pues sospecho que ha empezado a forrarse gracias al insólito resultado de la final de la Copa del Rey de 2013. Hace exactamente un año, el emprendedor Adelson aseguraba que se pondría la primera piedra al proyecto por estas fechas, y los terrenos a día de hoy siguen siendo el secarral que siempre fue. Quizá nuestro héroe haya tenido suerte.

Lagarde

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A continuación comentaremos una de las noticias más absurdas y poco trascendentes del verano, un verdadero dolor; no-noticia que, por su carácter coyuntural, afortunadamente quedará pronto desfasada.

Se trata de la última encuesta de Demoscopia que muestra como la parroquia pepera prefiere como candidata a la Presidencia del Gobierno de España a Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma que, como saben, es la consejera para Seeliger y Conde Internacional, la comercial sobrevenida de la Eurovegas de Adelson, la presidenta del PP de la Comunidad de Madrid, la Dama Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, la Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico, la presidenta del castizo club de fans oficioso de la Baronesa Margaret Thatcher, la extécnica de Turespaña, la exprimera teniente de la Alcaldía de Madrid, la exministra de Educación y Cultura, la expresidenta del Senado, la expresidenta de la Comunidad de Madrid (y “espejo-de lo que fuimos”), la excondesa consorte de Murillo, madre del marqués de Villanueva de Duero y del conde de Villariezo, la madrina de jóvenes neocons privatizadores como Juan José Güemes, Percival Peter Manglano, Javier Fernández-Lasquetty (y Blanc) o Pablo Casado (y Blanco), la sobrina del consejero de la empresa Club GOLF Moraleja S.A., la promotora de la inclusión del GOLF en el programa olímpico anti-recortes de Madrid 2020, etc.

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La autora de los descatalogados worst-seller “Discursos para la libertad” (con el subtítulo “Charlas de café para la propiedad privada”) y “Pensamiento liberal en el fin de siglo” (con el subtítulo “Ocurrencias neoliberales en el fin de siglo”) es la preferida por el 37% de los votantes del PP y supera claramente al atractivo consejero de Murdoch News Corporation, Jose María Aznar (16%), al exregistrador de la propiedad de Santa Pola, Mariano Rajoy (9%) o al siempre arrimadizo Ruiz Gallardón (8%).

Es cierto que Esperanza Aguirre, a pesar de no ser una persona especialmente culta, ha sabido moverse bien por la arena tóxica del politiqueo (haciéndose la tonta fue ganando poder), pero el problema es que en su propio partido la tienen calada y en círculos redondos está totalmente amortizada salvo, claro está, para sus incondicionales del barrio de Salamanca, Gurtelandia (esto es, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Las Rozas y Boadilla del Monte) y residuales lectores de Libertad Digital y La Gaceta.

¡Qué lejos quedaron los tiempos del alegre carcamal mocerío de AP-PDP-UL entre partidos de GOLF y contubernios variopintos con FragaSenillosa o con cicerones liberales como Segurado y Schwartz! Por eso, si la golfista vuelve a jugar con el viento a favor tendrá que recuperar su hándicap cero, estirar el backswing, hacer juego corto de approach y realizar un swing más suave y un putt que coloque la bola al centro del green. Es bonito, pero recordemos que nuestra thatcheresa ya rebotó de la vida pública con dos últimos alardes:

  • El de la vanidad. Como si hubiese sido la Demóstenes madrileña, Esperanza Aguirre se auto-concedió la máxima distinción regional, que es la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, acto en el que robó plano al mismísimo Iker Casillas, el verdadero de Móstoles, e hijo predilecto de Navalacruz (Ávila).
  • El del patrioterismo de salón. Cuando dijo que de la crisis económica sólo podríamos salir “envueltos en la bandera”, pero al mismo tiempo trabajaba para reducir el tamaño del Estado al mínimo (aunque lo utilizara para modelar al populacho a su medida, como con Telemadrid) favoreciendo los intereses de la Troika o los negocios privados de su castizo capitalismo de amiguetes; habría que recordar que estos discursos retóricos sobreactuados de pulserita rojigualda ya no cuelan; no son más que el reflejo de la rendición de la soberanía política en favor del capital financiero multinacional (*).

Tiger Woods

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(*) NOTA: De todas las privatizaciones la más peligrosa es la de la Sanidad pública madrileña. Es una historia de paro, despilfarro y corrupción. La gestión no sanitaria (construcción, administración, limpieza, cocina, garaje, lavandería, mantenimiento, auxiliares, etc.) del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda que llevan (o llevaron) Lend Lease Project Management & Construction, ACS, Dragados y Sufi-Sacyr superó con frecuencia los gastos presupuestados inicialmente, por lo que estas compañías recibieron más dinero por parte del Servicio Madrileño de Salud de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (este trasvase de dinero la propia Consejería los denomina “reequilibrios”).

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Pero ahora estas multinacionales vuelven a reclamar casi tres millones de euros más “por causas imputables a la Administración” a pesar de que el Servicio Madrileño de Salud las tuvo que abrir un expediente administrativo porque la propia Comunidad de Madrid ha estado pagando indebidamente (de 2008 a 2011) los salarios de 400 empleados que tendrían que haber estado en nómina de estas empresas (10,8 millones de euros con el dinero de todos) pese a abonárselos también mediante el canon anual comprometido; es decir, que por obra y gracia de la magia de la “externalización” de la sanidad madrileña, se pagó con dinero público a las empresas privadas dos veces por lo mismo.

Pero cuando las empresas, como les corresponde por contrato, tuvieron que empezar a pagar los salarios de sus 400 trabajadores aprovecharon para iniciar rápidamente un ERE (eufemismo de despidos masivos; ver https://lpedeuda.wordpress.com/2013/06/02/un-clister-para-un-pueblo/), por lo que la Consejería de Sanidad tuvo que recolocar en otros hospitales a 220 trabajadores fijos, mientras que 180 interinos fueron finalmente despedidos. Esta chapuza, irregularidad, fraude o presunto delito ha sucedido, al parecer, también con la Fundación Jiménez Díaz (de la empresa Capio-IDC Salud) en el bien conocido (por la población más viejuna de la zona noroeste) centro sanitario de la calle Quintana de Madrid con otros 98 trabajadores (y eso que esta empresa ya se llevó los 117.000 pacientes potenciales del distrito de Moncloa al entrar en funcionamiento el Hospital de Majadahonda).